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Dime cómo tomas tu café y te diré cómo eres (INFOGRÁFICO)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/02/2013

El café, una de las bebidas más características de la vida cotidiana, guarda una relación íntima con quien lo bebé, al grado de que la manera en que esté preparado podría encontrar vínculo con la personalidad.

esEl café es posiblemente la bebida cotidiana por excelencia, al menos en el caso de las personas que llevan un estilo de vida sedentario (pero no en el mal sentido del término). El agua es la bebida obligada, el té la alternativa, el alcohol la recreativa. Más o menos puede verse así. Pero el café es la bebida de combate, el elíxir que nos despierta cuando el resto del mundo duerme, que nos estimula y nos mantiene alertas a la realidad.

Quizá por esta relación tan íntima entre el café y quien lo bebé sea posible, como lo propone el infográfico que compartimos ahora, trazar la conexión secreta entre ciertas maneras de preprar el café y la personalidad de quien las acostumbra.

Para beneficio de nuestros lectores traducimos los textos de la imagen y, después, el infográfico completo.

 

Espresso

Amistoso y adaptativo. Te gusta el sabor del café: un rasgo poco frecuente pero admirable.

 

Espresso doble

Práctico y trabajador. Te gusta saber que una carga no es suficiente para ti ―ya no más.

 

Espresso triple

Entusiasta y obsesivo. Estás despierto desde finales de los '90.

 

Moka

Amante dela diversión y creativo. Odias el sabor del café pero necesitas un estímulo para poder improvisar.

 

Latte

Reflexivo aunque a veces indeciso. En un mundo de incertidumbre eliges la opción segura.

 

Capuccino

De corazón cálido pero olvidadizo. Tus amigos tienen que recordarte que debes limpiar la espuma de tu labio.

 

Macchiato

Tradicional y reservado, pero sobre todo odias los bigotes de espuma.

 

Café helado

Asertivo y franco. No dejas que las modas dicten cómo vivir tu vida. Además, te gustan los popotes.

 

Americano

Calmo y conciente. Disfrutas las cosas simples de la vida como un picnic en un parque, el canto de las aves y el café aguado.

 

Frapuccino

Feliz y energético. Dices amar el café pero la verdad es que solo amas la crema batida.

 

Café para llevar

Serio y enfocado. Crees que cuando las cosas se ponen difíciles, hay que ponerle funda de cartón a lo difícil, pues el recipiente está muy caliente.

 

Expresso

Inteligente, molesto o ambos. Sabes o no sabes malpronunciar eSpresso. Como sea, te odio.

 

café

 

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[Laughing Squid]

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La priorización de los rituales para lograr más en menos tiempo

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/02/2013

El ritual de hacer intervalos de trabajo a lo largo de nuestro día podría ayudarnos a lograr mucho más en menos tiempo, y hacer todo con la mayor efectividad posible.

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Estudios recientes han demostrado que los rituales pueden traducirse, con notable efectividad, en beneficios concretos. Tony Schwartz, jefe ejecutivo de The Energy Project, nos sugiere programar comportamientos muy específicos en nuestro día a día para mejorar nuestro desempeño físico y laboral, y poder disfrutar la vida con mucho más clama. Lo primero que sugiere es que, en lugar de correr por un periodo de 40 minutos o una hora, corras en pequeños intervalos de 30 a 60 segundos a velocidades mucho mayores, con los mismos 30 o 60 segundos de descanso entre cada uno. Así, tu ejercicio diario no pasará de quince minutos.

La razón por la que recomienda esto, además por el ahorro de tiempo, es la creciente evidencia en que ejercicios cortos e intensos son una mejor manera de entrenar. Cuatro minutos de ejercicio intenso produce la misma salud cardiovascular que los ejercicios aeróbicos más largos. Y usualmente lo que es benéfico para nosotros físicamente tiende a ser benéfico mental y emocionalmente.  

La mayoría de nosotros sentimos el desafío de hacer más cosas más eficientemente, en un mundo que inexorablemente aumenta su demanda sobre nosotros. La respuesta lógica es que necesitamos más tiempo, pero así como eso puede ser contra productivo en el ejercicio, también lo puede ser en el trabajo.  

El poder de trabajar durante el día en periodos de concentración no más largos de 90 minutos cada vez, seguidos de un descanso, es notablemente eficiente. Puedes lograr hacer mucho más en periodos más cortos de tiempo si incrementas tu concentración.

“La dificultad es la siguiente”, apunta Schwartz. “Así como correr intervalos de alta intensidad es demandante, incómodo y casi insoportable cuando llegas al final de cada uno, concentrarte solamente en una tarea en intervalos sucesivos es mentalmente desgastante y a veces agotador”. El punto es que la alta eficiencia requiere mucho más tolerancia con los periodos de incomodidad”.

La respuesta a todo esto puede ser priorizar el ritual como modus vivendi. Programar comportamientos específicos para hacer una y otra vez hasta que se vuelvan casi automáticos y requieran menos atención. (Entre más pensemos en algo, más rápido nos acabaremos nuestra reserva de voluntad y de disciplina). Pueden ser rituales como hacer lo más importante y lo que más trabajo cuesta en el momento en que despiertas, que es cuando más energía tienes; o salir a caminar cada dos horas para tomar aire y poder concentrarte mejor cuando regreses, o lo que se te ocurra que pueda funcionar para que te quede más tiempo libre para disfrutar de la vida.

[NYTimes]