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La originalidad en Nietzsche es una mirada crítica, una capacidad de ir más allá de la tradición y la moral

Friedrich Nietzsche, el filósofo del martillo, que planteó la transvaloración de todos los valores y quien se opuso fervientemente a la mentalidad de rebaño, parece ser una de las personas más calificadas para hablar de la originalidad.

En su texto de 1879, Opiniones mixtas y máximas ensaya el arte por el cual sería considerado uno de los grandes prosistas de la lengua alemana: la escritura aforística ("un buen aforismo es demasiado duro para el colmillo del tiempo y no es consumido por los milenios"), Nietzsche hace una memorable definición de la originalidad:

Original- No que alguien sea el primero en ver algo nuevo, sino que uno ve como nuevo lo que es viejo, de mucho familiar, visto y pasado de largo por todos, eso es lo que distingue a las mentes verdaderamente originales. El primer descubridor es ordinariamente una criatura harto común, desprovista de espíritu y adicta a la fantasía -accidente. 

Para Nietzsche la originalidad no tiene que ver con crear cosas supuestamente nuevas o con percibir las esencias originales, los arquetipos, como con Schopenhauer, para quien esto era era la potestad del artista y la marca del genio. (Hay que decir, sin embargo, que Nietzsche tiene diferentes fases y no es del todo consistente con sus opiniones, lo cual él mismo ve como una virtud). Si bien ambos pensadores comparten la noción de que el genio es el que se acerca a ver la cosa en sí y no su representación (para Nietzsche la cosa en sí, no obstante, no es una esencia eterna). La originalidad en Nietzsche es más una mirada crítica, una capacidad de ir más allá de la tradición y la moral, de deshacerse de los pensamientos fosilizados de los tiempos y ver la cosa sin el bagaje de los siglos. Es también obviamente la mirada fresca, la mirada que podríamos llamar adánica (sin que esto, por supuesto, sea dicho o aprobado por Nietzsche).

Hoy en día -en parte por la influencia de Nietzsche- se cree que lo original es la expresión individual, decir lo que nadie ha dicho, o simplemente romper con lo establecido. Pero lo que aquí está diciendo el filósofo es más interesante: ser original es una forma de mirar, la cual requiere cierta atención, cierta pulcritud de pensamiento. En todo caso, "ser original" no tiene que ver con ser diferente, tiene que ver con notar las cosas más cerca de lo que son en sí mismas, o bajo una luz que no ha sido gastada por la habituación. 

 

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