Escribo esta columna después de disfrutar del puente que las luchas obreras nos heredaron; quiero honrar su memoria analizando mi película favorita de Pixar, Bichos: una aventura en miniatura (A Bug’s Life) y recordarles a quienes esté leyendo, que:
Nuestros privilegios como trabajadores no son regalos de los empresarios y políticos, son resultado de movimientos sociales que nuestros predecesores organizaron y salieron victoriosos. No traicionemos su memoria.
Por eso, quiero hablar de la Revolución, la consciencia, el arte, la organización social, la dignidad y la opresión que se exponen en una fábula que, a simple vista, parecen sólo dibujitos.
Flik es la oveja negra de una colonia de hormigas que hicieron de la opresión un estilo de vida; a veces las tradiciones ocultan la violencia a simple vista, la resignación se disfraza de destino, un destino que nuestro protagonista no acepta, él era consciente de sí mismo y por lo tanto quería algo más que recolectar comida para los saltamontes.
Flik personifica la creatividad, la autenticidad, la esperanza, la innovación y la Revolución; él es la semilla obstinada que tiene la fuerza de una roca; todas esas cualidades le permiten tener la resiliencia para emprender una aventura «por la colonia y por todas las hormigas explotadas del mundo».
El filósofo y sociólogo greco-francés, Cornelius Castoriadis, afirmó que el ser humano crea e inventa su propio mundo a través de la imaginación y lo transforma con sus acciones; como Flik, utiliza la metáfora de la roca y la semilla para generar un cambio en Dot.
Castoriadis también conceptualiza lo instituido y lo instituyente: lo instituido son las normas, la estructura y poderes establecidos; por ejemplo, la reina, los viejos políticos y por supuesto, los saltamontes. Mientras que lo instituyente es la fuerza creativa, el cuestionamiento del orden para transformar lo instituido. Flik planta la semilla de lo instituyente en las hormigas exploradoras y los integrantes de circo, provocando múltiples cambios en la colonia y derrocando el estilo de vida de los saltamontes.
El segundo largometraje de Pixar muestra que la opresión convive y se legitima en varios niveles: lo político con los saltamontes hacia las hormigas, lo social con la colonia oprimiendo a Flik y a Atta, y P.T Pulga sobre los artistas del circo.
Los bichos circenses también eran explotados, porque lucrar con el Arte es convertirlo en un producto y el artista se cosifica, es decir lo conviertes en un objeto; P.T no tenía respeto por el trabajo e integridad por sus empleados, ¿te suena familiar? La pulga no tenía respeto por nadie, ni por sí mismo; estaba dispuesto a ser quemado cada noche a cambio de dinero, ¿cuántas personas conoces así?
Los integrantes del circo también habían normalizado la opresión, es en el vínculo con las hormigas donde se reencuentran con la dignidad de su propósito en la vida; estaban desesperados por aprobación y aplausos, y encontraron en la farsa de “los guerreros” un vehículo para el autodescubrimiento; así lo reconocen en la fiesta antes de la llegada de PT Pulga.
Bichos: una aventura en miniatura aprovecha el Circo Social. La Facultad de Psicología y Educación de Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) la define como, «una propuesta metodológica que conjunta el saber del arte circense y de la teoría de grupos y la Psicología para generar intervenciones con niñeces y adolescencias que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad».
El circo, desde su origen, es un espacio donde vive la fantasía, acerca la alegría al público y hace posible lo imposible a través del espectáculo; el Circo Social aprovecha toda esta magia para desarrollar habilidades como la cooperación, el respeto, relaciones de buen trato, resolución de conflictos y empatía, también fortalece las cualidades emocionales como la autonomía, pensamiento crítico, autoestima, empoderamiento y habilidades cognitivas y motrices.
Fue a través de la fantasía que las hormigas encontraron en “los guerreros” el valor y determinación para recuperar su libertad; ¡usaron su imaginación! La reina tenía razón, nadie iba a pelear por ellas, fue a través del Circo Social donde obtuvieron las herramientas para hacerlas por sí mismas; porque la emancipación social inicia desde la toma de conciencia de nuestras fortalezas individuales; el autoconocimiento es la roca que desata la acción social, una semilla que espera crecer.
Los pueblos oprimidos y colonizados son como las hormigas de esta película, esperan que grandes guerreros vengan en su ayuda, cuando la fuerza de sus acciones y organización son lo único necesario para ser libres.
Hopper es uno de mis villanos favoritos, él conocía toda la vibra del poder (por eso su voz original es de Kevin Spacey), él sabía cómo ser un tirano: «no es por la comida, es para mantenerlas alineadas». Él también montó una farsa que le permitía mantener un estilo de vida muy cómodo a costa del trabajo de otros —creo que Forbes está lleno de saltamontes—, Hopper no requería de fuerza física, usaba el arma más poderosa de los opresores: las ideas.
Las hormigas recolectaban comida para los saltamontes a cambio de protección; el miedo deja de ser un sentimiento y se convierte en una idea cuando el estímulo es ficticio. El miedo nos esclaviza a una falsa seguridad; las hormigas naturalizaron ese sistema tributario impuesto desde las ideas, resignados a una vida invalidada de sus esfuerzos y alcances.
En el clímax de la película, Flik desmantela la idea de Hopper con las siguientes palabras: «No tenemos por qué servirles, ustedes nos necesitan, somos más fuertes de lo que ustedes creen, y te consta ¿no es cierto?».
¡Claro que le constaba! Él sabía que los superaban cien a uno, pero las hormigas hasta ese momento lo comprendieron; fue necesario la intervención de los bichos del circo para reconocer que lo imaginado por Flik tenían sentido, que lo instituido puede cambiar a través de las acciones, todo lo que descubrieron en los días que compartieron con los cirqueros, construyendo el pájaro y ejecutando el plan de Flik se materializó en ese momento: la Revolución es cuestionar las ideas que perpetuán el orden que beneficia a los opresores, así, las ideas convertidas en acciones transforman sociedades.