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Alicia en LSD: interpretaciones psicodélicas desde el País de las Maravillas

Psiconáutica

Por: Javier Raya - 03/23/2013

Toda buena historia plantea numerosas y muy diversas interpretaciones. "Alicia en el País de las Maravillas" es una que ha permeado fuertemente la cultura popular, probablemente por quienes han visto en ella referencias explícitas al uso de drogas.

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Durante 150 años los fans de Alicia en el País de las Maravillas, la universal historia de un modesto matemático inglés, ha dado pie a las más disparatadas interpretaciones, aunque algunas de ellas podrían tener cierto sustento. Es decir: ¿es válido creer que si el texto da pie a una interpretación, esta interpretación dice algo sobre la verdad en el texto o más bien la interpretación es reflejo de lo que los lectores encuentran de sí mismos?

Desde dudas sobre los hábitos sexuales de Lewis Carroll hasta referencias a drogas y viajes psicodélicos, Alicia en el País de las Maravillas sigue siendo un espejo donde todos podemos reflejarnos. Un poco desorbitado, si tomamos en cuenta que el libro fue inspirado por las historias que el profesor Charles Dodgson le contaba a Alice Liddell, una de las hijas del decano de la Universidad de Oxford, a bordo de una lancha en el río Támesis.

Así, la primera transformación ocurre en Dodgson devenido en Lewis Carroll, escribiendo las aventuras de una pequeña niña que sigue a un conejo parlanchín a través de un agujero en la tierra. El carácter arquetípico del llamado del héroe es insoslayable, y ha tenido repercusiones en la cultura popular, como el disco Surrealistic Pillow de Jefferson Airplane y su canción "White Rabbit" o Morpheus, personaje de The Matrix que reta al héroe Neo para seguirlo a través de la madriguera del conejo.

Numerosas adaptaciones cinematográficas se han llevado a cabo, con mayor o menor fortuna, e incluso incursiones al mundo de los videojuegos, como American McGee's Alice, donde se reinterpreta a la heroína de la historia como una chica sometida a un tratamiento psiquiátrico, la cual tiene que luchar contra los demonios de su propio mundo interno en una sangrienta aventura. Muy lejos de ser precisamente un lugar maravilloso.

Incluso el escritor, psiconauta, programador e investigador de la conciencia Timothy Leary dejó escrito en algunos de sus discos floppy la frase "Drink Me" ("Bébeme"), como la misteriosa botella que Alice bebe para cambiar de tamaño. Estas transformaciones son tal vez las que pueden parecer referencias al uso de drogas: un ciempiés que fuma de una pipa de agua, las referencias a hongos que te hacen cambiar de tamaño (sugiriendo para algunos que se trata de una metáfora de la expansión de la conciencia), y un sombrerero loco que sirve una extraña infusión a la hora del té, todo esto, recordemos, en un momento histórico donde el uso de opiáceos era hasta cierto punto legal.

Sin embargo, los estudiosos de la obra de Carroll se muestran escépticos: no hay referencias para suponer que el autor haya sido fumador de opio o bebedor de laudano, como por otra parte lo fueron otros de sus contemporáneos, como Thomas De Quincey. La asociación de Alicia en el País de las Maravillas puede deberse, más bien, a la cultura psicodélica del siglo XX:

"La noción de que los aspectos surrealistas del texto son consecuencias de sueños cargados de drogas resuena en una cultura, particularmente en los años 60, 70 y 80, cuando el LSD fue ampliamente utilizado, e incluso en nuestros días, cuando las drogas recreativas son un lugar común", según la opinión de la doctora Heather Worthington, especialista en literatura infantil de la Universidad de Cardiff.

Sin embargo, existe literatura que afirma abiertamente la exploración con drogas en el tiempo de Carroll, como Confesiones de un inglés comedor de opio del mencionado De Quincey, y en épocas posteriores los diarios de desintoxicación de Jean Cocteau o las historias de Hunter S. Thompson. ¿Por qué un matemático inglés del siglo XIX escondería una exploración con drogas dentro de un cuento infantil? 

Debemos recordar que en la era victoriana la infancia como la conocemos aún no existía: Walt Disney aún no había vendido la idea de la inocencia y la pasteurización de la conciencia, igualando niñez a incapacidad mental. Carroll plantea temas en su libro que no solemos considerar "propios" de niños, pues considera a sus lectores capaces e inteligentes, incluso mucho más que los adultos, y con una imaginación que en lugar de negarse, acepta la fantasía.

Los cambios en el cuerpo con la llegada de la pubertad, el miedo al abandono, el reto de la transición hacia la vida adulta, e incluso la crítica a la impartición de la justicia autoritaria y el sistema judicial (representado por la Reina de Corazones) son interpretaciones mucho menos reduccionistas que suponer simplemente que Carroll estaba en drogas cuando escribió el libro.

Tal vez para él no escribió Alicia en el País de las Maravillas para ser interpretado o para guardar en él un secreto hermenéutico; tal vez para Carroll era suficientemente embriagadora la emoción que podía generar a través de sus paradojas y acertijos en las jóvenes hijas del decano Liddell.

