*

X

Sufre Facebook histórico retroceso: ¿El principio del fin o una mala temporada?

Por: pijamasurf - 06/19/2011

El último mes Facebook registró una pérdida histórica de miembros. ¿Estará la mayor red social del planeta acercándose a su propio límite de amigos?

Ataud con logo de facebook en señal de muerte.

Facebook se encuentra próxima a los  700 millones de usuarios. Sin embargo, no todo es alegría en el reino de Zuckerberg ya que últimamente se ha registrado, de acuerdo con Inside Facebook, una notable disminución en el ritmo de crecimiento de la mayor red social del planeta, tendencia que aparentemente se acentuó en mayo pasado. Cerca de seis millones de usuarios estadounidenses optaron por cerrar sus cuentas de Facebook, disminución que se suma a los más de un millón y medio de canadienses y cientos de miles en Reino Unido, Noruega y Rusia, en total, una pérdida aproximada de 9 millones de usuarios. Y a pesar de que durante ese mismo mes agregó a 11.8 millones de “amigos”, lo cierto es que la compañía de Zuckerberg no estaba, hasta ahora, acostumbrada a perder millones de usuarios periódicamente.

A continuación presentamos cinco teorías que tratan de explicar este retroceso en la expansión de Facebook, fenómeno que de acuerdo con algunas personas, entre ellas el lúcido teórico de los medios Douglas Rushkoff, sugiere que esta monumental red social podría estar cavando su propia tumba:

1) Facebook ha llegado a su propio límite de amigos

De manera similar a cuando un usuario alcanza los 5,000 amigos y Facebook le advierte que ha llegado a su límite, parece que ahora la comunidad linda ya con su propio tope de amigos. De acuerdo con Kent Bernhard Jr, analista para Portafolio, la compañía “podría estar llegando a un punto de saturación en mercados claves”. Lo anterior podría impedir a Facebook alcanzar su meta autoimpuesta: llegar a mil millones de miembros sin abrirse al mercado chino.

2) La gente se está cansando de Facebook

“Yo creo que la gente está eliminando sus cuentas por que están ‘quemados’", afirma Lindsay Mannering de The Stir. Incluso Bill Gates, amigo de Zuckerberg e inversionista en Facebook, cerró recientemente su cuenta alegando una saturación de invitaciones de amistad. “No lo culpo. Entre los feeds y las solicitudes de amigos es demasiado, se convirte más en una obligación que en una manera divertida de pasar el tiempo”.

3) Solo es un ‘bache’ temporal

Contrario a las dos teorías anteriores hay quienes consideran que este retroceso es pasajero y que no justifica las apocalípticas sugerencias alrededor de Facebook. “Cambios de temporada como graduaciones universitarias y otros factores de corto plazo influyen en los números de cada mes y ensombrecen lo que en realidad sucede”, asegura Eric Eldon, de Inside Facebook. Esta postura, a pesar de que no deja de reconocer lo intrigante de las estadísticas de mayo, sugiere que no debería sobredimensionarse el fenómeno.

4) Otras redes sociales se están fortaleciendo

Un factor importante que pocos toman en cuenta, en buena medida debido a las megalíticas cifras que Facebook presume en comparación con sus similares, es que en realidad sí existen competidores relevantes en el nicho de las redes sociales. Vale la pena notar que tanto Twitter como Linkedin registran un notable crecimiento precisamente en los países donde Facebook ha registrado sus mayores pérdidas (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido).

5) La gente está harta de los “abusos” de Facebook

Para pocos sigue siendo un secreto las artimañas de comercialización a las que recurre Facebook, sumadas a sus poco claros vínculos con organizaciones gubernamentales y agencias de investigación y espionaje y, en especial, a sus nefastas políticas de privacidad, diseñadas para que absolutamente nadie las lea y que en cambio obligan a todos sus “amigos” a ceder los derechos sobre cualquier material que comparten a través de está red. Eventualmente ello debería ofedner la dignidad de sus miembros y manifestarse a través e un cierre masivo de perfiles.

[The Week]

 

El hombre contra las máquinas inteligentes (la gran guerra del futuro)

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/19/2011

La aceleración tecnológica y la casi inevitable llegada del transhumanismo generará una crucial disyuntiva entre aquellos que querrán fusionarse con las máquinas y aquellos que se resistirán: esta podría bien ser la gran guerra del siglo 21.

Tal vez la imaginación sea una forma de crear el futuro y con cada pensamiento que proyectamos estamos diseñando los nuevos escenarios que habitaremos. Uno de los temas dominantes en la ciencia ficción y en la literatura de anticipación actualmente es la inteligencia artificial y sus implicaciones psicosociales: la convivencia entre el hombre y las máquinas que superarán en muchos aspectos las capacidades humanas. Esta es la historia de Frankenstein en la era de los robots, en la era en la que el tecné hace posible un Gólem que se acerque a Dios.

Existen dos visiones contrastantes entre lo que se ha dominado como el transhumanismo (el hombre que se encuentra en transición hacia una nueva especie, donde la evolución es acelerada por la tecnología). Primero, la visión del inventor y sumo sacederote de los cyborgs, Ray Kurzweil, quien cree que el hombre y las máquinas se fusionarán de manera cristalina y sin sobresaltos, hasta el punto de vencer las cuitas humanas (logrando la hiperinteligencia, la inmortalidad y la felicidad digital permanente). Por otro lado, la menos optimista de Hugo de Garis, quien cree que la llegada de la inteligencia artificial y lo que llama "los artilectos" generarán la gran guerra del futuro, cuando los hombres se resistan al dominio de las máquinas y de los hombres que se han aliado  y aumentando con estos entes cibernéticos.

