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¿Son los OVNIs un proyecto de la CIA?

Por: pijamasurf - 07/30/2010

¿Es posible que los OVNIs y la cultura extraterrestre sean la más grande producción mediática de nuestra historia? Puede ser, aunque no queda muy claro, lo que parece cierto es que si creemos, creamos.

El fenómeno OVNI es fascinante; no necesariamente porque una serie de extraterrestres en platillos voladores o en esferas vayan por nuestros cielos intentando revelarnos una profunda verdad (sin descartar del todo esta posibilidad); lo es porque de cualquier forma nos revela algo extraordinario: ya sea la increíble transformación de nuestra fe, expresada como una proyección en un ser celeste (ángeles vueltos aliens), o la bizarra manipulación político-mediática en la que vivimos inmersos. La posibilidad de que este fenómeno -si no en su totalidad- sea una fabricación de programas secretos de inteligencia es algo digno de considerarse.

Tomemos en cuenta que millones de personas han visto fenómenos extraños en el cielo, objetos voladores y luces que desafían la explicación, o que, al menos, no quieren ser explicados por las autoridades. Esto nos dice que algo está pasando. O los gobiernos y sus científicos de cabecera tampoco saben lo que está pasando (no necesariamente extraterrestres, simplemente lo inexplicable: inteligencias superiores, demonios o genios, fenómenos cósmicos que superan nuestro entendimiento, etc.), o lo están encubriendo (tienen un acuerdo con los extraterrestres, cómo muchos piensan). Y quizás la opción más terrorífica, algunos gobiernos o personas en el poder quieren que creamos en los extraterrestres (evidentemente estas opciones podrían coexistir).

Un nuevo libro The Mirage Man: A Journey in Disinformation, Paranoia and UFOs, escrito por Mark Pilkington, expone la teoría de que los OVNIs y la cultura alrededor son parte de un proyecto secreto del gobierno de Estados Unidos y agencias a su interior. Evidentemente, esta no es la primera vez que se plantea esta teoría. Podríamos decir que las dos corrientes más fuertes en la moderna historia de la teoría de la conspiración son una que piensa que el gobierno de Estados Unidos pactó con una raza extraterrestre después de la Segunda Guerra Mundial (aunque esta influencia extraterrestre podría provenir de mucho tiempo atrás) y otra que piensa que el gobierno de Estados Unidos ha diseñado un plan de propaganda y programación mental (utilizando el mass media) para hacernos creer en la presencia de estos seres extraterrestres, ya sea para ocultar un programa militar secreto como para posiblemente implementar una futura agenda en la que los "extraterrestres" sean usados para establecer un nuevo gobierno global, bajo una nueva religión o, contrariamente, un enemigo en común.

Según Pilkington, la campaña para promover la idea de los OVNIs fue formulada en los 50s por el jefe de la CIA, Allen Welsh Dulles, aunque recientemente la mayoría de los documentos falsos filtrados e historias sobre extraterrestres vienen de la oficina de investigaciones especiales de la fuerza aérea (AFOSI). Una víctima de falsos documentos aparentemente proporcionados por el gobierno de Estados Unidos fue Timothty Good, cuyo bestseller "Above Top Secret" contaba con documentos plantados en el archivo nacional de Estados Unidos. Algo similar podría ocurrir con los documentos del Majestic 12.

Pilkington cree que este programa secreto podría explicar porque tantos avistamientos de OVNIs y eventos claves suceden cerca de las bases militares, como Roswell. O porque algunos OVNIs se comportan como aeronaves militares (drones). Algo que podría ser argumentado complementariamente con la teoría de Jaque Vallee de que los Crop Circles son hechos con tecnología militar.

Un caso interesante es el de William Cooper, quien fuera matado por la policía en su casa en el 2001, después de que aparentemente predijo que habría un atentado terrorista y que Osama bin Laden iba ser culpado. Cooper, quien fuera miembro de la marina de Estados Unidos, pudo ver documentos clasificados que hablaban del acuerdo entre los extraterrestres y el gobierno secreto de Estados Unidos. Buena parte de su trayectoria como investigador creyó en la existencia de los extraterrestres y fue parte importante de difundir esta relación en los medios alternativos. Sin embargo, años antes de morir en el 2001, Cooper se dio cuenta que había sido engañado, que los documentos que había visto eran faslos.