Consulta aquí el mapa de Tránsito de Alicia en el País de las Maravillas

[Con información de BBC]

Twitter del autor: @javier_raya

¿Pueden los psicoactivos ayudarnos a resolver problemas cotidianos? La ciencia opina que sí

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 03/23/2013

Lejos de pensar en sustancias como la mescalina o la psilocibina como "drogas", muchas investigaciones respaldan sus beneficios para ayudarnos a pensar desde un lugar diferente nuestra vida cotidiana.

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¿Qué nos indica que el estado de nuestra inteligencia es el estado natural y perfecto? ¿El que la cognición y la inteligencia racional sean los puntos de partida del aprendizaje, la ciencia y la percepción es suficiente para afirmar que debemos permanecer en ese estado? Sin que tratemos de hacer una abierta apología de las drogas (recordando los nocivos efectos que poseen muchas de ellas), algunas sustancias psicoactivas han probado ser de utilidad cuando se trata de resolver problemas para los que la mente racional tiene solamente respuestas parciales, además de permitirnos abrir nuevos campos de exploración respecto a las capacidades de la mente humana.

Tomemos por caso el de Kary Mullis, bioquímico estadunidense ganador del premio Nobel de Química por inventar una técnica conocida como reacción en cadena de polimerasa (PCR), el cual ha permitido utilizar de mejor manera las muestras pequeñas para análisis en biología. Lo interesante es que Mullis (como Watson y Crick con respecto a la doble hélice del ADN) llegó a esta solución gracias al uso del LSD:

"No estaba drogado con LSD", afirma Mullis, cuando descubrió la técnica PCR; sin embargo "mi mente, para entonces, había aprendido cómo ir a esos lugares. Podía sentarme en una molécula de ADN y verla fluir... He aprendido que parcialmente puedo pensar, y esto (otra vez) es mi opinión, a través de drogas psicodélicas. Si nunca hubiera tomado LSD, ¿existiría el PCR? No lo creo. Lo dudo, lo dudo seriamente."

Muchas personas utilizan psicoactivos y drogas psicodélicas de manera recreativa; sin embargo, los usos de estas sustancias pueden mejorar nuestra capacidad para visualizar, aprender y comprender nuestra circunstancia. Para esto es necesario aprender a transferir ciertas habilidades cognitivas dentro de los estados alterados de conciencia hacia la conciencia "normal", al estado común y corriente, por así llamarlo. La transferencia entre distintos estados de la mente es un proceso que merece la pena ser estudiado: de no tratarse de las drogas psicoactivas, ¿cuánto podríamos aprender de nosotros mismos y de la naturaleza de la conciencia si nos entrenáramos para recordar sueños, para ponernos en estados extáticos o trances místicos y pensar desde esos lugares fronterizos nuestros problemas diarios?

Como si se tratara de una lupa de aumento, los psicoactivos nos permiten ver nuestros problemas desde una nueva perspectiva. Un estudio del profesor de sistemas de ingeniería económica Willis Harman del Instituto de Investigaciones de Stanford ha trabajado con 27 sujetos de prueba, provenientes de carreras relacionadas con las ciencias exactas. Cada uno llegó al estudio con un problema profesional muy particular. Los investigadores les proporcionaron a cada uno 200 miligramos de mescalina, para luego ser aislados, mientras escuchaban música. Posteriormente les fueron suministradas algunas botanas (efecto munchis) mientras discutían los problemas que trajeron. Los resultados fueron impresionantes: todos ellos pudieron emplear entre tres y cuatro horas de trabajo profundo en la resolución de su problema profesional, como resultado de la sustancia suministrada.

La ayuda de otras sustancias como la psilocibina y el MDMA en la psicoterapia también representa un nuevo y rico campo de estudio. Además de ayudar a los sujetos a ponerse en contacto con las áreas más veladas de su inconsciente, permite a los investigadores conocer la naturaleza de nuestra mente, además de cómo trabaja. Los psicoterapeutas Charles Grob y  Alicia Danforth trabajan actualmente en terapia psicoterapéutica con ayuda de MDMA para ayudar a reducir el estrés postraumático de algunos pacientes (considerados "intratables" a través de otros métodos). Las sustancias psicoactivas podrían ayudar a atratar, además, diversos tipos de migrañas, el trastorno obsesivo-compulsivo, neurosis, psicosis, depresión, alcoholismo y, aunque parezca increíble, en el tratamiento de adicción a las drogas.

Los psicoactivos son solamente una de las variables que pueden ayudar a los investigadores a comprender la mente humana y mejorar la solución a problemas cotidianos: visto desde el punto de vista de la cognición, la ciencia explora también modelos de estudio que integren artes y métodos tradicionales como la meditación, y otras psicotecnologías, como las artes marciales, el yoga, la oración, el ejercicio aeróbico, los ritos de paso, las experiencias místicas, las búsquedas de visión y similares, buscando nuevas formas de acceder al potencial oculto dentro de nuestra percepción: nuevas formas de despertar, nuevas preguntas y, con toda seguridad, nuevas respuestas.

[Reality Sandwich]