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Debates, entrevistas y otros intercambios filosóficos que puedes ver en YouTube

Filosofía

Por: pijamasurf - 04/22/2019

Foucault, Derrida, Bertrand Russell, Arendt, etcétera: algunos de los debates y encuentros filosóficos más interesantes que pueden encontrarse en YouTube

Soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad.

Aristóteles

En la tradición occidental, el debate ha sido históricamente uno de los medios más importantes para reflexionar, construir conocimiento y acercarnos a la verdad, acaso tres de las tareas más propias de la conciencia humana y aun de nuestra existencia, pues es en buena medida gracias al ejercicio de nuestra razón que eventualmente podemos realizarnos como seres humanos.

En esta ocasión compilamos algunos debates, entrevistas y otro tipo de encuentros filosóficos que han ocurrido en las últimas décadas y cuyo registro, además de existir en forma de audio o video, es accesible en línea y a través de la plataforma YouTube.

En nuestra selección quisimos combinar varios puntos de vista e incluso perspectivas contradictorias entre sí, pues a fin de cuentas ese es uno de los pilares del intercambio de ideas: confrontar nuestros propios prejuicios con los de otros para poder poner en cuestión nuestra visión del mundo y preguntarnos si, quizá, eso que pensamos no podría pensarse de otra manera.

 

La naturaleza humana

Noam Chomsky y Michel Foucault se reunieron en noviembre de 1971 para debatir bajo la convocatoria del filósofo holandés Fons Elders, quien a su vez moderó el intercambio. El tema de éste fue una pregunta que ha animado las discusiones más encendidas a lo largo del pensamiento: ¿existe algo que podemos llamar "naturaleza humana" independientemente de nuestras experiencias y de todo factor externo?

Esta cuestión fue coherente para animar el debate entre ambos dado que cada cual sostenía entonces una posición específica al respecto. Chomsky, a partir de sus investigaciones en lingüística, considera hasta la fecha que en la mente del ser humano existen estructuras innatas que nos conducen a actuar como lo hacemos y lo hemos hecho desde siempre; a Foucault, en cambio, el punto de vista histórico y filosófico, le hizo defender que la llamada "naturaleza humana" es resultado de las condiciones sociales propias de determinada época.

El debate fue transmitido en su momento en la televisión holandesa.

 

Dios, el universo y todo lo demás

Más que un debate, este encuentro entre Arhur C. Clarke, Carl Sagan y Stephen Hawking quizá podría considerarse una conversación entre amigos, pues todos involucrados compartían una cualidad en común: su entusiasmo por la ciencia. 

Sin embargo, como bien sabemos, aun entre amigos hay lugar para la diferencia y el disenso y, por otro lado, también es necesario anotar que cada uno de los participantes tuvo formas muy distintas de dar cauce a su amor por la ciencia y el conocimiento, así que de cualquier manera es un encuentro del cual se pueden aprender dos o tres cosas.

 

El lugar de la filosofía en la sociedad

Jean-Paul Sartre es sin duda uno de los filósofos más conocidos del existencialismo, una corriente que a su vez causó un gran impacto en el pensamiento moderno. Esta entrevista fue realizada y transmitida originalmente por la televisión canadiense en 1967, pocos meses antes de que ocurrieran los hechos significativos del mayo francés y la Primavera de Praga.

 

¿Revolución o statu quo?

Michel Onfray y Alain Badiou son dos de los filósofos contemporáneos más conocidos en Francia. En este momento quizá no sean la generación más actual, pero indudablemente gozan de cierta presencia en la opinión pública. Por lo demás, a su manera cada uno sostiene opiniones contrarias, pues Badiou es asociado con posturas más bien conservadoras, mientras que Onfray ha defendido siempre una visión radicalmente libre del ejercicio de la filosofía.

 

Poder y política

Hannah Arendt se ganó un lugar en la historia del pensamiento por sus reflexiones sobre el totalitarismo, la violencia y el poder, las cuales quedaron plasmadas, entre otras, en su obra cumbre, Las raíces del totalitarismo.

