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Baturrillo: Un ogro y su mascota contra el simulacro de la perfección

Arte

Por: Pepe Moss - 05/25/2026

Shrek usó las cadenas y grilletes de Disney para liberar la animación mainstream, recurrió a lo conocido para revolucionar la narrativa y status quo de del siglo pasado; mostrándonos que podemos ser feos (y auténticos) para siempre en mundo que simula ser perfecto.

Hace 25 años el mundo nunca volvió a ser el mismo, un “verdedero” cambio sucedió en la animación occidental: DreamWorks nos mostró que las historias y personajes pueden construirse desde otros lugares, fuera del cliché, de lo rosa y predecible del mundo de Disney.

Así es, hablo de Shrek, una película infalible que habla de represión, expectativas, simulación, vínculos, poder y libertad, en un cuento que, a simple vista parecen sólo dibujitos.

Una simulación bien conocida

Basado en el cuento ilustrado de William Steig, Shrek es la antítesis de los clásicos de Disney con un estilo de animación realista y una narrativa irreverente y burlesca de la clásica historia de fantasía. Un largometraje que se vale de los estereotipos, símbolos y la cultura pop para hacer sátira de los cuentos dentro de un cuento.

El filósofo y sociólogo Jean Baudrillard plantea la Teoría del Simulacro, donde los modelos, imágenes y códigos mediáticos se han vuelto más “reales” que la realidad misma; vivimos en una hiperrealidad, la diferencia entre lo real y lo simulado es irrelevante.

“El simulacro no es aquello que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no hay verdad. El simulacro es verdadero”. Jean Baudrillard, Simulacro y Simulación (1981)

La película estrenada en 2001 usa al simulacro como parodia, Shrek no es un cuento de hadas “real”, sino una versión hiperrealista y atemporal de los cuentos clásicos y películas animadas de Disney, con diálogos, chistes y referencias actuales, además de un soundtrack con canciones pop; algo innovador para su tiempo.

Shrek se construye desde los modelos, imágenes y códigos ya conocidos para contar un relato innovador que sentimos propio; hacemos verdadero el simulacro al aceptar que el protagonista ahora es un ogro incomprendido y rechazado, la princesa eructa y practica artes marciales, y el villano es un príncipe perfeccionista deseoso de poder.

Libertad narrativa y libertad estética

La quinta película animada de DreamWorks se estrenó a principios del siglo XXI, Disney era la productora hegemónica desde hace 80 años, la narrativa y símbolos que marcaron tres generaciones tambalearon por un ogro que se limpiaba el trasero con los cuentos de hadas. Shrek cuestionó la estética “perfecta” de Disney desde el mismo lenguaje, emancipó la animación occidental burlándose de lo que hasta ese momento el mundo aceptaba como único.

La película dirigida por Andrew Adamson y Vicky Jenson utilizó la comedia y la sátira para exponer el simulacro de Disney invirtiendo su narrativa: convirtió la perfección en la motivación del villano, un príncipe obsesionado con el orden, la pulcritud y el poder, mientras el (anti)héroe es un ogro misántropo con mucha dignidad y valentía.

Esta maniobra es revolución pura, una burla muy elegante al status quo de la animación del siglo pasado, integró chistes de doble sentido, los adultos disfrutaron de la historia más allá del compromiso de llevar a los nenes al cine para ver musicales animados, el diseño y estética están inspirados en las obras de Grant Wood (American Gothic) otorgándole un toque impresionista que distingue al universo de  Shrek, y la pieza clave: personajes profundos y con matices, como las capas de una cebolla.

Para romper las reglas, hay que conocerlas, para cuestionar la perfección hay que hacer una obra maestra y esta película lo es. No es gratuito que haya sido la primera película de animación del siglo XXI en ser preservada en el Registro Nacional de Cine en 2020, además de ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2001, un evento que no ocurría con el cine animado desde Peter Pan en 1953.

Lo imperfecto de la autenticidad

La psicología humanista asegura que el bienestar surge de la aceptación radical y la búsqueda de la autorrealización; el perfeccionismo es el antagonista de esta premisa. Lord Farquaad estaba obsesionado con la perfección, él quería la novia perfecta, para el novio perfecto, convertirse en rey para imponer el orden y que todo fuera perfecto.

El fanatismo por la perfección es el motivo para perseguir y excluir a las criaturas de los cuentos de hadas, el saneamiento social, el control a través de los carteles, el desdén y egoísmo por mandar a los caballeros a buscar a Fiona, hacer de Duloc un pueblo inhabitable, es la simulación de un reino parecido a un parque de Disneylandia. Farquaad representa los ideales de un canon estético y social que las industrias culturales imponen en nuestra realidad.

En contra parte, Shrek personifica la autenticidad; él era un ogro poderoso y culto: propietario de un pantano, autosuficiente (cultivaba y producía su propia comida), sabía cocinar, sabía leer (algo poco común en el medievo), sabía de astronomía y sabía hacer política; pudo estar delante de Farquaad a pedirle que le devolviera lo que era suyo, no desde la ambición, sino desde la dignidad.

Esa dignidad y autoaceptación es lo que lo une con Burro, ninguno de los dos se sometió ante el mandato de Farquaad como el resto de los personajes de cuentos, que simplemente se resignaron. La amistad de Burro y Shrek está basada en la dignidad personal y el respeto mutuo, ambos rechazados e incomprendidos por una sociedad que condena y castiga lo diferente.

El simulacro baudrillardiano se presenta en Fiona con la idealización del amor verdadero, la belleza, la perfección y el éxito desde las expectativas ajenas; ella buscaba ser rescatada por un príncipe azul, romper el maleficio, ser hermosa y perfecta para vivir feliz para siempre, sin embargo, descubre en Shrek el vehículo para cuestionar ese simulacro y empezar a ser ella misma: una princesa ogra.

La recompensa de Shrek, al final de su viaje no fue recuperar el pantano, sino derrumbar los muros que lo aislaban del mundo, porque ser autosuficiente y valorar tu privacidad no te exime de ser un individuo un social; con la compañía de Burro y Fiona pudo quitarse las capas que envolvían su vulnerabilidad y aceptar que puede ser un gran amigo, una buena pareja, amar y cuidar a su nueva familia… También se lleva al extremo y se abandona, pero no hablaré de las secuelas en este texto.

DreamWorks cambió la forma de contar historias en la animación norteamericana, nos dieron una alternativa a la fórmula que predominó por casi un siglo, nos mostró que la perfección es un imposible que nos limita y la autenticidad nos libera, que podemos ser feos (y auténticos) para siempre, esa es la búsqueda de la autorrealización. Shrek es el epicentro de un terremoto que dos décadas después nadie puede replicar (ni ellos mismos); ese es su legado, eso la convierte, irónicamente, en una obra perfecta.


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