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Serie fotográfica muestra cómo el cuerpo se transforma según el deporte que se practique

AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/13/2013

Howard Schatz elaboró esta serie fotográfica en la que se muestra la variación del cuerpo en función del deporte que se practique, diferencias sustanciales que nos invitan a reflexionar tanto sobre el ejercicio mismo como sobre la idea del aspecto físico.

El cuerpo humano es una entidad maleable. En términos generales todos tenemos la misma estructura, peor hay algunos detalles que nos distinguen y nos otorgan capacidades específicas. Las condiciones ambientales, por ejemplo, determinaron que en África las personas tengan fosas nasales más amplias y cabello hirsuto y cerrado en la cabeza, el mismo proceso que en latitudes más boreales derivó en, por ejemplo, piel y ojos claros que supusieran cierto beneficio ante el clima del lugar.

Sin embargo, conforme el tiempo avanzó, igualmente nuestros hábitos afectaron nuestra constitución corporal. Ahora la obesidad es un problema mayúsculo en ciertos países, con cuerpos que en muchos sentidos se han alejado notablemente de las condiciones necesarias para su funcionamiento óptimo.

En esta serie que ahora presentamos, el fotógrafo neoyorquino Howard Schatz nos muestra las distintas formas que el cuerpo humano puede adoptar según se le moldee bajo determinadas disciplinas deportivas. Y aquí el término “disciplina” no se refiere únicamente al deporte practicado, sino sobre todo a todas las rutinas y hábitos asociados con éste: el entrenamiento, la dieta que cada uno necesita, los músculos que se privilegian y los que se utilizan menos y, en suma, toda esa coincidencia de factores que terminan por transformar el cuerpo y por transformarlo de maneras diversas.

Por otro lado, las imágenes también ponen en duda el lugar común de que el ejercicio regular tonifica el cuerpo y lo ajusta a los estándares de delgadez y firmeza que tanto se pregonan en la actualidad. Sí, pero no en todos los casos, no todos los ejercicios.

Un buen ejercicio de reflexión tanto del cuerpo como de la construcción social de la imagen que tenemos de éste.

Del mismo fotógrafo en Pijama Surf:

Howard Schatz captura impresionantes retratos de boxeadores antes y después de las peleas

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Tumbona Ediciones publica una serie de libros que recopila los trabajos icónicos del movimiento Fluxus: artistas que estaban hartos de el museo y sus límites, o de las obras de arte como fin, y prefirieron no autodefinirse como artistas y sí como soñadores o des-artistas.

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Existen temáticas, que, aunque quizá tengan décadas en circulación, aún no han terminado de digerirse, o bien resultan aún vigentes –incluso tal vez más que nunca–, en nuestros días.  

La editorial independiente de México, Tumbona Ediciones, en sintonía con lo anterior, recién lanzó al mercado su colección Archivo Fluxus, con la cuál homenajea y rememora este movimiento artístico de los sesentas, quienes ya en su momento criticaban un arte gastado, mismo que era legitimado únicamente en relación al museo y las formas convencionales; hartos al igual de las llamadas obras de arte que se exhibían como tales, cuando en realidad estas nacen históricamente de una necesidad cuasi espiritual, y no tanto estética.

Fluxus incluso crtiticaba ya el papel histórico que había cumplido Duchamp, en el sentido de apreciar estéticamente objetos comunes que eran resaltados en el marco de recintos 'artísticos', como museos o galerías. Desde los sesentas sus miembros advertían que este recurso estaba ya gastado, siendo una fórmula ya comprendida y, por lo tanto, replicable por 'cualquiera'. ¿Quién iba a decir que esa repetición inacabada se prolongaría  hasta nuestros días cuando cualquiera que comprende y aplica esa fórmula se dice artista?

Ensayo sin título y otros Happenings es el libro que presenta Tumbona en su primera edición del Archivo Fluxus, una traducción de escritos de Allan Kaprow, donde explica el por qué de su crítica el arte –entendido como tal hasta su época–. Y advierte que este es más una necesidad que rebasa cualquiera de sus convencionalidades. Además, la vida misma, apreciada desde una visión estética, es arte, incluso si no involucra público, o museos,  material artístico, o profesionalidad.  

UnknownKaprow fue uno de los impulsores de los hapennings, situaciones en las que actores no profesionales interpretaban escenas previamente planeadas. Esto se diferenciaba del teatro porque no involucraba un público ni actores profesionales. Se trataba pues, del puro placer de soñar e imaginar situaciones que podían convertirse en reales sin la menor pretensión artística, sino únicamente siguiendo un llamado puro a la autoinvención, la posibilidad, y la vida como estética misma. Si una acción es o no arte, al genuino artista, aquel que verdaderamente responde a una necesidad expresiva, lo anterior le resulta irrelevante. 

Puedes comprar el libro por Internet  aquí. 

Twitter de la autora: @anapauladeltd