"Ha habido un plan desde al menos 1917 para crear una amenaza extraterrestre al planeta Tierra, para hacer surgir una gobierno mundial, totalitario, luciferino. Esta propaganda extraterrestre ha sido promovida a través de películas, libros, diarios; para crear la idea en la mente pública que este fenómeno relacionado con los extraterrestres es real y que la amenaza es real", escribió Bill Cooper.

(Surge una paradoja ad infinitum, si he visto un OVNI o he tenido un contacto con seres extraterrestres, ¿cómo sé que está visión o creencia que produce una visión no ha sido provocada por un programa de control mental o alguna tecnología avanzada ? Pero, por otra parte, ¿por qué no creer en lo que vemos, en lo que sentimos? Y la terrible posibilidad de que en la práctica nosotros ya no seamos nosotros).

Pilkington menciona una película de reclutamiento producida por el Pentágono en los setentas en la que se sostiene que los OVNIs eran reales y se inlcuye imágenes de un OVNI aterrizando y unos extraterrestres desembarcando. Pero esto podría ser una producción cinematográfica.

Sin embargo, para confundir más las cosas, al final de su libro, un agente de la AFOSI le confiesa a Pilkington que sí existe una enorme conspiración en el gobierno para producir una cortina de humo de sinsentido, pero no para ocultar aeronaves supersónicas, tecnología de control mental o de modificación del clima (HAARP, Blue Beam, etc), sino para ocultar a los verdaderos OVNIs. Y que en realidad el gobierno sí está en contacto con seres extraterrestres. Es una forma de educación sutil. Pilington se pregunta si eso es lo que el agente militar le quiere hacer creer o es verdad y al final acaba revelando algo que nos parece sensato, que en la ufología nadie sabe toda la verdad. Por supuesto ahora nos surge la pregunta eterna en estas zonas marginales de realidad, de si Pilkington no es otro agente de desinformación.

Quizás el clásico sobre la conspiración del gobierno para hacernos creer en los extraterrestres es "The Stargate Conspiracy", en este libro se investigan ciertos vínculos entre varios de los expositores de la cultura New Age y la ufología con la Agencia de Inteligencia Central de los Estados Unidos. También se mencionan técnicas de programación mental psicotrónicas para hacer que algunas personas crean que ven extraterrestres y que canalizan información de seres de otros planetas o dimensiones. Los autores Lynn Picknet y Clive Prince mantienen que la humanidad ha sido y es controlada a través de las creencias que nos hace habitar en realidades diseñadas para satisfacer los planes de una elite en el poder.

Mientras tanto nadie puede negar la posibilidad de que existan miles y miles de seres inteligentes en el universo, y que posiblemente algunos estén aquí en la Tierra, comunicándose de diversas formas con los habitantes de nuestro planeta, algunos intentando ayudarnos y otros quizás todo lo contrario.

Puede ser difícil transitar por estas zonas fronterizas de la información sin caer en fanatismos o mantener una mente abierta para considerar posibilidades tan fuera de lo ordinario, sin dogmas religiosos o científicos. Pero al hacerlo queda el asombro ante lo extraño y desconocido que es nuestro mundo. Más que saber algo, que las cosas son de cierta forma definitiva, queda la conciencia de que no sabemos, pero por eso existen más posibilidades y tenemos los ojos más abiertos. Esa luz que se aparece en la noche sobre tu ventana y te hace pensar cosas extrañas, puede ser un rayo de control mental de la CIA, puede ser una hermosa mujer pleyadiana que quiere intercambiar energía o puede ser tu mente que ha leído demasiados artículos como este... el cielo es un espejo.

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Polémica vacuna ¿cura el estrés o se come el cerebro y nos vuelve esclavos pacíficos?