Tanto de Garis como Kurzweil creen que la llegada de la inteligencia artificial, la integración corporal de la nanotecnología y la ingeniera genética son inevitables y solamente cuestión de tiempo (Kurzweil cree que la fusión entre el hombre y la máquina ocurrirá en el 2045). (Actualmente el fascinante proyecto Blue Brain se encuentra en etapas avanzadas en su recreación de un cerebro humano en una computadora).

"Una vez que una especie biológica llega a un nivel de inteligencia que le permite tener ciencia y matemáticas, está a solo un pequeño paso de llegar a la etapa artilectual cuya inteligencia potencial es astronómicamente más grande que cualquier nivel biológico. Un artilecto del pasado distante en un universo anterior pudo haber diseñado y construido nuestro universo. Sería nuestra deidad”, dice de Garis.

¿Avanzamos hacia el origen, son las máquinas inteligentes nuestro destino, en un círculo completo y entonces no son "antinaturales" como a veces se objeta? Kurzweil cree que más que nuestros creadores, la creación de máquinas hiperinteligentes nos colocará en el ámbito de la divinidad, con conciencias inmortales capaces de descargarse en la materia inorgánica e imperecedera (flotando en planetas artificiales hasta el fin del universo).  En este sentido, señala que no habrá gran pelea: todos querrán y aceptarán este nuevo orden en el que el mundo se beneficiará de los magníficos dones que brindará la inteligencia artificial y su interfaz humana. Una pelea contra las máquinas inteligentes sería absurda, según Kurzweil, como una guerra entre el ejército de Estados Unidos y los Amish (donde las máquinas inteligentes fácilmente ganarían).

En cambio de Garis considera que justamente porque las máquinas inteligentes —los artilectos o los cyborgs— serán tan superiores, el hombre irá a guerra contra los hombres que busquen aumentar sus capacidades a través de la integración tecnocorporal antes de que logren crear un ejército de robots inteligentes, lo que causará la gran guerra del siglo 21, "un gigacidio".

"Si todos se modifican de la misma forma y a la misma velocidad, entonces hipotéticamente la totalidad  de la (post) humanidad podrá marchar uniformemente hacia un futuro artilectual sin problemas. Pero esto es poco realista. Lo que es más probable es que algunas personas se volverán cyborgs rápida y ampliamente, mientras otros lo harán de manera más lenta y moderada. También es virtualmente cierto que habrán muchas formas de hacerse cyborg, ofrecidas por diversas compañías de ciborgización", recalca de Garis.

Esto generará una brecha en la humanidad, una continuación posiblemente de la brecha actual entre los ricos y los pobres, donde una élite tomará los primeros pasos hacia la postbiología, lo que despertará en los humanos aún humanos la preocupación del fin de su humanidad (y su qualia emotiva), desatando una alarma en el cuerpo colectivo de la especie.

En un principio los componentes "artilectuales" que se irán añadiendo permitirán un significativo aumento en las capacidades mnemónicas y de procesamiento, pero no así en la inteligencia emocional, lo cual podría generar una distorsión en la personalidad y en la conducta. Algunos humanos podrían notar esto —o simplemente reaccionar contra esta especie divergente, más rica, más bella e "inteligente"— y acudir al "corazón" y al "espíritu" para cambiar el destino. La victoria, sin embargo, no estará asegurada, de la misma forma que hoy en día la victoria para las masas oprimidas (y su onírica re-evolución) no está asegurada en contra de la élite hegemónica que explota el "espíritu" del hombre, avanzando, consciente o inconscientemente, hacia su maquinización (y esclavización masiva a través de la imposición tecnológica de un modus vivendi).

¿Merge or purge? Se pregunta de Garis. ¿Nos fusionaremos o nos expurgaremos? (¿Ser máquinas o no ser?  ¿Es esta la gran pregunta de las siguientes décadas?)  Según distintas encuestas recopiladas por el futurólogo Hugo de Garis, las cosas están muy reñidas, promediando cerca de un 50:50 de personas que dicen querer integrar máquinas a su cuerpo y las que consideran esto algo indeseable (entre científicos chinos, el 80% dice querer un futuro como cyborg). Esto predice un gigantesco predicamento, lleno de fricción (cuando la ciencia ficción llegue a tu tienda más cercana).

La religión de nuestro siglo es la tecnología (y los sacerdotes son los científicos). Antes lo que reinaba era la magia. Quizás el único rival digno de una sociedad (utopía o distopía) de robots inteligentes es una sociedad de hombres capaces de controlar su propio sistema operativo de una forma reminiscente de los grandes magos de las leyendas esotéricas (como Thoth, como Quetzalcoatl, como Milarepa, como Merlín). Oscilando en el puente entre "la bestia y el superhombre", el hombre tendrá una última posibilidad de reclamar su propia humanidad (la luz en el corazón de las tinieblas) para incorporar en la arquitectura del futuro un diseño armónico con la naturaleza. Tal vez el sueño de la inmortalidad y de la felicidad suprema no tenga que pasar por las máquinas; en el jardín de senderos que se bifurcan, nos enfrentamos con lo que dijo Nietzche: “El superhombre es el sentido de la tierra. Diga vuestra voluntad: ¡sea el superhombre el sentido de la tierra!”, un canto telúrico que puede ser comprendido de diferentes formas. ¿Cuál es el sentido de la tierra? ¿Nos habla con una voz robótica, detrás de este constructo que llamamos realidad? ¿O esa voz es tu voz, que habla desde dentro de un árbol ubicuo?

[H+ Magazine]