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Douglas Rushkoff podría bien considerarse como uno de los más confiables y estimulantes intérpretes de lo que sucede, actualmente, en la sociedad digital.

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Si tuviéramos que definir los pilares que sostienen la actualidad humana, tanto en un nivel cultural como práctico, tal vez lo más indicado sería referirnos a una terna de fenómenos o modelos que determinan, en buena medida, la existencia contemporánea: el sistema financiero, los medios, y la digitalización de la sociedad.

Partiendo de la premisa que nuestra elección fue acertada, entonces resulta evidente que el entendimiento de estos tres ‘pulsos’ es clave para comprender el actual escenario, así como para afinar nuestra auto-percepción como sociedad. Y frente a este fundamental reto, parece más que pertinente remitirnos a aquellas figuras que logran entender y compartir, con particular lucidez, la naturaleza de los las tres construcciones.

Douglas Rushkoff es, para muchos, el más brillante teórico de los medios en la actualidad. Su capacidad para interpretar los patrones conductuales que se generan a partir del flujo mediático, así como para definir las múltiples agendas que aprovechan la mediatización de la sociedad, hacen de este profesor de la Universidad de Nueva York, y autor de una decena de libros, un estimulante intérprete a quien recurrir para comprender nuestra compleja actualidad. Y curiosamente, a partir de su inmersión en las entrañas de los medios, Rushkoff ha extendido sus incursiones a los planos de las finanzas y, obviamente, la era digital.

Las notables credenciales académicas de Rushkoff, que incluyen una licenciatura en Princeton, maestría en Bellas Artes por el CalArts, y un doctorado en Nuevos Medios, se complementan de maravilla con su paso por el undergorund tecnomediático –en los 80's realizó una destacada labor periodística, y filosófica, alrededor del movimiento ciberpunk. Esto último le permitió entablar amistad con varios miembros de la alter-aristocracia, que incluía desde algunos de los legendarios psiconautas, entre ellos Robert Anton Wilson, Tim Leary y Terence Mckenna, hasta personajes como Genesis P-Orridge, Erik Davis y Ralph Metzner.

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Esta particular combinación entre lo más lúcido de las estepas alternativas y una prestigiada formación en la academia, otorga al autor neoyorquino una posición privilegiada como interprete de la actualidad: por un lado sus credenciales le legitiman ante diversos círculos, y por otro su linaje alternativo le permite penetrar nociones que poco tienen que ver con lo institucional y que mucho han influido en sentar las bases de la actual cultura –recordemos, por ejemplo, que los ecos de la revolución psicodélica de los 60-70’s fueron determinantes para el surgimiento de los más notables proyectos y emprendedores que fundaron el Internet y con ello la era digital.

Tras publicar decenas de artículos y algunos ensayos en relación a la efervescente gestación de una sociedad que recién entablaba una relación íntima con la tecnología, los medios y la psiconáutica, en 1994 Rushkoff publicó su primer libro, Cyberia, Life in the Trenches of Hyperspace. Esta memorable obra contribuiría a reforzar, y explicitar, conceptos que terminarían por convertirse en ejes de nacientes paradigmas culturales, por ejemplo la realidad virtual, el hiperespacio y la tecnoespiritualidad. Un año después saldría Media Virus (1995), un libro fundamental para comprender la mediatización de la realidad contemporánea, y en el cual además se acuñaría el concepto de “contenidos virales”, que se refería a ese flujo contagiante de, por ejemplo, un video, y que ahora resulta un fenómeno cotidiano y bastante representativo de la era digital.

En posteriores obras Rushkoff abordó, y deshebró, nociones como la democracia open source, y abogó por la necesidad de privilegiar la innovación sobre el marketing, además de promover la realidad digital como una inmejorable oportunidad de transformación social. Durante el 2009 estrenó su libro Life Inc, el cual podríamos calificar como su primera incursión profunda en el intento de explicar el modelo financiero y sus consecuencias socioculturales. Bajo el lema “Cómo el mundo se convirtió en una corporación, y cómo podemos recuperarlo”, Rushkoff determina el nacimiento de la corporativización del modelo económico dominante, expone las nefastas consecuencias que esto ha implicado y propone, mediante recursos como la cooperación y el diseño de divisas alternativas, una probable ruta para revertir esta tendencia. Al año siguiente apareció Program or be Programmed, que a partir de esta dualística advertencia confecciona una especie de manual de emancipación para la sociedad digital, pieza de gran utilidad para aprovechar las herramientas digitales y, sobre todo, minimizar los efectos nocivos que estas pueden generar.