En la entrevista que compartimos, realizada en Alemania Occidental en octubre de 1964, ya desde los primeros minutos Arendt da prueba de la lucidez de su pensamiento, pues en pocas palabras es capaz de aclarar la diferencia entre la filosofía y la teoría política, o hablar sobre el lugar de la mujer en el ejercicio de la filosofía.

 

La deconstrucción del mundo

Un tête-à-tête entre Régis Debray y Jacques Derrida ocurrido en 2004 y en él, Derrida es de alguna manera llevado al banquillo de la explicación y la justificación. Además del concepto por el que suele identificarse la labor filosófica de Derrida, la deconstrucción, se discuten otras ideas concernientes a la religión, el ejercicio del poder, los nacionalismos y otras más.

En el caso de este video, los subtítulos se encuentran integrados ya en la configuración ofrecida por YouTube.

 

Los orígenes últimos de la humanidad

Richard Dawkins ganó renombre internacional sobre todo a partir de la publicación de El gen egoísta, un libro de divulgación científica en el que sostiene que todas las acciones del ser humano están guiadas por una suerte de egoísmo primordial de la vida, cuyo único propósito objetivo que puede atribuírsele es que busca preservarse a toda costa. A partir de esta y otras premisas, el científico ha defendido constantemente una perspectiva evolucionista de la existencia, dejando fuera toda teleológica de la vida como la ejecución de un plan divino.

El siguiente video consigna el intercambio entre Dawkins y Rowan Williams, obispo de la Iglesia Anglicana y, en ese momento, arzobispo de Canterbury. El debate se realizó en el Teatro Sheldonian de Oxford, en febrero de 2012.

 

La profesión filosófica

En esta entrevista, realizada en 1959 en los estudios de la BBC, Bertrand Russell expuso su punto de vista sobre varias cuestiones filosóficas con un acento especial en una: la experiencia religiosa. Recordemos que Russell había ya planteado algunos de sus argumentos sobre la religión en su conferencia de 1927 Por qué no soy cristiano, la cual se publicó después de forma impresa.

 

La felicidad

El debate entre Slavoj Zizek y Jordan Peterson generó una enorme expectativa, sin duda porque ambos son pensadores bien conocidos de la opinión pública internacional. Por lo demás, los lugares intelectuales de cada uno son también sumamente radicales: a Peterson se le ha calificado como el "filósofo" de cabecera de la derecha patriarcal, algo que él ha rechazado, y más bien se trata de un psicólogo clínico que cree ciegamente en la ciencia, sus métodos y sus resultados. Zizek tiene una formación filosófica mucho más desarrollada, con amplio conocimiento de los filósofos de la tradición occidental, particularmente Marx y Hegel, además de que se formó en la teoría psicoanalítica con Jacques-Alain Miller, a quien algunos consideran el albacea de Jacques Lacan.

Cabe mencionar que el tema de este debate fue la felicidad y sus posibilidades en dos modelos económicos con ideología propia, el marxismo y el capitalismo.

Igualmente, se trata de un video cuyos subtítulos se encuentran en la configuración de YouTube.

 

Responsabilidad, jerarquías y cambio social

Si Jordan Peterson ganó celebridad fue en buena medida por su vocación polemista y cierta voluntad por alcanzar por encima de todo la verdad. Si bien por momentos puede parecer intransigente y aun fundamentalista (particularmente por lo que toca al lugar que otorga a la ciencia y sus métodos), en general hace buen uso de las herramientas de la discusión, el debate y el intercambio de ideas.

En esta entrevista, que data de octubre de 2018, Peterson conversa con Helen Lewis, periodista británica que a la fecha es editora del semanario New Statesman.

 

El cuerpo y la reflexión

Judith Butler es una de las teóricas feministas más leídas en nuestra época, conocida especialmente por sus reflexiones en torno al cuerpo y el género. Esta entrevista fue realizado por la cadena cultural costarricense Canal UCR.

 

El modelo original

Al menos para el pensamiento occidental, los Diálogos de Platón son una especie de fuente primigenia de la cual abrevan todos los debates que siguieron después. Parafraseando a Borges podríamos decir que los nombres cambian, las geografías son otras, las palabras no son las mismas, pero hasta cierto punto la polémica original se mantiene.

A manera de estímulo que invite a su lectura, compartimos esta conferencia ofrecida por Darío Sztajnszrajber, profesor y divulgador de la filosofía bien conocido en Argentina.

