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El síndrome del orgullo es verdadero y se manifiesta cuando la persona con poder se siente poderosa

En numerosas tradiciones místicas se ha advertido de la importancia de llevar una vida sencilla para cultivar la simpleza de espíritu y, con ello, alcanzar más fácilmente la virtud.

Pero más allá del tabú cultural hacia el poder, de sus mieles que hacen perecer la razón y la sensibilidad (está comprobado que el poder es tan adictivo como la cocaína), ¿qué tan sano es? Cuando se experimentan altos niveles de poder se pierde la empatía, la capacidad de sentir a los demás y disminuye la acción de las determinantes neuronas espejo --no podríamos tener relaciones significativas ni intercambios profundos si prescindiéramos de las neuronas espejo, también llamadas neuronas de la empatía.

 

El poder de la burbuja

Es paradójico, ya que las personas que ejercen el poder toman decisiones que conciernen a la vida de millones de personas, y, al mismo tiempo, mientras más poder experimenta un individuo tiene menos capacidad de empatía. ¿Por qué?

Uno de los motivos es la burbuja. Las personas con mucho poder generalmente se rodean de gente que se beneficia de ese poder, como empleados o negociantes, lo que privilegia un ambiente de condescendencia que empodera más el ego del individuo.

Aunque más allá del nivel de poder de la persona, el verdadero problema pareciera radicar en el valor que le confiere. Es decir, lo que mata la empatía es sentirse poderoso. A la pérdida de empatía como resultado del poder se le llama síndrome del orgullo y ha sido estudiado desde hace décadas. Uno de sus analistas ha sido Jonathan Davidson, quien lo define así:

Es un desorden de posesión del poder, particularmente cuando está asociado a un gran éxito, sostenido por pocos años y poca coacción de un líder.

Este síndrome, a grandes rasgos, se manifiesta en desprecio por otros, pérdida de contacto con la realidad, acciones impulsivas y demostración pública de la incompetencia de otros.

Un estudio de la Universidad de Ontario arrojó, gracias a mediciones por resonancia magnética, que los individuos con poder tienen menor capacidad de detectar las emociones de otros en fotografías, o bien, la activación de sus neuronas espejo es mucho menor.

Y aunque quizá lo mejor sea simplemente no comprar la idea de que el éxito es reconocimiento, y que mantengamos sanas nuestras mentes dando valor a la historia de cada persona, aparentemente la verdadera diferencia está englobada en qué tan poderoso se siente el poderoso.

Y tú, sea cual sea tu posición social, ¿te sientes poderoso?

El ser humano tiene una capacidad innata de leer la mente, pero son mujeres las que mejor lo hacen

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/24/2017

Las mujeres superan a los hombres en empatía cognitiva

Un equipo internacional de científicos notó que existe una relación entre nuestra capacidad de leer la mente de una persona --sus pensamientos o emociones-- con sólo mirar su rostro y una variación en el genoma humano.

El equipo, que publicó su trabajo en la revista Molecular Psychiatry, se basó en una prueba de empatía cognitiva llamada "Lectura de la mente a través de los ojos". Esta prueba mide la capacidad de un individuo de saber lo que otro está pensando o sintiendo al mirarlo a los ojos en un rango corto de tiempo. No se trata de telepatía, sino de una auscultación de los pensamientos basada en el lenguaje corporal. Curiosamente, la prueba mostró que las mujeres son las que más facilidad tienen para "leer" lo que está pensando otra persona. Las mujeres tienen más empatía cognitiva, algo que se ajusta a los estereotipos culturales.

Los científicos consideran que esta capacidad está relacionada con los genes del cromosoma 3, uno de los 23 pares del cariotipo humano, el cual tiene una diferente activación en las mujeres que en los hombres. La capacidad de empatía cognitiva de los hombres no está vinculada a este cromosoma.

Los investigadores señalan que esta relación genética puede estar relacionada con el hecho de que el cromosoma 3 incluye una proteína (LRRN1) muy activa en el núcleo estriado, la zona del cerebro humano que tiene un importante papel en la empatía cognitiva. El núcleo estriado, además, aumenta de volumen en las personas que tienen una mayor capacidad para "leer" la mente de los demás a través de los ojos. 

En consecuencia, concluyen los investigadores, estas variantes genéticas que diferencian a los hombres de las mujeres influyen en la empatía cognitiva, que se manifiesta con distinta capacidad según el género.