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Potencial infinito: el excelente documental sobre la vida y la visión holística de David Bohm (VIDEO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/02/2020

Ve aquí el esperado documental de la vida de David Bohm

David Bohm fue uno de los grandes físicos del siglo XX. Su nombre no suele ser mencionado entre los Einstein, Bohr, Heisenberg, Schrödinger y ni siquiera entre los físicos de una siguiente generación como Wheeler, Feynman o, más tarde, Roger Penrose o Stephen Hawking. Sin embargo, esto quizá se debe sobre todo a que sus teorías fueron por momentos vetadas por la ortodoxia científica, y es hasta tiempos recientes que han vuelto a ser exploradas.

El documental Infinite Potential: The Life and Ideas of David Bohm, basado en el libro de David Peat, hace una excelente labor de dimensionar históricamente la figura de Bohm, presentando su pensamiento de manera clara  y sugiriendo que sus ideas pueden ser en el futuro fundamentales para reconciliar la mecánica cuántica con la relatividad, y quizá incluso la ciencia con la espiritualidad, con base en el lugar central que debe tener la conciencia en una visión integral del mundo. 

Bohm nació en un pequeño pueblo de Pensilvania en 1917, en el seno de una familia humilde, pero logró propulsar su carrera al demostrar enormes capacidades matemáticas. Después de terminar su licenciatura fue a la Universidad de Cal Tech, donde llamó la atención de Robert Oppenheimer, quien lo reclutó para su equipo de investigación, el cual desarrolló la bomba atómica. De hecho, el documental muestra que el trabajo doctoral de Bohm fue utilizado por el equipo de Oppenheimer. Pero Bohm se había afiliado pasajeramente al Partido Comunista, con la intención de discutir la filosofía de Hegel, y esto hizo que su propio trabajo fuera clasificado y se le impidiera acceder a él.

Bohm obtuvo un trabajo en la Universidad de Princeton, donde conoció y se volvió muy cercano a Einstein, quien lo llamó su "hijo espiritual". Bohm buscaba reconciliar la teoría de la relatividad con la mecánica cuántica, el gran problema de la física moderna, el cual sigue actualmente sin tener solución. 

Poco después Bohm sería llamado a presentar un testimonio ante la corte. Era la época de persecución comunista de McCarthy y fue brevemente arrestado. Esto hizo que Oppenheimer, quien le retiró su apoyó, le recomendará dejar el país. Bohm vivió en el exilio, primero en Brasil, luego en Israel, y finalmente se asentó en Inglaterra.

Un hecho importante fue que a principios de los años 50 publicó un paper científico en el que ofrecía una posible reconciliación de la física cuántica con la teoría de la relatividad apelando a "variables ocultas". Este trabajo fue silenciado, según explica el documental, por directa instrucción de Oppenheimer, en ese entonces la cabeza de la ortodoxia científica. El silencio fue la respuesta, ya que no se pudieron refutar sus matemáticas. La teoría de las variables ocultas permaneció en gran medida fuera de la discusión científica hasta la década de los años 80, cuando debido al mayor poder computacional fue retomada por el colaborador de Bohm, Basil Hiley y otros. Las simulaciones matemáticas de esta teoría mostraron que podía describir cómo el comportamiento de un electrón, que surge de un potencial cuántico, puede presentarse como una partícula o como una onda, siendo este uno de los grandes misterios de la física, demostrado bajo el famoso experimento de la doble rendija.

En sus últimos años, David Bohm formó una relación muy cercana con el famoso maestro espiritual J. Krishnamurti. En Krishnamurti, Bohm encontró reflejadas ideas importantes de la mecánica cuántica, como la interacción entre el observador y lo observado, el llamado problema de la medición. Krishnamurti sostenía que la mente, cuando observa algo, modifica lo observado. En sus últimos años, Bohm estaba convencido de que la conciencia tenía un papel fundamental en el universo y no era meramente un subproducto de la complejidad de la materia.

Desde su primera juventud, David Bohm se acerco a la ciencia por una intención de beneficiar a la humanidad, pero más tarde entendió que para hacer esto había que ir más allá de la ciencia, y empezó a mirar en la filosofía y la religión. Así Bohm desarrolló su teoría del orden implicado, la cual presentó en su famoso libro Wholeness and the Implicate Order. Bohm entendió que había un orden más profundo del que observamos comúnmente, del cual la materia y el mismo tiempo-espacio eran solamente una expresión o una explicación. La materia y los procesos convencionales de la física emergen de este orden implicado que es descrito como un infinito potencial cuántico, una especie de vacío que es a la vez un pleroma. Radicalmente cuestionando el paradigma científico, Bohm sugirió que podíamos pensar en la materia como una especie de agujeros, ausencias o burbujas que se forman a partir de esta plenitud. Cada objeto material es un desdoblamiento de este orden implicado. El orden explicado, sin embargo, no deja de estar conectado con el orden implicado, el orden en el cual todas las cosas son parte de un mismo potencial infinito. Así pues, en cada cosa están todas las demás, como si se tratara de un holograma.  

Estas ideas obviamente evocan muchas de las ideas más antiguas de la religión, por ejemplo, nociones como la del Brahman de la filosofía de las Upanishad o la originación interdependiente del budismo (algo que el mismo Dalái Lama, quien fue amigo cercano de Bohm, reconoce). Pero lo que es esencial es que Bohm encontró formas matemáticas de describir los procesos a través de los cuales el mundo manifiesto surge de esta unidad subyacente. Y las teorías de Bohm siguen siendo sumamente atractivas para los físicos actuales. Bohm logró darle cuerpo teórico a las intuiciones milenarias de la conciencia humana, a la vez que supo que tenía que ir más allá de la física. Según Roger Penrose, uno de los físicos más prominentes de la actualidad, la teoría de Bohm y Hiley es actualmente "la ontología más satisfactoria en la mecánica cuántica". Como todos los grandes científicos, Bohm siguió sus intuiciones y luego encontró las bases teórico-matemáticas para sustentar esta visión, mostrando que la imaginación es quizá  ese mismo potencial infinito, ese orden implicado.