 

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También en Pijama Surf: El arte de injuriar: los insultos más hirientes en la historia de la filosofía 

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G. F. W. Hegel propuso 3 etapas que sigue la conciencia humana en la obtención de su libertad

G. W. F. Hegel es fuera de toda duda uno de los filósofos fundamentales de la cultura occidental. La originalidad de su pensamiento hizo que su influencia se extendiera a prácticamente todas las épocas posteriores a su obra, y ya en su propio tiempo fue reconocido por la pertinencia de sus ideas y sus planteamientos filosóficos. De éstos cabría decir, so riesgo de ejercer una síntesis demasiado salvaje sobre una obra amplia y compleja, que Hegel culminó con su trabajo el desarrollo previo de la reflexión filosófica sobre la conciencia, con lo cual delineó con notable precisión los puntos finos de la que quizá es la cualidad más admirable, más sorprendente y también más misteriosa del ser humano: ser consciente de sí mismo.

En ese sentido, en su obra más conocida y más celebrada, la Fenomenología del espíritu, Hegel elaboró a propósito de tres etapas que conducen a un estado de libertad para el ser humano, siempre desde el punto de vista de la conciencia: el temor a la muerte, la vida al servicio del amo y el trabajo.

Ya en este punto cabe hacer notar que pese a la importancia que todos o casi todos podríamos dar a una idea como la libertad, no es del todo común que la pensemos en relación con nuestra propia vida. Lo más usual es que nos sintamos libres por poder hacer esto o aquello en determinadas circunstancias, por tener cierto poder adquisitivo (económico), porque creemos que ya no vivimos bajo la tutela de nuestros padres o por alguna otra razón similar, sin embargo, pocas personas se preguntan verdaderamente sobre el alcance de esa libertad que suponen en su existencia. ¿Qué decir, por ejemplo, de las prenociones y prejuicios con los que entendemos la realidad y que pueden considerarse también una forma de sujeción? Cuando hay ideas sobre el mundo que no nos permiten movernos, avanzar, tomar ciertas decisiones, ¿podemos decir que somos realmente libres? ¿Qué hace falta para dotar de libertad a la conciencia?

Hegel se propuso responder a esas preguntas en algunas de las partes más interesantes de la Fenomenología del espíritu. En particular, en los fragmentos donde habla de la "dialéctica del amo y el esclavo", el filósofo expone uno de los componentes estructurales más característicos de la conciencia humana: la necesidad de crecer a cargo de otra persona y cómo ello da lugar a una relación desigual en donde un "esclavo" crece bajo las reglas, ideas y formas de ver el mundo que el "amo" le muestra.

Para Hegel, dicha relación es uno de los puntos fundamentales de distintas cualidades de lo humano, de la conciencia, como hemos dicho, pero también de las relaciones intersubjetivas y por ello de la manera en que está conformada nuestra realidad social. Ecos o ejemplos de la relación "amo-esclavo" pueden encontrarse lo mismo en la relación entre padres e hijos, que entre jefe y empleados y aun entre un Estado y la población que lo integra. No únicamente por la subordinación simple que podría señalarse en dichos vínculos, sino sobre todo porque en estos casos los implicados reproducen ciertas prácticas estructurales en donde la visión de uno prevalece sobre los otros o donde el temor sostiene la relación. 

El impacto de esta idea hegeliana sobre la relación entre la conciencia de sí y el otro se debe sobre todo a la exactitud de la metáfora que el filósofo encontró para entender que las relaciones humanas tienen su origen en el reconocimiento de la conciencia. Reconocimiento para sí y reconocimiento del otro. Es decir: descubrirse como un ser consciente y también, en un segundo momento, contar con el reconocimiento que otro hace de nuestra calidad de seres conscientes, un igual o un semejante.

Sin embargo, como bien señaló el filósofo, dicho reconocimiento nunca es terso ni inmediato. El sujeto tiene que luchar para obtenerlo. Más aún: tiene que luchar a muerte por obtener el reconocimiento del otro. Tiene que arriesgar su vida para que el otro lo reconozca como un ser consciente y como un ser libre. Para Hegel, esa apuesta es la única moneda de cambio por la cual un sujeto comienza el camino que conduce a la asunción plena de la conciencia en tanto cualidad constituyente del ser humano y también como condición sine qua non de la libertad. Únicamente los seres conscientes pueden ser seres libres.

