Los razonamientos no convencen a nadie: Borges sobre las desventajas de la razón

Para el ser humano, la razón es un arma de doble filo. Si bien es una herramienta útil y efectiva para habitar la realidad, puede también provocar efectos nocivos sobre la vida cuando se le enaltece más de lo necesario. Quizá por eso, la razón misma da origen a una doble postura: confiamos en sus dictados y al mismo tiempo sospechamos de ellos, y en esa ambigüedad con frecuencia nos descubrimos, con sorpresa, confundidos.

Desde su perspectiva como escritor y poeta, Jorge Luis Borges sostuvo alguna vez una opinión parecida. La creatividad, como sabemos, suele ofrecer una visión del mundo y de la realidad mucho más flexible que la que nos da la razón y, por ello mismo, nos entrega otro tipo de conocimiento. Borges era escéptico frente al énfasis de los argumentos racionales y, en cambio, prefería establecer una especie de relación de complicidad con su lector: más que erigirse como autoridad (como suele pretender la razón), prefería el lugar de la compañía amistosa que nos sugiere didácticamente, dejándonos que seamos nosotros mismos quienes al final nos demos cuenta. Al respecto, dijo Borges:

A mi entender, lo sugerido es mucho más efectivo que lo explícito. Quizá la mente humana tenga tendencia a negar las afirmaciones. Recuerden que Emerson decía que los razonamientos no convencen a nadie. No convencen a nadie porque son presentados como razonamientos. Entonces los consideramos, los sopesamos, les damos la vuelta y decidimos en su contra. Pero cuando algo sólo es dicho o —mejor todavía— sugerido, nuestra imaginación lo acoge con una especie de hospitalidad. Estamos dispuestos a aceptarlo.

El fragmento proviene de Arte poética, título bajo el cual se publicaron las seis conferencias que Borges dictó originalmente en inglés en la Universidad de Harvard, en el marco de las prestigiosas Norton Lectures, dedicadas a la poesía y que han acogido a algunos de los artistas y poetas más importantes de la historia reciente, como T. S. Eliot, Igor Stravinsky o Umberto Eco, entre varios otros. A esa nómina se unió Borges entre el otoño de 1967 y la primavera de 1968. 

La grabación de dichas sesiones puede escucharse en este video de YouTube. El libro, por otro lado, fue publicado en español por la editorial barcelonesa Crítica en el año 2000.

Frente al dominio de la razón, Borges nos ofrece la hospitalidad de la sugerencia. Parece un buen trato, ¿no?

 

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