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La evolución nos alcanzó y el primer teléfono sin selfiecam es ya una realidad

Una de las cosas más importantes para los usuarios de los smartphones es, sin duda, la cámara. A través de las cámaras, las personas han llegado a un nuevo punto de autoexpresión, que se ha visto complementado con el desarrollo de filtros de belleza y herramientas de software que verdaderamente les sacan provecho.

Sin embargo, los primeros celulares con cámara no se asemejaban a los que hoy conocemos, la evolución fue gradual. Primero se trató de la cámara removible, de ahí brincaron a la incorporación de una cámara trasera y posteriormente a la selfiecam (frontal), que revolucionó la forma en la que hoy nos comunicamos.

Afortunadamente, la innovación no se detiene y los fabricantes siguen buscando y experimentado con diversas formas de incluir cada vez mejores cámaras en sus dispositivos, con la condición principal de no afectar el diseño, es decir, que pasen desapercibidas pero sin sacrificar calidad. Fácil, ¿no?

Prueba de lo anterior es el nuevo Galaxy A80, que recién desembarcado en el país se ha convertido en un fenómeno en redes debido a que carece de cámara frontal como todos los demás teléfonos del mercado: ¿se trata acaso de una broma?

Pero no, no lo es. Al contrario: este es uno de los smartphones más innovadores en la actualidad. Al frente cuenta con una pantalla frontal Infinity Display casi sin biseles, sin notch, sin distracciones y sin cámara, lo que le permite ofrecer al usuario un lienzo de 6.7" Full HD + Super AMOLED, ideal para explorar contenidos, historias, conexiones y creatividad.

Por atrás, una cámara trasera que cuenta con 48MP y campo de visión de 123 grados, he ahí el secreto para el que entendió y para el que no, pues no. Además, el teléfono está equipado con una batería de 3,700 mAh y carga Super Fast Charging de 25W.

Así, la evolución nos alcanzó  y el primer teléfono sin selfiecam es ya una realidad.

 

Imagen de portada: Total Recall (Len Wiseman, 2012)