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Opiniones alrededor de la Reforma Energética (anti-sustentable)

Por: Ana Paula de la Torre - 08/22/2013

El debate mexicano sobre si la empresa nacional petrolera se privatiza o no, omite la discusión sobre erradicar los hidrocarburos para privilegiar las energías renovables: aquí anacrónicamente, polemiza un tema que debería ser secundario.

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Presentamos un análisis sobre aquello que los expertos han declarado acerca de la propuesta de reforma energética del presidente Enrique Peña Nieto. Curiosamente la discusión se centra en ls virtual inclusión de la iniciativa privada en PEMEX (Petróleos Mexicanos). Sin embargo, la tendencia mundial y el sentido común sugieren que el verdadero debate debería enfocarse en cómo evitar depender de los hidrocarburos para lograr la soberanía energética.

Contexto

En México el 16% de la energía que se produce proviene de hidroeléctricas, mientras que sólo el 3.4% corresponde a fuentes solares, eólicas y geotérmicas. Actualmente el 80% de las energías que se consumen son fósiles, según cifras de la Secretaría de Energía. La reforma lograría elevar la producción nacional a 3.5 millones de barriles diarios de petróleo y casi duplicar la producción de gas, es decir, seguir privilegiando el uso de hidrocarburos.

A continuación presentamos algunas opiniones de analistas, expertos en energías renovables, políticos y periodistas sobre la reforma:

La reforma en sí misma no puede ser sustentable porque promueve el uso de hidrocarburos.

México no puede seguir viendo en los hidrocarburos, que muestran una alta inestabilidad en los precios y altos riesgos por los impactos ambientales asociados a los mismos, la oportunidad para el desarrollo y la competitividad presente y futura del país. La seguridad y la sostenibilidad energéticas serán una realidad sólo si apostamos a las energías renovables. ¡Este es el tren del siglo XXI que México no puede dejar pasar.

Isabel Studer, directora del Instituto Global para la Sostenibilidad (ITESM) y asesora de la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático, para Animal Político.

 

No están haciendo una reforma energética- de ser así, la discusión sería sobre las energías renovables. Es una reforma administrativa a PEMEX. 

No es una reforma al sector energético, ya que gira en torno a Pemex y no enfatiza en las energías renovables.

Álvaro Lentz presidente de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES) para Adn político de CNN

 

La reforma sugiere que mientras más producción de barriles, más rentable será PEMEX – a pesar de que es evidente que su falta de rentabilidad se debe, en buena medida, a una administración deficiente, falta de transparencia y corrupción.

No hay propuesta de limpiar corrupción.

Andrés Manuel López Obrador

 

La reforma plantea contratos de utilidad compartida.

La iniciativa considera la posibilidad de firmar contratos de "utilidad compartida" entre la paraestatal Pemex y empresas privadas. Funcionan en países como Colombia. En dichos acuerdos, la empresa que ayuda a sacar el petróleo, generalmente se lleva entre el 40 y 60% de las utilidades.

Gonzalo Monroy, especialista en energía, para CNN.

 

Antes PEMEX unicamente se permitía invertir en la exploración y explotación del petróleo. Según analistas más extremos, las empresas transnacionales, podrían adueñarse de las reservas petroleras.

El flamante subsecretario de Hidrocarburos, Enrique Ochoa Reza, declaró para Bloomberg, que el control de estas empresas será tan completo que incluso les permitirá reportar las reservas como suyas en Wall Street (véase: http://ow.ly/o20iY).

John M. Ackerman, para La Jornada

 

Aunque resulta ‘obligatorio’ cuidar la explotación de los recursos naturales de una nación, lo cierto es que la discusión política en torno a la reforma energética, tendría que contemplar una radical reestructuración administrativa de Pemex, y un enérgico combate combate a su corrupción interna. Además, el actual debate peca de obsoleto, ya que se sigue considerando la explotación del petróleo como sinónimo de ‘modernización’, aún cuando los países más desarrollados apuestan su futuro, por completo, a la energía sustentable.

Twitter de la autora: @anapauladeltd

¿Se necesita tener un cerebro para tener memoria? ¿O la memoria existe en la naturaleza y el agua puede considerarse como un vehículo para el almacenamiento y la transmisión de información?

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"cast your image in the river of a god"-@deja_raconte

 

¿Qué es la memoria?  Una definición elemental nos indica que es la capacidad o el proceso de almacenar y evocar información. Es decir, grabar y reproducir lo que grabamos. Muchos diccionarios añaden que es “una función del cerebro”, sugiriendo que sin un cerebro, sin un sistema de células nerviosas no hay memoria. Esta línea de pensamiento es similar a aquella predominante en el materialismo científico que señala que la conciencia es una propidad emergente del cerebro –y que no existe conciencia sin un cerebro. 