Hace unos mese Rushkoff estrenó Present Schock, un estimulante diagnóstico alrededor del fenómeno cultural que, de acuerdo a su autor, caracteriza en buena medida la situación actual –profundizando en las consecuencias cognitivas que han derivado de la digitalización de la realidad, y bajo la premisa que al hacerlas conscientes, en lugar de padecerlas ‘autómatamente’, se puede, sanar. 

Recientemente, Karin Frick, del GDI Gottlieb Duttweiler Institute de Suiza elaboró un ranking de los pensadores más influyentes de la actualidad, un ejercicio que su autor definió como “el primer análisis verdaderamente sistemático de los pensadores y tendencias que dan forma a nuestra sociedad”. En el listado, Rushkoff aparece ubicado en el puesto seis, lo cual más allá de que estemos o no de acuerdo con el ranking de Frick, avala la lucidez del neoyorquino –lo cual muchos habíamos tenido ya, desde hace años, la fortuna de constatar. 

En fin, si los tiempos actuales te parecen apasionantes, si te sientes privilegiado por ser parte de esta hipercompleja y estimulante realidad contemporánea, si Facebook y Twitter forman parte de tu cotidianidad, si produces o consumes videos virales, entonces te recomiendo que te acerques a las ideas de Rushkoff, indudablemente uno de los más tonificantes pensadores de estos momentos. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

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Estudio sugiere que los perros tienen un nivel de conciencia similar al de los niños

AlterCultura

Por: pijamasurf - 09/22/2013

Por primera vez neurocientíficos logran que algunos perros se queden quietos bajo un escaner neurológico y esto fue lo que descubrieron.

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Mediante entrenar a perros a quedarse quietos bajo escaners fMRI, neurocientíficos finalmente han podido mirar dentro de sus cerebros con detenimiento. Y los resultados podrían (deberían) replantear la manera en que son tratados.

El neurocientífico Gregory Burns describe su estudio de la siguiente manera, concluyendo que los perros también son personas:

Rico en receptores de dopamina, el caudado se encuentra entre el tallo cerebral y la corteza. En humanos, el caudado juega un papel crucial en la anticipación de las cosas que disfrutamos como comida, amor y dinero. Pero ¿podemos cambiar esta asociación e inferir lo que está pensando una persona sólo al medir la actividad del caudado? Debido a la abrumadora complejidad de cómo diferentes partes del cerebro están conectadas las unas a las otras, usualmente no es posible localizar una sóla función cognitiva o emoción a una sola región cerebral.

Pero el caudado podría ser una excepción. Partes específicas de éste resaltan por su continua activación a muchas cosas que los humanos disfrutan. La activación del caudado es tan consistente que bajo las circunstancias correctas puede predecir nuestras preferencias por comida, música e incluso belleza.

En perros, encontramos que la actividad del caudado incrementó en respuesta a señales manuales que indicaban comida. El caudado también se activó con los olores de humanos familiares. Y en tests preliminares, se activó al regreso de un dueño que había salido de la vista del perro momentáneamente. Los científicos llaman a esto homología funcional, y puede ser una indicación de las emociones caninas.

La habilidad para experimentar emociones positivas como amor y apego significaría que los perros tienen un nivel de sapiencia comparable a la de un niño humano. Y esta habilidad sugiere un recuestionamiento de cómo tratamos a los perros.

Burns de hecho aconseja que debemos minimizar su sufrimiento ya que no podemos seguir huyendo de la evidencia. Si este estudio se promueve y se toma en serio entonces prevendría el uso de perros en laboratorio, peleas y carreras de perros y crueldad en general.