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La radical extravagancia de los museos de sexo en Japón (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 05/19/2012

El inquietantes Museo del Sexo de la ciudad de Beppu, en Japón (curiosamente una de las más cálidas del mundo), desafía nuestra mentalidad occidental con respecto al sexo, pasmándonos ante la conceptualización que de este se realiza en Oriente.

Sin duda el sexo puede ser uno de los termómetros más interesantes para sondear una cultura, para conocer los pensamientos colectivos que se agitan o se contienen en su interior, que sale a la luz pública en manifestaciones de diversa índole, francas, enigmáticas, siempre atractivamente simbólicas.

En este sentido quizá Japón sea uno de los países que más curiosidad atraen en el campo de lo sexual, uno donde los imperativos sociales han dado lugar a expresiones que, en las antípodas, creemos estrafalarias, incomparables, a veces también incomprensibles.

El famoso grabado de Hokusai, El sueño de la esposa del pescador, es un ejemplo elocuente de esta actitud social, compartida, frente al sexo y sus vicisitudes. Igualmente uno de los poemas del heterodoxo monje Ikkyu Sojun, quien justificadamente veía en las relaciones sexuales una posibilidad de iluminación:

Tanto koan
te enseñará el camino,
pero no al rico
coñito de muchacha
al que yo me dirijo.

(versión de Aurelio Asiain)

Los ejemplos podrían ser muchos, casi tantos como las imágenes que han acompañado esta nota y que corresponden a los extravagantes museos dedicados al sexo en el llamado "país del Sol naciente" o, mejor dicho, vistazos a la ciudad de Beppu, en la prefectura de Oita, lugar también conocido, quizá no por azar, por el intenso calor de la zona.

Decir que las escenas son inquietantes o perturbadoras es, de alguna manera, quedarse corto. La verdad es que, más allá de una labor descriptiva que parece redundante por su carácter tan explícito, todas estas piezas se resisten a un intento de comprensión, de traducción a la sensibilidad occidental frente al sexo.

Imágenes vía io9

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Un breve recorrido por una de las facetas más sui generis del que quizá sea más identificado en sus acusaciones de asesino serial, el afamado Charles Manson que desde su llegada a California arribó con la idea firme de convertirse en músico: una mente destructiva aplicada en la creación.

Charles Manson es una celebridad dentro del folk psicodélico. Su música, rara como su persona y su voz, tiene una mezcla de filosofía oriental, esoterismo hippie y un country escalofriante; influenciado por la canción Helter Skelter, en general por el Albúm blanco de The Beatles y, por un Bob Dylan atravesado con altas dosis de LSD. Aunque es más conocido en el mundo de los asesinos en serie, por creerse la reencarnación de Jesucristo y haber ordenado los asesinatos Tate/La Bianca entre quien estaba la esposa embarazada del cineasta acusado de pederastia Roman Polanski. 

 

Manson llegó a California con su guitarra en la espalda y la idea de ser músico. Tocó en algunos bares y hasta se dijo que hizo casting para The Monkees. Aunque el documental The six Degrees of Helter Skelter refuta la idea. Su música inicial está ligada a Dennis Nielsen, el baterista de los Beach Boys, quién fuera conocido por las chicas seguidoras de Manson. Al poco tiempo Manson y su comuna “visitaron” a Nielsen en su casa; al verlo Manson se arrodilló besándole los zapatos. Durante un tiempo la “Familia” vivió en casa de Nielsen haciendo desmanes, hasta que Manson consigue grabar unas canciones que se perdieron básicamente por locas. Manson le da a Nielsen una canción, Never learn not to love para los Beach Boys, que luego de cambiar unas palabras se la apropiaran con el fin de pagar los “platos rotos” que hiciera “La familia” en la casa del bataco.