Sin ir a fondo en esta bizantina discusión entre mente y materia, habría que cotejar la version profana (profana en tanto a que los últimos dictámentes de la ciencia son una especie de gaceta oficial del conocimiento). Consideremos la vision opuesta que señala, a grandes rasgos, que el universo entero es un organismo consciente y que la memoria es una cualidad ubicua del espacio. Una de las metáforas que se han utilizado para describir el universo –en ese ejercicio sobre todo poético de dar forma o imaginar lo inconmensurable—es la de una gran biblioteca, una especie de animal hecho de información cuyos brazos son etéreos e interminables anaqueles de datos. En el hinduismo la palabra para designar el éter, el componente de todo lo que existe, es akasha, misma palabra que también ha sido utilizada para significar “registro” (los registros akáshicos son supuestamente la memoria de todo el universo). De aquí la concepción de que cada partícula o cada punto del universo es una unidad de memoria.

¿Es necesario un cerebro para tener memoria?  Existen argumentos no sólo místicos para afirmar lo contrario. Tenemos por ejemplo el caso del moho de fango Physarum polycephalum, que puede resolver laberintos, mimetizar los planos de una red de transporte hecha por el hombre y hasta seleccionar la comida más sana de un diverso menú sin contar con un sistema nevioso. Asimismo, el investigador israelí Daniel Chamovitz, del Centro Manna para la Biociencia de las Plantas, sostiene, a partir de sus investigaciones de campo que si la memoria se trata de codificar información, almacenar información y recuperar información, entonces las plantas recuerdan y memorizan. Clive Beckster, un especialista de la CIA en detección de mentiras que dedicó buena parte del final de su carrera al estudio de la biocomunicación, describió la formación de “vínculos telepáticos” entre ciertas plantas y algunas personas. De existir estos vínculos, este canal sostenido de transmisión de información, sería lógico pensar que las plantas “recuerdan” a sus cuidadores de alguna manera. Quizás algún día hablaremos de los árboles como de los elefantes: grandes testigos del tiempo, prodigios insospechados de la memoria.

sky-reflections-on-water-drops-and-ripples-loop-slow-motion-xLa posibilidad de que las plantas tengan memoria no resulta tan remota si uno piensa que el ADN en sí mismo es un dispositivo biotecnológico de transmisión de memoria. En otras palabras todos los seres vivos estamos hechos sustancialmente de memoria (información que se intercomunica a través de transmisiones celulares). Pero sugerir que el agua tiene memoria es un poco más arriesgado, en tanto a que el agua tiene una composición molecular relativamente simple --las aleaciones de hidrógeno que la componen solamente duran microsegundos antes de romperse y reformarse--, si bien es la base de la vida y del mismo ADN (se ha descubierto que las moléculas del agua influyen en el materia genético). Incluso, el agua parecería lo opuesto a la memoria, la antitesis de la fijación, siempre cambio, siempre flujo, nunca la misma. En este sentido nos encontramos con una profunda dualidad. Por una parte el agua está ligada al olvido, a aquello siempre nuevo que no contiene un vestigio del pasado o aquello mismo que hace olvidar. En la mitología griega tenemos al Río Leteo de cuyas aguas en el inframundo los muertos bebían así olvidando sus vidas pasadas –tenemos aquí un río que es un dios del olvido. Beber del agua de la vida o de la fuente de juventud tenía la propiedad de hacer que el tiempo se borrara (hay aguas que inducen a un dulce sueño immemorial). Pero de manera paradójica, desde la antigüedad los cuerpos acuáticos han sido considerados los depositarios de una memoria y como tal se cree que tienen una personalidad –como si lo sucedido en tiempos remotos en sus aguas siguiera pasando y codificando una presencia particular o un ecosistema de relaciones (una única ola que fluye desde el principio). Desde el Ganges hasta el Lago Ness, ríos y lagos parecen guardar ciertas propiedades y facilitar ciertos procesos: desde la ablución hasta la aparición de lo sagrado o de lo monstruoso. Esto sugiere una memoria inherente y un patrón recurrente, al menos desde la perspectiva del mito, en el agua. Un río como un egregor o un agregador de múltiples conciencias en una sola.

Siguiendo con esta dualidad inherente que parte la mayoría de los fenómenos a los que nos enfrentamos, la ciencia en los últimos años ha tenido un acercamiento –aunque desde sus márgenes—a esta idea que se pierde en el olvido del origen de que el agua tiene memoria. El inmunólogo Jacques Benveniste publicó en 1988 un controversial artículo en la prestigiosa revista Nature en el cual argumentó que el agua tiene memoria. En el caso reportado, Benveniste había empezado con una sustancia que causaba una reacción alérgica y luego la había diluido varias veces para que no quedara más que agua pura; pese a esto el investigador francés notó que el agua aún detonaba una reacción alérgica cuando se le añadía a células vivas y ya no quedaban rastros de la sustancia alergénica. Esto, según él, era prueba de que el agua debía de tener memoria y podía explicar los efectos elusivos de la homeopatía, por un momento justificando susdiscutidos efectos científicamente --el agua podía almacenar información a través de "un red infinita de átomos de hidrógeno, o de campos electromagnéticos".

