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Equivalente a los Santos Inocentes del mundo hispánico, el 1 de abril varios países celebran April's Fools', una fecha para recordar que, a fin de cuentas, es posible que la realidad misma no sea más que una gran broma que urde un deimurgo o nosotros mismos cotidianamente.

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El humor, la voluntad de bromear, es una de las fuerzas primordiales de esta realidad, una potencia a la que en ciertas tradiciones de pensamiento se le concede la capacidad de génesis: el mundo como una gran broma urdida para el placer solitario o colectivo de uno o muchos demiurgos. El bufón es, en este sentido, un arquetipo consumado, de las tradiciones nórdicas y celtas a Shakespeare y prácticamente cualquier en toda cultura y cosmogonía, el bromista acompaña a otras potencias más serias en la resolución del mundo.

En este sentido, no es de extrañar que el calendario tenga señaladas fechas específicas para recordarnos que, a fin de cuentas, es posible que todo no sea más que un gran montaje cómico de propósitos ignorados, una broma tan extendida y libre y suelta de la cual, por esto mismo, pocas veces alcanzamos a ver sus límites y sus bordes.

En el caso de los países anglosajones y algunos de Europa como Italia, Francia y Bélgica, este es el fundamento del “April Fools' Day” o “All Fools' Day”, el “Día de todos los tontos” que lleva abril en el nombre porque se festeja todos los años el primer día de dicho mes. ¿Su distinción? Ninguna otra más que gastar bromas a amigos, familiares, desconocidos en la calle y en general todo aquel que pueda ser llevado al vórtice caótico del humor que disuelve todos los significados y las categorías.

En Internet, esa especie de universo paralelo que de cuando en cuando replica prácticas de este, se dieron algunas buenas manifestaciones de esta voluntad humorística, incluso con la colaboración de una entidad como Google que, como ese trickster al que aludíamos antes, no dudó en participar de esta subversión para hacer dudar a los incautos y los desprevenidos.

A continuación una lista —caprichosa, incompleta— de las que podrían considerarse las mejores bromas de April Fools' en Internet.

 

Google Nose

El nuevo servicio de Google: la posibilidad de buscar un aroma y que el buscador te ofrezca una muestra de este para que lo aspires en ese instante.

 

 

YouTube, un gran concurso de popularidad

8 años de YouTube, millones y millones de videos subidos, reproducidos, prohibidos, calificados, todo para un único propósito: seleccionar el mejor de ellos. Cumplido el objetivo, YouTube no tiene otra razón de existencia más que reproducir hasta el fin de los tiempos el video ganador.

 

 

Twttr

En la fiebre y la obsesión por los 140 caracteres, ¿a quién le importan las vocales? Para quien no tenga ningún reparo en sacrificar estos 5 símbolos, Twitter presentó Twttr, en donde el uso de vocales está permitido, pero solo pagando una cuota mensual de 5 dólares.

 

Google (Treasure) Maps

Como en las historias de la niñez, Google recupera las leyendas de piratas y tesoros escondidos para adaptarla a su servicio de mapas.

 

 

Aviones de fondo transparente

Aunque sin duda esto es el sueño de más de una persona, la propuesta de Virgin Atlantic de emular a los barcos de fondo de cristal que se deleitan observando la fauna marina fue, en esta ocasión, solo una broma.

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Trolls ahuyentan al Curiosity de Twitter

El trolleo provocó que el transporte Curiosity dejara Twitter, donde hasta el 1 de abril actualizaba la información sobre su paso exploratorio por Marte.

curio

 

Estampilla de Batman para el auto.

Un poco de humor negro (en varios sentidos), cortesía de Think Geek. 

batman

 

Juguete de “acción” de Star Wars

¿Qué escenario de acción más decisiva que el canal de la Estrella de la Muerte por donde circula el caza de Luke Skywaker? Horas de diversión aseguradas.

 

Ruper Murdoch compra la TV venezolana y el país del recientemente fallecido Hugo Chávez abraza la democracia a la Estados Unidos.

 

Por cierto, recordemos que, siguiendo a Freud, el humor también puede mirarse como una válvula del inconsciente, un flujo de salida de los deseos y aversiones que nos atrevemos a confesar al contar con aparente inocencia un chiste. Y en este sentido todas estas bromas son altamente reveladoras.

Con información de Techcrunch e io9

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Transmedia es la realización de un contenido a partir de diferentes manifestaciones: un ecosistema que pone a hablar y a producir en conjunto a la infraestructura tecnológica.

Transmedia

Hablamos de los modelos multimedia mucho más que de los modelos transmedia, pero me interesan mucho más éstos que aquéllos.

