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A pesar de la creencia general, impuesta en parte por las grandes firmas comerciales, los cereales procesados son una de las peores formas de comenzar el día.

Una de las creencias más aceptadas es que un buen desayuno se consigue casi únicamente con un tazón lleno de alguno de esos cereales vistosos que vienen en caja de cartón, procesado por alguna de las dos o tres corporaciones que han monopolizado este mercado e influido tácita o abiertamente en la creación de dichos hábitos alimenticios y de consumo.

Sin embargo, a pesar de la publicidad y el aura de nutrición que esas marcas intentan imponer sobre sus productos, lo cierto es que difícilmente hay una peor manera de comenzar el día que sirviéndose una porción de esos cereales.

En los que están destinados a una dieta “saludable pero divertida”, por ejemplo, atractivos sobre todo por su sabor dulce, el contenido promedio de azúcar en 100 gramos de alguno de esos cerales es de 13 gramos, azúcares refinados asociados a padecimientos como la obesidad, la diabetes y otros no menos severos.

Ahora supongamos que en vez de los cereales azucarados se opta por otros como la variedad Corn Flakes, notablemente mucho menos dulce, sí, pero con una cantidad impresionante de almidón por cada 100 gramos, unos 76 gramos en cada una. El almidón tiene un alto índice glucémico, por lo cual eleva la glucosa en la sangre casi tan rápido como el azúcar, con los mismos efectos que en el caso anterior.

Entre ambos extremos, los cereales muy azucarados y los que supuestamente no lo son, se encuentran al menos dos productos que se promocionan como saludables, lo mejor para guardar la forma: el Special K y el All Bran, el primero enfocado a las mujeres jóvenes que aspiran al ideal de belleza dominado por medidas específicas y el otro distinguido por un alto contenido de fibra.

La sorpresa es que, al menos en lo que concierne al nivel de azúcar de cada uno con respecto a las otras opciones, la diferencia es nula: en 100 gramos de Special K hay 17 gramos de azúcar y 59 gramos de almidón) y en la misma cantidad de All Bran 22 gramos de azúcar y 45 gramos de almidón.

Así las cosas, sin duda lo mejor sería sustituir estos productos sumamente procesados que poco o nada tienen de saludable, por opciones mucho más naturales como la avena o la fruta para comenzar cada día de la mejor manera posible.

[Transformer]

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Uno de los fenómenos geológicos más impresionantes, el hidrovolcanismo, ocurre cuando dos de las fuerzas más potentes de la naturaleza colisionan y culminan su encuentro en una gran erupción volcánica.

Hidrovolcanismo es el término técnico utilizado por los especialistas para referirse al fenómeno geológico en que el magma de un volcán se encuentra con algún cuerpo de agua, generándose una erupción volcánica, en una colisión de dos de las fuerzas más potentes de la naturaleza que quizá no podría tener una culminación menos violenta.

En términos generales, el magma interactúa con el agua en dos situaciones: la freática, en que el vapor impulsa una erupción pero no de magma, sino solo de calor y, en segundo lugar, la freatomagmática, en la que la erupción viene con magma. En el caso de las freáticas, el agua requerida puede ser poca; por ejemplo: si hay hielo o nieve subterráneos a los que de pronto llega una descarga de contenido magmático, el calor provocado por este hará que el agua se convierta en vapor y busque frenéticamente el modo de salir, por lo regular por medio de una explosión. Este tipo de fenómenos son importantes porque anuncian que un volcán reanudará pronto su actividad.

En cuanto a las erupciones freatomagmáticas, el agua involucrada es mucho mayor en cantidad, ya que usualmente el magma irrumpe en un gran cuerpo de agua (como los lagos que a veces se forman en los cráteres, el mar, el agua de un deshielo) llevándolo a altísimas temperaturas, a veces más allá de los 1,100°C entre el agua y el basalto, provocando una erupción combinada de magma y agua que se denomina “fragmentación”. En años recientes, una de las erupciones freatomagmáticas más conocidas fue la del volcán islandés Eyjafjallajökull, en donde, en una primera fase, el magma en erupción entró en contacto con la capa de hielo del volcán que se derretía.

En estos días, con la actividad volcánica que se ha observado en El Hierro, una de las Islas Canarias (que, claro, son de origen volcánico), se observa una variación del hidrovolcanismo en que la erupción tiene que ocurrir demasiado cerca de la superficie para ser visiblemente explosiva, esto debido tanto a la presión atmosférica como a la hidrológica: entre mayor sea alguna de estas, mayor potencia necesita el magma para fragmentarse y generar una explosión, mostrando su fuerza únicamente bajo la forma de manchas, burbujas y escombros.

Por cierto, más allá de los riesgos que representa un fenómeno como este y aunque no se sabe todavía cuál será su desenlace, lo que está sucediendo con dicho volcán canario supone una buena oportunidad para estudiar no solo su actividad geológica, sino también las consecuencias que esta tiene en el entorno inmediato, especialmente en las aguas marinas que lo circundan.

 

[Wired]