El caso generó enorme polémica y los intentos de reproducirlo fracasaron, al menos los que contaban con el aval de la ciencia establecida. Benveniste fue orillado fuera de la academia y su teoría considerada como seudociencia (quackery), pese a esto hasta su muerte afirmó que su trabajo era científicamente sólido. El tema de la memoria del agua se convertía en un fantasma. Benveniste sigió haciendo experimentos por su propia cuenta, incluso manteniendo que los efectos de la memoria del agua podian transmitirse a través de líneas telefónicas. Su destino fue similar al de Rupert Sheldrake, quien también fue marginado de la ciencia luego de que la revista Nature considerara su obra “diga de quemarse” y cuyo trabajo sostiene que la memoria es una propiedad inherente en la naturaleza, un campo de información que se transmite a través de una “resonancia mórfica” y que no necesita de una transmisión genética convencional, sino que puede sintonizarse en el espacio, como si este fuera una bóveda conductora de todo lo que ha sucedido anteriormente.

Entra entonces la cultura new age que, particularmente a través del trabajo del Matsuro Emoto, ha popularizado el uso del agua para sanar y para capturar una intención. Según se cree, escribir una palabra en un vaso o emitir una oración puede programar un cuerpo de agua y alterar su composición, ya que el agua reacciona de manera misteriosa a la conciencia humana. Emoto ha sido el protagonista de una serie de documentales en los que se muestran las alteraciones que supuestamente sufre una molécula de agua cuando es sometida a cierta música, vibración o hasta pensamiento, llegando a representar hermosas imágenes de mandalas y fractales. Sin embargo, muchas personas dentro de la ciencia más rigurosa, han notado que su trabajo carece de un método científico sólido y se sospecha que podría tratarse más de un negocio fraudulento –siendo que Emoto es un notable entrepreneur.

watergifHace un par de años surgió en Internet información sobre un experimento realizado aparentemente por el Instituto Aeroespecial de la Universidad de Stuttgart. El experimento que se describe en el siguiente video hizo que diferentes personas tomaran agua de un recipiente y la separaran haciendo “gotas individuales”. Los experimentadores lograron observar las moléculas de agua con algún tipo de aparato microscópico y analizaron las diferentes gotas, notando que las gotas que cada individuo separaba contenían una imagen diferente, similar a la de cada una de sus gotas pero distinta de la del agua que no había sido separada. Un experimento similar se realizó introduciendo una flor a un recipiente de agua; el agua que había sido expuesta a esa flor exhibía una forma que reflejaba la forma de esa flor; si se introducía otra flor, las gotas de agua grababan una imagen similar a esa otra flor, siempre mostrando un sello, como si el contacto con la flor dejara una impresión fractal de su imagen. De tal manera que con analizar una gota se podia detectar la flor con la que había tenido contacto. Este poético ejercicio de grabar por instantes las imágenes de flores en gotas de agua como si fueran símbolos secretos, evidentemente sugiere que el agua tiene memoria, al menos de corto plazo.

El investigador que aparece en el video utiliza la metáfora del Río Rin como un cúmulo de memoria dinámica, señalando que el agua de su fuente tiene una memoria y por lo tanto un efecto distinto al agua de su delta (en su fluir va cobrando diferentes signos), y así los patos que beben su agua beben información --la cual varía si liban de sus aguas cerca de su delta en el Mar del Norte que en su nacimiento en los Alpes. “La lluvia es un medio de data para el mundo”, dice. El agua es el vehículo para la escritura del código que programa la vida de nuestro planeta (base del semen y la sangre). Esto casi tiene proporciones bíblicas: en las aguas promordiales se gestó el Logos, la palabra luminosa flotando en las olas. Tal vez el medium principal para la transmisión e inseminación de la información sea justamente el agua, el recipiente más noble y dúctil, potencia ilimitada de ser: un espejo transparente que graba los reflejos al menos instantes después de que la imagen ha dejado de ser proyectada... Hay una relación misteriosa entre lo infinito y la transparencia,  que tal vez sea la que permite que el contenido de la información no se vea limitado por una definición, en una suerte de proceso de encriptación, o economía latente de la data --que se guarda de manera más eficiente sin tener que desplegarse.

En la segunda parte exploraremos la posibilidad, bajo el supuesto poético de que el agua es una forma de memoria, de que los ríos puedan ser usados como libros o lienzos en los cuales leer y escribir textos. Textos transparentes habitados por sutiles presencias que se revelan bajo una cierta resonancia de la conciencia.

Leer segunda parte

Twitter del autor: @alepholo