Decimos multimedia y pensamos en modelos de contenidos digitales que se realizan en varias “medias”; medias como las pcs, los teléfonos, las tabletas y las tvs. Un contenido que se despliega, más o menos eficiente, en más de una tecnología y en más de un tipo de pantalla y de interfaz. Que acopia entornos, sistemas operativos, bases de configuración. Acumula manifestaciones. Es funcional, flexible, adaptable. Sortea incompatibilidades, tamaños, pixelados, software, canales, teclados e interfaces, conectividades y tipologías de usuarios, etc.

Decimos multimedia y muchas de las veces agotamos ahí nuestro horizonte de ambición digital. Nos deseamos multimediales. Nos ilusionamos con la multimedia. Ambicionamos la multimedia y lo sentimos suficiente.

Pero la multimedia se evidencia limitada, se demuestra insuficiente, si la colocamos al lado de la transmedia. Conceptualmente limitada, quiero decir.

Pensamos transmedia y lo primero que se nos pone es que integra o atraviesa. Es decir, hemos sobrepasado la dimensión multimedial del espejo múltiple para pasar a una dimensión integradora transmedial. No es –como la multimedia- un contenido en varios dispositivos, sino varios contenidos en varios dispositivos que hacen un solo ecosistema enriquecido. No parece lo mismo.

Transmedia es la realización de un contenido a partir de diferentes manifestaciones; diferentes pero integradas, que atraviesan los diferentes entornos, las diferentes medias y se cosen por detrás de todos ellos. Un ecosistema que pone a hablar y a producir en conjunto a la infraestructura tecnológica. Contenidos corales, sinfónicos. Múltiples pantallas que trabajan juntas y que en lugar de reemplazarse las unas con las otras, o de superponerse, se complementan y se potencian entre sí. Hilos conductores que trascienden su expresión técnica y su pantalla ocasional para realizarse por encima o por debajo de éstos, como un todo enriquecido en la multiplicación diversa, en la transversalidad integrada. Un storytelling por detrás observado desde las mil ventanas, que son pantallas; una historia leída desde la fragmentación que obliga al complemento creador del lector. Una experiencia narrativa esencialmente nueva. Otra cosa.

Multimedial es una historia contada una y otra vez, en las mil maneras de los mil soportes o dispositivos. Transmedial es esa historia que se construye en la integración de los soportes, canales y dispositivos, que se manifiesta en la integración de sus diversas realizaciones; que se realiza en esa diversidad integrada, en esa narrativa enriquecida que es la transmedia. Nada de espejos iguales, sino miles de recreaciones diversas que abonan a la historia central. Ecosistemas abiertos que avanzan, y no juegos de repeticiones, cómodos pero irrelevantes en términos narrativos. Experiencias descentralizadas; sin patrones, sin dueños, sin autores únicos ni usuarios idénticos. Lectura tan nueva que ya no es lectura.

La multimedia es cómoda, oportuna y útil. La transmedia, no me consta. Pero la transmedia es asombrosa, abierta, explosiva y exponencial. 2.0. Irreverente y moderna.

La transmedia no anhela la reunión en una sola media. No padece la multiplicación medial, sino que la utiliza y la vuelve su recurso. Por el contrario, es por los intersticios de esa fragmentación que entra el productor, para la interacción y la producción y co-creación.

La transmedia se realiza a través de las diferentes medias; construye una experiencia continua gracias a la fragmentación enriquecedora de los diferentes entornos tecnológicos. Y esa experiencia es irreconstruible en una sola media. Su modelo narrativo es hijo de la fragmentación enriquecida y articulable de la transmedia. Juega con ese entorno loco y potente de la fragmentación sincrónica o asincrónica de las medias y se monta en sus hombros para narrar de otra manera, para construir de otra manera, para fijar posición nueva en cuanto a contenidos. En la transmedia, el usuario se imbrica con lo narrado hasta lo indiscernible; se integra a tal punto que ya no se sabe dónde acaba el consumidor y empieza el autor, y además no importa.

En el entorno transmedia uno se acaba olvidando de que las medias compiten por monopolios y por ecosistemas cerrados. Irreverente como la que más, la transmedia se desentiende de esas miserias e integra por arriba, por abajo, por el costado y por la experiencia. Horroriza a la industria y asombra al usuario. Narra desde el futuro.

La multimedia, al revés. Es hija de las determinaciones de la industria; trabaja de espaldas a los derechos profundos del usuario. Es un producto de lo posible, no de lo soñado. La multimedia no sueña, apenas soluciona. Responde a otra ética. Y a otra profundidad.

Tienen otro recorrido y otro sentido. Una está de salida, aunque no quiera. La otra está de entrada, para quedarse, aunque no se dé cuenta.

Nosotros, mientras tanto, ya hemos decidido por qué senda andar…

Twitter del autor: @dobertipablo

Sitio del autor: pablodoberti.com