La película hondureña hecha con IA que indignó a todo el país
Arte
Por: Carolina De La Torre - 05/25/2026
Por: Carolina De La Torre - 05/25/2026
Lo que se presentó como un motivo de orgullo nacional terminó convirtiéndose en uno de los debates culturales más intensos que ha vivido Honduras en los últimos años. Copán: La leyenda, una película animada producida por Level 7 Studios con el respaldo del Instituto Hondureño de Turismo, se estrenó el 7 de mayo en las salas de Metrocinemas del país y desató una ola de críticas por haber sido realizada casi en su totalidad mediante herramientas de inteligencia artificial.
La cinta, dirigida por Ricardo Morales, tiene una duración de 74 minutos y narra la historia de Roberto Agurcia, un arqueólogo retirado que, junto a su nieto Gabo, descubre un portal hacia Xibalbá el legendario inframundo maya, en las ruinas de Copán. Según sus realizadores, el proyecto tardó quince años en concretarse, aunque el propio Morales aclaró que los primeros diez fueron dedicados al desarrollo de personajes y entornos en animación 3D tradicional. Fue en la etapa final, ante la falta de presupuesto, cuando el estudio decidió migrar hacia la inteligencia artificial para completar el material visual.
Level 7 Studios es una compañía que hasta entonces se dedicaba principalmente a la formación en herramientas de IA, con escasa trayectoria en producción cinematográfica. Este antecedente, sumado a los resultados visibles en pantalla, alimentó buena parte de las críticas que siguieron al estreno.
Desde las primeras funciones, el público señaló problemas visuales evidentes: alteraciones constantes en las facciones del personaje de Gabo, fondos con texto ilegible y la aparición parcial de una marca de agua de Gemini (herramienta de IA de Google) visible en la esquina inferior derecha del tráiler oficial, en el segundo 0:22. A esto se sumaron críticas por la presencia de product placements que resultaron anacrónicas con el contexto de la historia, como un automóvil Kia de modelo reciente manejado por un protagonista cuya situación económica en la trama no lo justificaba. Entre los patrocinadores figuran Banco Atlántida, Elvel School, Óptica Matamoros, mimos bakery y bluebox, entre otros.
Otro foco de indignación fue la decisión de varias escuelas hondureñas de llevar a sus alumnos a ver la película de manera obligatoria (hecho aparentemente ligado al patrocinio de Elvel School, institución privada bilingüe), presentándola como actividad de aprendizaje sobre cultura e identidad nacional. La medida dividió a padres y docentes.
En redes sociales, usuarios y profesionales señalaron que Honduras cuenta con talento artístico suficiente para haber realizado la producción de manera convencional, y que recurrir a la IA para reducir costos evidenció la precariedad laboral crónica que enfrentan los artistas de la región. La animadora hondureña Clarissa Herrera calificó públicamente la película de "vergüenza".
Ante las críticas, Morales y Level 7 Studios defendieron su trabajo argumentando que la participación humana estuvo presente en las decisiones artísticas del filme. En la descripción del tráiler, describieron la cinta como una fusión entre inteligencia artificial y animación tradicional, señalando que fueron ellos quienes definieron aspectos como la iluminación de cada escena o el peso emocional del silencio. El director además manifestó su intención de realizar una secuela y continuar produciendo proyectos con IA. El ministro de turismo, Andrés Ehrler, respaldó la iniciativa destacando su potencial para dinamizar económicamente a las comunidades de Copán Ruinas.
Sin embargo, para gran parte del público y los profesionales del sector, un producto que aspire a representar el orgullo cultural hondureño debería estar hecho con el trabajo directo de manos y mentes hondureñas, más allá de instrucciones dadas a un algoritmo.
La polémica en torno a Copán: La leyenda toca una pregunta que lleva años resonando en la industria creativa mundial. Cineastas como Guillermo del Toro han sido enfáticos en señalar que el arte surge de la experiencia humana, del dolor, la memoria y la empatía, dimensiones que ningún algoritmo puede replicar. En la misma línea, el legendario animador japonés Hayao Miyazaki (creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro) expresó en su momento que el uso de IA en la animación le resultaba un insulto a la vida misma, al ver en una demostración tecnológica algo que describió como completamente alejado de lo que significa estar vivo. Para muchos, Copán: La leyenda encarna exactamente ese escenario distópico que estos autores advirtieron: un producto cultural que prescinde por completo de la sensibilidad humana en su creación, y que además lo hace bajo el argumento de la eficiencia económica, normalizando una práctica que amenaza con vaciar de contenido humano a las industrias creativas.
Más allá de la calidad de esta producción en particular, especialistas advierten que si filmes de este tipo logran sostenerse comercialmente, podrían marcar un precedente para que otros estudios independientes de la región adopten el mismo modelo, desplazando a animadores, ilustradores y modeladores. Goldman Sachs estimó que hasta 300 millones de empleos podrían verse automatizados por la IA en la próxima década, proyección que cobra especial peso en industrias creativas. A ello se añade la preocupación por exponer a niños a contenido audiovisual de baja calidad generado por IA, ya que investigaciones recientes advierten que este tipo de estímulos visuales superficiales y discontinuos puede afectar negativamente el desarrollo neurológico en edades tempranas.