Manson cuenta con una exquisita discografía. Su primer disco es Lie: The love and Terror Cult grabado del 67 al 68, lanzado al mercado en el 70 y, hecho para financiar su defensa y distribuido por las mismas personas que editaran una colección de discos piratas de Dylan. Una vez en prisión, la carrera musical del asesino se vuelve prolífica. Con una grabadora registra sus canciones para luego entregarlas a asociados externos que modifican en estudio las versiones que el músico hiciera en acústico. Aunque no se sabe con certeza el número de canciones que existen de aquella época, dieran lugar a los discos Live en San Quintín y Way of the wolf del cuál sólo existen 1000 copias y, contienen fragmentos de sus charlas, opiniones, y sonidos ambientales del propio reclusorio.

Por un periodo de 10 años “La familia” canta los temas de Manson como si de plegarias se tratara. En el 70 se edita el disco The Family Jams, canciones escritas por Manson pero sin su participación, en un CD doble que cuenta con grabaciones inéditas del mismo año. Pero algunas canciones se desconoce su paradero y se dice están sepultadas en una bóveda.

En éste mismo periodo, “Clem”, un miembro de la familia participante de otras bandas como guitarrista, tocaba con Manson en prisión. Algunos discos pertenecen a grupos cerrados de coleccionistas como A short piece of spoken words que es una edición Griega en CD o Completion; disco del cual existen 5 vinilos, 2 en posición de Henry Rollins vocalista del grupo de Hard Core punk Black Flag, quién optó por no sacar a la venta la grabación debido a amenazas de muerte y, los 3 restantes en manos de coleccionistas.

En el 94 salió una edición de su cumpleaños número 60 Commemoration. Un año más tarde sale Manson Speaks que contiene poemas, citas bíblicas y opiniones sobre los eventos de esa época o si prefieren ahorrarse algunas horas sólo escuchar el disco The Best 1967-2009. Otros discos tienen canciones remasterizadas, nuevas versiones, compilados, covers, lados B,  remixes o sólo son discos reducidos a 1 000 copias.

 

En Internet se pueden descargar sus discos, reseñas, revisiones y comprar los últimos títulos, incluso las portadas de los discos, pintadas por el mismo Manson, como One Mind. Se pueden leer los comentarios afirmando que es mejor que Justin Bieber, que toca y canta desafinado o las dudas de los escuchas: cómo una mente tan “siniestra” puede hacer tan “linda” música. 

 

Manson también interpreta covers: Piggies de The Beatles con un sabor psicotrópico, Sabor a mí de Mina, que se vuelve siniestra con unas risas finales, al igual que la canción If I had a Million dollars. Quizá, en otras condiciones hubiésemos escuchado a Manson a dueto con con Slash o Alice Cooper entre riffs densos, estridentes requintos, maquillaje y saltos en el escenario. Sin duda haría videos musicales, conciertos masivos, etc. En general se piensa que no es un músico ni malo ni bueno; sin embargo, ingenioso. Sus canciones son básicas pero hay que recordar el glamour delictivo y el halo morboso que lo acompaña. 

Bandas como Guns N´ Roses han sido inspiradas por Manson en Look at your game girl, el disco Downward Spiral de Nine Inch Nails fue grabado en la  casa donde Sharon Tate fuera asesinada, e incluso se dice que Trent Reznor se llevo la puerta con la palabra “Pig” escrita por una de las asesinas; Rob Zombie canta Cease To exist la versión original que interpretan los Beach Boys, Sistem of a Down canta ATWA y, es sabida la historia que guarda Marilyn Manson con el Rockstar asesino.

 

Manson aún con la esvástica en la frente y de casi 80 años, sacó a partir del 2010 el álbum ATWA (Air, Tress, Water, Animals an All the Way) refiriéndose a las fuerzas que guardan el equilibrio de la tierra, volviendo a sus creencias ecológico-religiosas, filosofía oriental, el comportamiento humano, el hippismo sesentero, soberbio, cargado de humor negro criticando a la sociedad y a la condición humana.

Escuchar a Charle Manson es fenomenal, nos sirve para indagar en el cómo la mente destructiva funciona para crear, con reticencias del contenido o no, piezas que no sonaran del todo mal para los nostálgicos que gustan de la música pachecosa y antaña.