Estos son los 3 tipos de consumidores de porno: ¿a cuál perteneces tú?

En muchísimas ocasiones el porno no se convierte tan sólo en el primer contacto con el sexo, sino también en una especie de guía acerca de cómo debería ser en relación con el atractivo físico, las conductas y algunas prácticas sexuales. De alguna forma, quienes comienzan a consumir porno, empiezan también a definir su sexualidad marcando pautas acerca de sus experiencia hacia el futuro.

De acuerdo con un estudio a cargo de la doctora Marie-Pier Vaillancout-Morel y publicado en la revista Journal of Sexual Medicine, el consumo del porno se relaciona con tres tipos de espectadores –de los cuales, sólo uno de ellos resulta ser saludable–. Si bien, explican los autores, el uso de la ciberpornografía es variado, en este estudio se decidió investigar la heterogeneidad relacionada con la autoerotización durante el consumo de pornografía. Es decir, cómo experimentan los consumidores del porno el porno mismo, y así indagar los perfiles de personalidad tomando en cuenta factores como salud sexual, sexo y contexto interpersonal a la hora consumir pornografía.

Los investigadores presentaron un estudio analítico con una muestra de 830 adultos, quienes rellenaron encuestas sobre su consumo de pornografía y su salud sexual –incluyendo la satisfacción sexual, compulsión, evitación y disfunción–. Los resultados fueron medidos en función del inventario del uso de ciberpornografía, la medida global de satisfacción sexual, la escala de compulsión sexual, la subescala de evitación sexual y la escala de experiencias sexuales de Arizona. Los resultados fueron contundentes:

El 75.5% de los perfiles consumían pornografía de manera recreacional, el 12.7% de manera altamente estresante y no compulsiva, y el 11.8% restante de manera compulsiva. Es decir que por un lado, los consumidores recreacionales reportaron una alta satisfacción sexual y una baja compulsión sexual, evitación o disfunción; por otro lado, los usuarios con un perfil compulsivo presentaron una baja satisfacción sexual y una alta compulsión, disfunción y evitación. Y finalmente, los usuarios que utilizaban el porno como un método estresante no compulsivo reportaron tanto una menor satisfacción sexual y compulsión como una mayor disfunción sexual y evitación. Cabe mencionar que mientras que una gran parte de las mujeres y de los usuarios en pareja formaban parte del grupo de consumidores recreacionales con 24 minutos de porno a la semana, los consumidores solteros hombres tendían a poseer un perfil estresante no compulsivo y compulsivo, viendo porno durante 110 minutos a la semana.

Como conclusión, los investigadores hallaron un patrón que confirma no sólo la existencia de perfiles recreacionales y compulsivos sino, también, de un importante subgrupo de consumidores estresados –quienes normalmente pasan alrededor de 17 minutos viendo pornografía a lo largo de la semana–. Y tú, ¿cuántos minutos pasas viendo porno a la semana?

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