Hegel señaló tres etapas que forman parte de ese proceso de encuentro y desarrollo de la libertad de la conciencia. La primera de ellas, como podemos ya anticiparlo, es enfrentar el temor a la muerte. Para el filósofo, el instinto de supervivencia es un impulso netamente animal que en el caso del ser humano puede llegar a frenar o impedir el desarrollo de su conciencia. El temor de pasar hambre, el temor de sentirnos solos y desprotegidos, el temor de que no haya alguien más que nos ayude con nuestros problemas, el temor de hacer algo "indebido" o "prohibido"… de algún modo todo ello es en el fondo expresión del temor a morir, de considerar la vida excesivamente preciosa y, en consecuencia, preferir conservar cierto estado en vez de arriesgarse en busca de nuevos horizontes. 

En la escena primigenia de la lucha a muerte con el otro, entre uno que prefiere conservar su vida y otro al que no le importar alcanzar el punto de no retorno, aquél se convertirá en esclavo y este último en amo, pues será éste quien no dudó en poner en riesgo su existencia con tal de obtener su reconocimiento como ser consciente.

Con todo, esa condición de "esclavo" a la que orilla el temor a la muerte no es del todo negativa ni sus efectos son del todo inútiles en la formación de la conciencia. Para Hegel, estar "al servicio" de otro tiene un efecto particular en la estructuración de la subjetividad: de ese modo se aprende a desplazar el deseo propio en beneficio de otro. Y si bien esto, en un primero momento, podría parecer cuestionable, en el fondo es una cualidad imprescindible para la vida en comunidad propia del ser humano. Cuando el sujeto es capaz de renunciar a la satisfacción de su propio deseo en beneficio, por ejemplo, del bien común, surge entonces la posibilidad de cooperación. Más importante aún, la capacidad de tomar distancia de nuestros propios impulsos separa la conciencia humana de la conciencia animal, nos dice Hegel, pues ahí donde el animal es esclavo de sus necesidades, el ser humano puede en cambio contenerlas, postergarlas o sublimarlas en aras de un bien mayor. Pero esto, nos dice el filósofo, sólo se aprende cuando se está bajo la tutela del amo.

El último gran escalafón en esta adquisición de la libertad es el trabajo. En este punto es posible comprender por qué Karl Marx leyó tan atentamente a Hegel, pues el filósofo de Jena fue uno de los primeros en señalar con contundencia la importancia que el trabajo tiene para la existencia humana. Hasta donde sabemos, el ser humano es la única especie en el planeta que desarrolló la capacidad intelectual de entender su entorno y transformarlo para su beneficio. En términos elementales eso es el trabajo. De ahí que el trabajo sea tan trascendente para el ser humano, pues en última instancia trabajar significa transformar la realidad. 

Dicha transformación, sin embargo, no surge a partir de la nada, sino que siempre, en todo momento y circunstancia, parte de ideas específicas. El ser humano transforma el mundo en función de aquello que habita su conciencia. Dicho en términos hegelianos, el trabajo es el reflejo objetivo de la vida del espíritu. 

Puede decirse, así, que llega un punto en la vida del ser humano en que el desarrollo de la conciencia y el trabajo se encuentran necesariamente, pues el ser humano es un ser de tal orden que necesita que su actividad creativa encuentre su expresión y su lugar en el mundo, su forma, y que como tal sea reconocida por otros. 

Tomar conciencia del temor instintivo a la muerte; tomar conciencia de la capacidad de diferir la urgencia de un deseo; tomar conciencia de la importancia del trabajo en el desarrollo de nuestra vida: he ahí tres momentos capitales para la adquisición de la libertad para la conciencia, la cual se traduce, necesariamente, en una forma más auténtica de libertad general. No únicamente la libertad de quien cree que actúa a su antojo o que se sale siempre con la suya, sino la libertad humana por excelencia, que hace de la vida un ejercicio continuo de transformación de la realidad.

 

Twitter del autor: @juanpablocahz

 

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