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Ataques de pánico: qué son, por qué ocurren y cómo controlarlos

Salud

Por: Luis Alberto Hara - 10/30/2019

Los especialistas en la salud explican que la ansiedad y los ataques de pánico forman parte de los trastornos del estado de ánimo, y que sus orígenes son el miedo y la angustia

De todo lo que integra al ser humano, la mente es sin duda su elemento más importante. El estado de nuestra mente determina en buena medida el tipo de vida que llevamos, pues es a partir del tipo de pensamientos que la habitan que entendemos el mundo, tomamos decisiones, actuamos y más. Una misma situación puede ser experimentada de manera radicalmente distinta por dos personas diferentes, y esto aunque el hecho en sí sea objetivamente equivalente: una pérdida amorosa, un nuevo empleo, una adversidad, un examen, aun sucesos cotidianos como los trayectos que hacemos todos los días en una ciudad o las pláticas que tenemos con las personas con quienes nos cruzamos. Aunque sea el mismo hecho, habrá personas que lo vivan con temor, otras con alegría, otras con entusiasmo, con pesar, con expectación, etc. Y todo ello porque la mente de cada persona es sustancialmente distinta.

¿Qué decir, entonces, de las personas que viven con un malestar que catalogan como ansiedad, depresión, tristeza o angustia? ¿Qué tanto ese malestar está determinando su experiencia de vida? ¿Qué tanto es como un cristal a través del cual miran los hechos de su existencia, pero más bien con tintes oscuros, grises, y no con el color que quizá tengan en realidad?

Es así como la mente incide en nuestra percepción de la realidad. Y vaya que tiene poder para ello. Sin embargo, vale la pena hacer notar que, después de todo, se trata de nuestra psique, esto es, de un componente de lo que somos, una cualidad que es posible entender y modificar. Después de todo, no somos seres hechos de una vez y para siempre, sino que nos encontramos en transformación continua, y somos capaces de incidir en esos cambios.

 

¿Qué son los ataques de pánico?

A pesar de que la ansiedad y la depresión son dos plagas que actualmente invaden diversas zonas del mundo, es una realidad que se suelen confundir con regularidad con otros malestares. Por ejemplo, es frecuente la confusión entre ansiedad y ataques de pánico. La primera es de una larga duración y tiene síntomas como dolor en el pecho, sudoración y miedo al futuro; los segundos implican angustias intensas que incapacitan a la persona para tan sólo estar y conllevan una oleada de taquicardia, hiperventilación e inclusive miedo a morir al no poder controlar la situación. 

Los especialistas en la salud explican que la ansiedad y los ataques de pánico forman parte de los trastornos del estado de ánimo y que sus orígenes son el miedo y la angustia. Y si bien estas emociones básicas (miedo y angustia) son necesarias para la supervivencia del ser humano, es verdad que en dosis innecesariamente altas y ante situaciones cuyos estímulos no son de riesgo pueden llegar a ser disfuncionales -nos incapacitan en nuestra cotidianidad. 

Grosso modo, los ataques de pánico son crisis de angustia en que la mente experimenta un terror súbito y en un primer momento aparentemente incontrolable, esto sin una causa que sea evidente tanto para la persona que lo sufre como para los demás. Durante estos episodios, la psique toma control del cuerpo, desencadenando las reacciones fisiológicas asociadas a la experiencia de un peligro mayor: aceleración del ritmo cardiaco (taquicardia), dificultad para respirar, mareos, temblor del cuerpo, etc.

Dicho de otro modo, la mente hace al cuerpo experimentar las sensaciones de una amenaza, pero el problema es que la persona que sufre el ataque de pánico no entiende en ese momento de qué tipo de amenaza se trata, pues los ataques de pánico suelen ocurrir en circunstancias aparentemente normales: en la calle, al hacer las compras, en el transporte público, al realizar labores domésticas, en el trabajo, etc; es decir, donde podría decirse que no existe un peligro explícito. Pero no para la mente, que por alguna razón encuentra en esas circunstancias una amenaza.

 

Síntomas de los ataques de pánico

Los síntomas del ataque de pánico son intensos, y como bien dicen algunos especialistas en la salud mental: se sabe cuando uno lo ha llegado a tener. De acuerdo con los manuales de psicología, los ataques de pánico se definen por si se han tenido, al menos uno o más al mes, los siguientes síntomas:

  • Inquietud o preocupaciones continuas sobre perder el control, tener un ataque al corazón, “volverse loco”.
  • Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca.
  • Sudoración.
  • Temblor o sacudidas.
  • Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
  • Sensación de ahogo.
  • Dolor o molestias en el tórax.
  • Náuseas o malestar abdominal.
  • Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
  • Escalofríos o sensación de calor.
  • Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueos).
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo).
  • Miedo a morir.

Es importante tener en cuenta que no se definen como ataques de pánico si se les atribuyen otras causas como consumo de drogas, medicamentos, hipertiroidismo, trastornos cardiopulmonares u otros trastornos mentales (como ansiedad social, fobias concretas, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, ansiedad por separación, entre otros).

 

¿Qué hacer si tengo un ataque de pánico?

En lo inmediato, estas son algunas acciones que puedes poner en práctica durante la ocurrencia de un ataque de pánico:

  • Aprender a respirar correctamente: inhalando, sosteniendo la respiración, exhalando y sosteniendo la respiración durante 4 segundos cada vez. Es importante estar sentado con la espalda bien posicionada, los isquiones sobre la silla, las piernas ligeramente separadas y las manos sobre las piernas. 
  • Identificar los primeros pensamientos que surgen sobre aquellas preocupaciones o angustias por las que estemos pasando. En el momento de identificarlas, pararlas y comenzar a respirar con la mente en blanco. 
  • Buscar una red de apoyo con quién comentar y compartir el malestar. 
  • Practicar la gratitud tanto con otros como con respecto de las propias capacidades. 
  • Relativizar los comentarios negativos: cuestionarse si en verdad están sucediendo. 
  • Tener una higiene alimenticia y de sueño: comer y dormir adecuadamente ayudará a reducir el estrés. 

Estas medidas pueden ayudarte en el momento, pero es importante que también emprendas acciones a mediano y largo plazo que te conduzcan a un estado de bienestar mental. Recuerda que el ataque de pánico es sólo un síntoma. Si de verdad quieres dejar de padecerlos, tienes que atender la causa que los provoca.

En caso de considerar que existen factores de riesgo como genética, alto nivel de estrés y recurrentes estados depresivos o de emociones negativas, es recomendable consultar a un psiquiatra, esto porque en ocasiones los ataques de pánico son un síntoma de una afectación en el balance neuroquímico del sistema nervioso. Los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) son los más usados en estos casos. 

En otros casos, la sugerencia de tratamiento es la terapia psicológica. Como es sabido, existen diversas escuelas psicológicas que tienen, cada una, un acercamiento particular a la psique, un método, una forma especial de práctica y tratamiento, etc. En ese sentido, te sugerimos informarte al respecto y, en todo caso, privilegiar la opción donde sientas la seguridad para expresarte libremente y la confianza para iniciar un proceso que te permita entender y resolver.

 

¿Qué te parece? Si esta información te parece útil no dudes en compartirla con otras personas a quienes también les pueda servir. Recuerda que, en cuestiones de salud mental, la mejor ayuda son la información precisa y el acompañamiento.

 

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Imagen de portada: Medium