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Sochi 2014: ¿Juegos Olímpicos Invernales sin gays?

Por: pijamasurf - 02/01/2014

El alcalde de Sochi afirmó que los gays son bienvenidos en la ciudad siempre y cuando no "impongan" su estilo de vida a los demás, en una terrible muestra de homofobia que se suma a las preocupaciones internacionales sobre derechos humanos en Rusia.

Sochi 2014 protest

El alcalde de Sochi, Rusia, donde se llevarán a cabo en menos de dos semanas los Juegos Olímpicos de Invierno, dijo a la BBC que la ciudad es "100%  heterosexual", y que aunque los atletas gay que compitan en los juegos son bienvenidos, se les invita a no "imponer sus hábitos a los demás".

Anatoly Pakhomov, líder político de la ciudad con más de 400 mil habitantes, se suma así a lo que parece una coordinada persecución de la comunidad gay en Rusia, luego de que el año pasado la homosexualidad fuera declarada ilegal; algunos artistas de la comunidad LGBT reaccionaron, pero la homofobia parece haber alcanzado las más altas cúpulas del gobierno, de donde tal vez nunca fue expulsada.

Pakhomov trató de ocultar su pobre trabajo de relaciones públicas afirmando que ni los atletas ni los espectadores deban esconder su sexualidad, "sólo decimos que es asunto suyo, es su vida. Pero no es aceptado aquí en el Cáucaso, donde vivimos. No los tenemos en nuestra ciudad".

Una rápida búsqueda en Google demuestra que la vida nocturna en Sochi es más que amable con la comunidad gay, y cuando se le preguntó nuevamente al alcalde si estaba seguro de que no existían homosexuales en la ciudad, afirmó: "No estoy seguro, pero maldita sea, no los conozco".

El presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, instó a los competidores a no protestar en el podio (temiendo tal vez una nueva imagen histórica, como en los Juegos Olímpicos de México en 1968), invitándolos a mostrar su oposición contra las leyes rusas en relación con Derechos Humanos durante las ruedas de prensa.

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Beyond The Wall, Rusia en la fotosíntesis del jazz arcaico

Por: Jaen Madrid - 02/01/2014

El más reciente álbum de Clonki es prueba crucial de que el espíritu del jazz hoy en día se encuentra oculto.

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Es importante considerar que la mayoría de nuevos artistas tienen la gran ventaja de transportar su música mediante links en la web. Sin embargo, así como esta ventaja es imprescindible, también conlleva una sobreproducción de música que, en este caso, hace más difícil encontrar sonidos de calidad apreciable.

Entre todo este océano de sobreoferta musical, y más difícil aún, oculto entre las grafías cirílicas de algunas páginas rusas, podemos encontrar a Gleb Martinovich o, como se hace llamar su proyecto: Clonki, como parte de una interesante escena actual que ha emergido en los barrios de Siberia bajo el netlabel de Rainy Tree House. Imaginando un clima pérfido y helado como núcleo de gestación de proyecto musicales, se pensaría en subgéneros obscuros (que tal vez se encuentran enterrados en las costumbres de esta nación), sin embargo, la fineza con la que Rusia pule los sonidos ambientales es realmente maravillosa y difícil de igualar.

Seize The Smoke, es el primer esbozo de Clonki, una obra de carácter instrumental con influencias y estilos provenientes de artistas como Nujabes, que encaminaron sus deseos a la perfección de su más grande material hasta ahora.

 

Beyond The Wall es su primer compilado de larga duración. 29 espléndidas figuras con un promedio de duración inferior a dos minutos por track (peculiaridad que se ha hecho costumbre para los artistas de bandcamp), una especie de lenguaje simbólico sonoro, en donde las reflexiones del hip-hop se hacen presentes en los paraísos del downtempo y el jazz onírico.

Comienza por un track diseñado para la odisea, definida por un flautín fugaz que prepara la mente del receptor para el siguiente track (que titula el disco), un deleite armonioso. Mucho de su esencia furtiva se encuentra en el repeat hipnótico y los sampleos lo fi al estilo trip hop que sellan con tinta de oro cada uno de sus riffs vaporosos. Tracks como “The Brothel” o “Shaolin” son ejemplos destacables de ello, llevando mucha de su influencia de Dj Kush a flote. “Smelling Like Angel’s Vagina”, es uno de esos dulces paisajes sonoros en donde se imaginan, tal vez, vibraciones de árboles rojizos.

Seguimos atentamente el desenvolvimiento del disco, y cuando ya nos hemos preparado para lo melancólico, canciones como “Can’t Help” logran imponernos un estado de beatitud insondable, del que no podemos escapar: 1 minuto y 16 segundos de eternidad, compuesto por unos cuantos beats de mezclas instrumentales y jugueteos de tonalidades. Clonki tiene bien definido su espíritu trip hop, y “Amour” es uno de esos complejos sonoros ejecutados con saxofón sobre una secuencia exquisita que finaliza el álbum.

Cada sonido de este álbum se sitúa en el seno del todo y cada pieza funciona con la ayuda de la otra. Las brillantes métricas indefinibles sobre este jazz contemporáneo, han dado la pauta para la fotosíntesis de un género que puede emanar organismos de vida alternativos a los distintos subgéneros de jazz que conocemos; podría considerarse un álbum de romanticismo fiel y una vehemencia extraordinaria hacia la calidad vintage de la improvisación en un tocadiscos arcaico.

Twitter de la autora: @surrealindeath