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Mark Zuckerberg, el único con los ojos descubiertos entre esta multitud cegada por la realidad virtual (FOTO)

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 02/22/2016

Una perturbadora escena del Mobile World Congress 2016: mientras una multitud prueba un dispositivo de realidad virtual, Zuckerberg se pasea victorioso con los ojos descubiertos

Qué extraña escena describes y qué extraños prisioneros, son iguales a nosotros.

Platón, La república, Libro VII

Ahora vemos confusamente, como en espejo; pero después veremos cara a cara.

I Corintios 13:12

Este día, la empresa Samsung presentó un par de nuevos modelos de teléfonos móviles cuya característica más notable es su cámara de video, que permite grabar videos de realidad virtual (algo que hasta ahora sólo era posible hacer con dispositivos más especializados y costosos).

La noticia puede ser importante en sí misma o específicamente para el ámbito de la tecnología y las comunicaciones; sin embargo, el motivo por el que está circulando con cierta profusión en medios es otro: una imagen en donde se ve a Mark Zuckerberg caminando por una de las salas del Mobile World Congress 2016, un paseo que algo tiene de triunfante, pues él es la única persona con los ojos descubiertos entre una multitud atenta más bien a la pantalla minúscula que han puesto voluntariamente frente a sus ojos, recubierta por todos lados para que eso sea lo único que miren.

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“¿Es esta imagen una alegoría de nuestro futuro? La gente en una realidad virtual mientras uno de nuestros líderes camina entre nosotros”, dice el tweet de Nicolas Debock que, atinadamente, resume esta situación, con reminiscencias de la literatura distópica que, en el mejor estilo de George Orwell, Aldous Huxley o Philip K. Dick, previó el sometimiento de las multitudes por la vía mansa de la distracción y la luminosidad de los espectáculos que nunca cesan.

La escena también podría suscitar ciertas evocaciones del mito de la caverna platónico, esa conocida parábola que cuenta el filósofo por vía de Sócrates en el Libro VII de La república. Grosso modo, la historia consiste en una serie de prisioneros que viven encadenados en torno a una hoguera, pero de espaldas a ésta, con la vista hacia las paredes de la cueva donde nacieron, por lo cual lo único que ven y conocen son las sombras de las formas que pasan detrás de ellos, frente al fuego. Hasta que un día uno de ellos escapa o es liberado y se da cuenta de que el mundo que conocía hasta entonces no es más que una proyección del que en realidad es y al cual, aunque conocía por sus sombras, se podría decir que más bien ignoraba. La historia concluye con el regreso del prisionero liberado a la caverna para contarle a los otros prisioneros la verdad, a la que ellos reaccionan burlándose de él y desacreditándolo.

En la imagen de Zuckerberg, sin embargo, el símil tiene un variación sutil pero decisiva. Es como si él fuera ese prisionero que conoce el mundo auténtico pero que, en vez de volver para intentar liberar a sus compañeros mostrándoles la verdad, regresa para apretar aún más sus cadenas, para reforzar su creencia de que la realidad está en esas sombras que se proyectan ante sus ojos. No un salvador, sino un tirano. Un hombre que, como en ciertas tragedias griegas, se presenta provisto de un instrumento que lo vuelve poderoso y acaso invencible: el conocimiento.

El bizarro mundo que ha diseñado un programador para hablar con Dios

Para muchos místicos el templo de Salomón y la ciudad de Jerusalén no sólo existen en el espacio físico sino que tienen una contraparte en el cielo y en el alma del ser humano. Curiosamente, estos espacios imaginales hoy en día tienen una clara contraparte con los espacios virtuales. Tal es el caso del sistema operativo TempleOS con el que el programador Terry Davis, siguiendo la voz de Dios, ha tratado de alabar a la divinidad y sellar su alianza.  

Este templo virtual está diseñado en un código que evoca las primeras épocas de las computadoras personales y los viejos juegos de 8 bits, una especie de retroludismo fanáticoreligioso que a la postre resulta estéticamente conmovedor y de alguna manera muy ad hoc para la visión de este programador de 44 años que vive en casa de sus papás.

La decisión de usar este lenguaje, sin embargo, no es arbitraria, según cuenta un perfil de Davis en Motherboard; Dios le dijo que las gráficas 640x480 y 16 colores son su arca de la alianza, algo así como la circuncisión o el arcoíris. Davis ha invertido más de 10 años y 121 mil líneas de código para establecer este mundo low-fi con el que ha creado una interfase con el dios bíblico, particularmente enfatizando la época del éxodo y la salvación del pueblo de Israel. El sistema cuenta con el juego AfterEgypt, en el cual se narran de manera lúdica los sucesos subsecuentes a la liberación del pueblo judío y la peregrinación liderada por Moisés hacia la Tierra Prometida, en la que el pueblo elegido recibe una serie de señales milagrosas. Estos aspectos conducen a la apoteosis en la que el jugador, tomando el papel del profeta ("el Espíritu Santo te hace su marioneta", dice), debe hacer una ofrenda a Dios como antesala de la teofanía de la zarza ardiente y la posibilidad de hablar con el Creador. Davis explica que él constantemente conversa con Dios y que la divinidad se revela en los números aleatorios; así, el juego está lleno de mensajes supuestamente divinos.

Davis sufre de esquizofrenia y dice que antes era ateo, pero previo a construir el templo escuchó la voz de Dios. Su enorme esfuerzo por construir este templo hace pensar en lo que le podría pasar a un personaje dentro de una novela de Philip K. Dick, actos misteriosamente condenados, loops de una inteligencia cósmica cibernética, penitencia, devoción que nos puede parecer disparatada pero que tal vez tiene un recóndito sentido. De alguna manera tal vez todos estemos construyendo con nuestras vidas, mal que bien, un templo, siguiendo un designio ignoto y una insondable redención. Y tal vez de hecho todos vivimos dentro de una simulación diseñada por un programador que para nosotros sería idéntico a la divinidad. En su sistema operativo Davis tiene una leyenda que dice: "Escribe juegos, no los juegues", algo así como la frase de Douglas Rushkoff: "Programa o sé programado".