*

X

Sorprendentes imágenes del Tránsito de Venus compartidas por uno de nuestros lectores (FOTOS)

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/11/2012

Arriban al correo de Pijama Surf sorprendentes fotografías tomadas por uno de nuestros lectores al Tránsito de Venus ocurrido el 5 de junio pasado, evento astronómico que por su singularidad vale la pena mantener en el recuerdo.

El 5 de junio pasado asistimos a uno de los eventos astronómicos más sorprendentes que puedan avistarse: el tránsito de Venus entre las órbitas del Sol y de la Tierra, un suceso sumamente significativo que no se volverá a repetir en muchos años, magnitud y singularidad que, por otra parte, casi siempre alienta la curiosidad de miles de personas en todo el mundo, quienes desean guardar constancia del acontecimiento.

Seguramente ese fue el caso de muchos de nuestros lectores, pero solo uno de ellos, alguien de nombre "TONYCOL Yanez", tuvo a bien compartirnos las fotografías tomadas ese día del tránsito por medio de nuestra dirección electrónica. Ahora nosotros hacemos los propio, aunque no sin pedirle a TONYCOL que, para completar la información, nos haga saber dónde tomó las imágenes.

Por último aprovechamos la oportunidad para invitar a todos a leer nuestras dos notas alusivas a este acontecimiento: Espectaculares imágenes del tránsito de VenusTránsito de Venus, 5 de junio, 2012: un evento astronómico irrepetible. Además, claro, de recordarles que nuestra dirección de correo electrónico contacto@pijamasurf.com se encuentra permanentemente abierta a sus comentarios.

 

Te podría interesar:
El talento musical, que lleva mucho tiempo considerándose una capacidad innata con la que algunos ya vienen precargados, podría ser según la neurociencia una habilidad como cualquiera que con estudio y práctica constante puede aprenderse y dominarse.

El talento musical es desde cierta perspectiva uno de los más misteriosos del ser humano, uno del que a lo largo de la historia se ha debatido si se adquiere o irremediablemente se nace con él, con cierta inclinación por responder que los músicos verdaderamente geniales son aquellos que en su condición natural ya tienen precargado esta especie de software.

Ahora, sin embargo, con los nuevos recursos puestos a disposición de la neurociencia (una de las disciplinas más ambiciosas de los últimos tiempos), este dilema podría ser mejor comprendido y quizá incluso resuelto.

Recientemente el neurocientífico Gary Marcus, de la Universidad de Nueva York, publicó los resultados de una investigación en la que intentó conciliar dos aspectos aparentemente contradictorios de su personalidad: su ferviente pasión por la música y su ineptitud crónica para interpretarla. Para conjugarlos, Marcus acuñó la idea de “periodos críticos” en los que habilidades complejas pueden aprenderse y los cuales, nos dice, se cierran de golpe después de la adolescencia.

“Ejercitar nuestros cerebro ayuda a mantenerlos, preservando su plasticidad (la capacidad de nuestro sistema nervioso de aprender algo nuevo), cuidándolo de la degeneración y, literalmente, dejando que la sangre fluya”, explica Marcus, quien se sometió a sí mismo a uno de estos procesos de aprendizaje, específicamente tomando clases para tocar la guitarra, enfrentando la perseverancia y el intenso deseo de realizar algo con la falta absoluta de talento y la edad más o menos avanzada para iniciarse en una habilidad desconocida (Marcus contaba entonces con 38 años de edad).

Probando algunos de los métodos de iniciación musical más conocidos y mejor desarrollados y completando su experiencia con descubrimientos científicos concretos (como el caso de ciertos búhos que solo en la edad adulta aprenden a coordinar los sonidos que emiten con su sentido de navegación y ubicación), Marcus encontró que el aprendizaje de una nueva habilidad tiene que ver tanto con la práctica cotidiana de esta como con la dosificación correcta de los niveles de dificultad con que se emprende: en este sentido, el desánimo sobreviene cuando, como en los videojuegos, el individuo encuentra algo sumamente difícil y opta por abandonar el reto.

Lo cual, en un sentido amplio, abre nuevas preguntas sobre las verdaderas capacidades del cerebro humano, su capacidad de transformarse y trascender límites que podrían ser solo mitos o prejuicios que se podrían abatir con nada más que tiempo y voluntad.

Con información de The Atlantic