Por: pijamasurf - 07/30/2010

El estrés es la enfermedad de nuestra época: un científico desarrolla virus para detenerlo; Alex Jones ve una conspiración para convertirnos en zombies del nuevo orden mundial a través de las vacunas.

Una vacuna que dice reducir el estrés y acabar con la ansiedad, desarrollada por un científico de Stanford, es el objeto de una gran polémica en internet. Aunque la vacuna está en estado de prueba, se muestra prometedora y de lograrse sería casi el santo grial de la medicina moderna, una especie de confortable alquimia, similar al soma de Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley. Se acabaría hasa cierto punto el sufrimiento prolongado, siendo que esto es básicamente algo que se produce en la mente, aunque también probablemente algo esencialmente humano.

Esa vacuna, según Alex Jones, es una arma biológica para controlar a la humanidad y devorar el cerebro, una especie de feliz estupidizante que busca convertirnos en esclavos pasivos "sheeple". Jones señala que existe una conspiración en la industria farmacéutica y en los medios para promover las medicinas en contra de la despresión y de otros padecimientos, básicamente insensiblizarnos y volvernos carne controlable de robot. Jones elevó el término "vaccine eats brain" como lo más buscado entre las tendencias del internet hoy.

La cura del estrés está siendo desarrollada por el científico Robert Sapolsky, en este artículo del Daily Mail, Saplosky dice que el estrés y la ansiedad no son necesarios y que observando la naturaleza, por ejemplo: las zebras que huyen de los leones, se dio cuenta que los animales producen estas hormonas de estrés o glucocorticoides, pero que después del peligro se apagan, mientas que en el hombre permanecen "prendidas" y se vuelven tóxicas. Para esto ha desarrollado un virus, adaptando el herpes, que lleva genes neuroprotectivos, y que parece funcionar en pruebas con ratas. Ratas extáticas.

"Hemos probado que es posible. Podemos reducir el daño neural causado por el estrés", dice Sapolsky, que cree que el ser humano no puede escoger en muchos casos su ansiedad, una especie de determinismo: si te asaltan en la calle o te atropella un elefante esto se graba... Sin duda su investigación es interesante y habrían millones de personas dispuestas a probar algo que les promete la paz; en este mundo frenético y enajenado lleno de estímulos que nos sacan de nuestra armonía energética Y, sin embargo, hasta que punto esto nos permitiría mantener nuestra vitalidad, nuestra rebeldia, nuestra sana violencia.

Para Alex Jones la vacuna es una conspiración por controlar la psique y la neurolibertad humana, un"virus de reingeniería biológica", "una lobotomía" y acusa a los medios mainstream de empujar, como dealers, esta idea. La relaciona con una reciente propuesta japonesa de añadir litio al agua para disminuir los suicidios. Lo cual sería bastante bizarro.

Como ha estado sucediendo, Jones pidió a sus oyentes que envíaran y viralizaran su información, llegando al primer lugar de Google Trends por enésima vez en las últimas semanas. La estrategia de Jones sin duda es alarmista usando términos como "una dictadura científica", "guerra biológica", "atacando la mente", "virus nanotecnológicos que te convierten en un androide esclavo", y se autoerige como el líder de está guerra contra los controladores lo cual genera una especie de paranoia y alerta generalizada. Sin embargo, esta por verse si esto ocurre o no; sabemos que la industria farmacéutica y el gobierno en ocasiones sí emplean medidas de lento envenamiento masivo (como el aspertame, los transgénicos, o el floruro y otros químicos en el agua y en el aire) y utilizan al sector salud para controlar a la sociedad y enriquecer a las grandes compañías (queda ese extraño caso de la influenza AH1N1).

En nuestro caso pensamos que hay que estar atento a este tipo de información para poder analizar y en el futuro darnos cuenta si esto sucede -quien tenga convicción debe de luchar para difundir e impedir este tipo de medidas en contra de la población; por lo pronto es difícil decidirse del todo-. Pero también hay que mantener un sano agnosticismo, mantener la crítica despierta e intentar cotejar con diversas fuentes y sobre todo con lo que cada quien siente, que seguramente, en el mundo de la desinformación, es paradojicamente más razonable que la razón misma.