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¿Historia patria o historia paternalista? Contra una narrativa histórica de héroes y grandes próceres

Sociedad

Por: Monse Aguilar - 09/14/2022

¿Vivan los héroes que nos dieron patria? ¿Y qué pasa con todas aquellas personas que pelearon las batallas que los héroes únicamente encabezaron?
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La enseñanza de la Historia en las escuelas públicas dista mucho de lo que ha quedado registrado a través de la historiografía.

Los discursos nacionalistas que se inculcan desde la formación académica inicial llevan por estandarte a los héroes de la patria. Hombres virtuosos, nobles o de firme convicción. Que no eran como el resto de los abnegados. Rebeldes. Lo cierto es que en algunos casos, en nuestros "héroes nacionales" no había nada más que privilegios de clase, status social o buena fortuna. Y por ello se espera que al igual que ellos, las nuevas generaciones dirijan sus convicciones personales y profesionales para estar al servicio de la patria. 

Pocos fueron los que verdaderamente actuaban colectivamente, fungiendo como voceros y no como protagonistas. 

Quizá el meollo del asunto resida en cómo nombramos la causa de nuestra identidad. Le llamamos patria a este conjuntos de cosas intangibles que nos dan pertinencia. Le llamamos patria a un territorio que está siempre en conquista.

La PATRIA. Un concepto que como dice su definición proviene de la palabra en latín pater, patris. De la familia etimológica de «padre».  La historia de las naciones se concentra en la vida de los personajes más destacados de un proceso histórico. Sobre todo en los varones. Porque ellos, por su género, son los únicos encargados de darle hogar a su gente. 

Son los hombres los autorizados para pelear por los más débiles. Son ellos quienes deben ganar las batallas y enfrentarse durante las guerras. Porque esa es la obligación del PADRE. Las mujeres, igual que en el hogar, pareciera que participan únicamente como asistentes de las necesidades de nuestros héroes. 

Este sentido paternalista de contar la historia ha invisibilizado las luchas colectivas que hicieron posibles las revoluciones sociales más importantes. 

Repensar estos argumentos y hacer crítica de ellos abre la posibilidad de darle cabida en la historia a los personajes que sistemáticamente fueron relegados: por su color de piel, por la raza, por el género o simplemente porque pertenecieron a la "masa popular" aparentemente anónima pero cuyos integrantes, sin embargo, son los verdaderos ejecutores y aun protagonistas de los fenómenos sociales. No hay participaciones minoritarias cuando de lucha social se trata. 

La narrativa que sigue reproduciendo la idea del agradecimiento hacia los "padres fundadores" de una nación, porque dieron su vida por el bien común, inmoviliza la posibilidad de refundar valores esenciales para la igualdad social, especialmente el reconocimiento a prácticas como la organización social, la horizontalidad, la toma colectiva de decisiones, entre otros.

La patria es posible no por el recuerdo nostálgico de un padre que ya no está, sino por quienes seguimos existiendo y contribuyendo con acciones cotidianas a sostenerla, sea cual fuere el rumbo que ésta ha tomado. 


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Imagen de portada: Jesús Helguera