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El mundo se escandaliza con las masacres multitudinarias de inocentes o con las miles de personas muertas en una guerra, ¿pero no se genera esto, de alguna manera, en nuestras acciones de todos los días?

"No Violencia" (conocida también como "La pistola anudada"), escultura de Carl Fredrik Reuterswärd en la sede de la ONU, Nueva York

Hace unos días el mundo se conmocionó por la trágica matanza ocurrida en una escuela infantil de Estados Unidos, específicamente en Newtown, Connecticut, donde  un joven de 20 años acudió armado con un rifle y acabo con la vida de 20 niños y 6 adultos, para después quitarse la vida.

Desde entonces el debate ha oscilado entre diversos asuntos, problemas, síntomas y demás anomias sociales que quedan de manifiesto en sucesos como este.

La mayoría, por supuesto, recala en la particular actitud que la sociedad estadounidense guarda respecto a las armas, una rara mezcla de derecho irrenunciable, fetichismo, paranoia exacerbada y otros componente que vuelven a las armas de fuego un tema tabú de dicha cultura. También un poderoso lobby que, teniendo su fuente principal de ganancias tanto en el tráfico legal como en el ilegal de estos artefactos, no está muy dispuesto a ceder sus privilegios que se originan en este mercado.

Por otro lado, otras aristas del debate recuperan una veta un tanto más psicológica de la tragedia. Si ya Freud notó, a principios del siglo XIX, que el sujeto se enferma mentalmente pero en el contexto de una sociedad, esta premisa se vuelve dolorosamente evidente en sucesos como este, en el que de algún modo hay múltiples factores que participan en la consecuencia observada. Juan Manuel Ortega enlistó algunas de dichas circunstancias:

La tragedia social es la que afecta a esta nación. Valores confusos, guerras absurdas, polarización política, prohibición de drogas ilegales pero abuso de substancias legales, bullying, consumismo, competencia rapaz, por decir algunos. ¿En qué clase de hogar vivió Adam para decidir hacer un acto de esta naturaleza?

Esta es una perspectiva mucho más profunda del problema. De algún modo las armas son el vehículo, la personificación de un sistema que está tejido entre redes que por lo regular permanecen ocultas o calculadamente ignoradas. De hecho en la existencia misma de organizaciones como la NRA (National Rifle Association) dan cuenta parcial de las condiciones que hacen posible no solo que un adolescente tenga acceso a un arma de fuego —lo cual pasa en Estados Unidos y una medio centenar de países más—, sino que, en algún momento, este mismo adolescente elabore un plan para matar fríamente a una veintena de personas.

En el sitio Big Think David Berreby hace un planteamiento interesante en torno la manera singular que en Estados Unidos toma la combinación de “enfermo mental”, acceso a armas de fuego y masacres multitudinarias, dando un peso específico al sufrimiento que padecen las personas con algún tipo de trastorno psicológico.

Un debate sobre cómo dirigir mejor la enfermedad mental no debería enfocarse en las muertes masivas —porque, otra vez, solo un número infinitesimal de enfermos mentales cometen asesinatos— sino, mejor, en prevenir las formas comunes de miseria y daño: el sufrimiento de personas con estas condiciones y de aquellos que cuidan de ellos.

Como se ve, Berreby defiende una postura mucho más empática, compasiva incluso, más del lado de la inclusión que del de la exclusión. En Occidente lo más usual, al menos desde la Edad Media, es marginar a todo aquel que no se ajusta a los parámetros de la normalidad, sobre todo por las vías de la expulsión y el encierro, aunque también, lamentablemente, por medio de esos mecanismos cotidianos de violencia sutil pero sostenida que, poco a poco, van empujando a este tipo de personas a una zona donde su inutilidad no sea ofensiva al resto de la sociedad.

En Estados Unidos un joven asesina a 26 personas inocentes, en Siria un sector de la población se está matando entre sí con más de 55 mil muertes contabilizadas hasta le fecha ¿Qué tiene ambas en común? Probablemente un elemento atávico de violencia connatural al ser humano, pero también un sistema en el que el poder se presenta como la ambición última, la llave que todo lo abre, el recurso que vence imposibles, a sabiendas de que su existencia descansa en la humillación exponencial de los otros.

Twitter del autor: @saturnesco

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John McAfee, el delirante pionero del antivirus, de regreso a Estados Unidos, habla sobre el capitalismo y el sexo con mujeres feas

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/20/2012

La divertida y extraña saga de John McAfee, el multimillonario decadente acusado de asesinato en Belice, continúa en la prensa de Estados Unidos.

John McAfee, el ex multimilonario pionero del software antivirus, se ha convertido en una de las figuras más extrañamente folclóricos de nuestra época. Abandonando su  (ya declinante) imperio comercial en Estados Unidos, vendiéndolo todo, para irse a desarrollar fármacos a la jungla de Belice, rodearse de pistoleros y mujeres adolescentes, cayendo en un frenesí de inegstión de sales de baño ( su vía predilecta: el ano), un violento psicoactivo, enemistando al gobierno y finalmente siendo inculpado de asesinar a su vecino --sólo para montar un peculiar circo mediático en su defensa... Este es McAfee, el genio paranoico pervertido. Simplemente McAfee. Quizás las crónicas periodísticas más divertidas que se están haciendo en los últimos meses giran en torno a este personaje. Una de ellas, imperdible, la que publicó Wired hace unas semanas.La siguiente fantasía psicodélica tropical decadente que veamos en el cine debe de llevar el nombre de McAfee.

McAfee está de regreso en Estados Unidos, en Portland, Oregon, donde planea vivir los siguientes 18 meses. Después de huir de un interrogatorio por asesinato de Belice a Guatemala, llevando consigo a periodistas de la revista Vice... depsués de ser hospitalizado y acusar al gobierno de Belice de conspirar en su contra, McAfee repentinamente fue deportado de Guatemala a Miami.

McAfee ha regresado con su característica locuacidad, diciendo que ahora solo consumirá drogas de calidad, después de algunos problemas con la metilendioxipirovalerona. Y alabando las virtudes del sexo con las mujeres feas, las cuales considera mejores en la cama (y te recomienda que seduzcas a la rancia bibliotecaria que nadie voltea a ver ). McAfee ¿brillante o delirantemente? dijo sobre el capitalismo que no se puede poseer el dinero, quiere "fluir a través de ti". 

McAfee el hombre que se volvió multimillonaro, en gran medida, por contagiar al mundo de su paranoia, es el verdadero Charlie Sheen,  y está ahora a la deriva, aparentemente sin su fortuna, pero con su excentricidad a tope y un feroz humor listo para subvertir el orden establecido o las buenas costumbres.

[El Caso McAfee]

[Gizmodo]