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Carl Sagan sobre por qué el hinduismo es la religión más cercana a la cosmología moderna

Filosofía

Por: Luis Alberto Hara - 08/01/2021

Fascinantes paralelos entre la cosmología moderna y el hinduismo

A principios de los años ochenta del siglo XX, Carl Sagan alcanzó el estatus de celebridad con su programa de difusión científica Cosmos. Antes Sagan había sido un destacado astrofísico y profesor universitario. Pero más allá de sus logros científicos, se le recuerda por su inquietud intelectual y su capacidad de presentar los descubrimientos de la ciencia y las grandes interrogantes del cosmos con especial encanto y asombro. Sagan difundió la noción de que la ciencia podía ser una fuente de inspiración y sentido. Sagan consolidó un rol que no ha dejado de tener prominencia: el de divulgador de la ciencia, capaz de interpretar y hacer accesible el lenguaje científico y darle relevancia al pensamiento científico. La física, y particularmente la cosmología, no sólo produce modelos que permiten explicar el universo físico y convertirse en tecnología; nos puede ayudar a entendernos a nosotros mismos y nuestro lugar en el universo (al menos esa era la idea fundamental de Sagan).

Parte de lo que hacía interesantes a los programas de Sagan era que revisaba y reinterpretaba la historia del pensamiento a la luz de la ciencia (o en sus interacciones con la ciencia). Uno de estos encuentros entre la ciencia y el pensamiento es el que Sagan creyó atisbar entre el hinduismo y la cosmología. Para Sagan ninguna otra religión fue capaz de producir una visión tan "cósmica" (en el sentido de un mundo vasto y misterioso).

Sagan afirma que el hinduismo es la religión más sofisticada que existe, especialmente por no tener una teología creatio ex nihilo y así eludir el problema de un regressus ad infinitum. Sagan advierte una cualidad especialmente cercana a la mentalidad crítica de la ciencia en el pensamiento indio, particularmente como se encuentra en el himno 10.129 del Rigveda. En este himno, un rsi (poeta-vidente) relata la creación del universo, pero introduce una voz que duda sobre la posibilidad de saber si el universo tuvo un creador o no. Añade que los dioses son posteriores al universo, son parte de la naturaleza. Quizá ni los dioses puedan responder a las últimas cuestiones, a la pregunta sobre el absoluto y el origen. Sagan entiende que existe aquí el espíritu de escepticismo que es para él la esencia del pensamiento científico moderno. Sin embargo, no menciona el hecho de que en ese mismo himno el poeta habla sobre la mente como algo que existe antes de la formación del universo como lo conocemos. La visión india es predominantemente una visión en la que la conciencia no es un epifenómeno de la evolución, sino aquello en lo que el mundo existe y evoluciona. 

Pese a este importante detalle, resulta notable que el hinduismo concibió un cosmos de escalas comparables con las de la cosmología moderna (a una distancia astronómica de la cronología judeocristiana). No sin importantes conocimientos matemáticos y astronómicos, los pensadores indios imaginaron un cosmos cíclico e infinito. Sagan nota que la llamada "noche de Brahma", de ocho mil millones de años, que dicta uno de los ciclos (y no el mayor del cosmos), es más o menos la mitad del tiempo que la física contemporánea asigna al universo. A este feliz "accidente" se suma la noción india de que el universo se encuentra en perpetuo proceso de manifestación y destrucción. Vivimos en un universo que se expande y se contrae -según los periodos de sueño y vigilia del dios supremo-. Sagan lee aquí una correspondencia con una de las dos principales teorías cosmológicas. Observa que no todos los físicos creen que la idea del Big Bang y una infinita expansión sea la mejor explicación. Algunos sostienen que el universo entrará en un periodo de contracción que podría marcar un infinito proceso de contracción y expansión. Innumerables universos que surgen y se disuelven, como los sueños de Brahma. Actualmente uno de los físicos y matemáticos más importantes, Roger Penrose, defiende esta idea. Los "mitos" de la religión son ahora las teorías de la ciencia.


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Imagen de portada: PICRYL