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Plantar un jardín podría ser el secreto de la longevidad

Salud

Por: pijamasurf - 02/13/2019

Existen múltiples beneficios de la jardinería para la salud física y mental

Existen cinco lugares en el mundo que son famosos por la longevidad de su población: Okinawa en Japón, Nicoya en Costa Rica, Icaria en Grecia, Loma Linda en California y Cerdeña en Italia. Por ello, el autor bestseller del New York Times, Dan Buettner, se ha dado a la tarea de identificar los factores que tienen en común estas poblaciones y estos lugares, a los que se ha llamado "zonas azules".

Las redes de apoyo social, el ejercicio físico diario y una dieta basada en plantas son algunos de los factores que tienen en común estas zonas. Sin embargo, hay otro factor que ha llamado la atención de los científicos: en cada una de estas comunidades la gente está practicando la jardinería a los 80, 90 o 100 años de edad.

Buettner dice que hay evidencia de que los jardineros viven más tiempo y están menos estresados, mientras que una variedad de estudios señala los beneficios de la jardinería para la salud física y mental. Por ejemplo, en Okinawa, donde vive la proporción más alta de centenarios en el mundo, los residentes suelen cuidar pequeños jardines durante su vejez.

Además, estudios preliminares entre personas mayores con problemas cognitivos (como la demencia y el Alzheimer) demuestran que la luz del Sol y el aire fresco ayudan a los ancianos a sentirse más tranquilos, mientras que los colores y texturas de diversas plantas y vegetales pueden mejorar la capacidad visual y táctil. Por otro lado, un estudio de la Universidad de Harvard mostró que las personas que estaban rodeadas de vegetación exuberante vivían más tiempo y tenían una menor probabilidad de desarrollar cáncer o enfermedades respiratorias.

En los últimos años, ha crecido la tendencia de considerar como terapéuticas las actividades que nos acercan a la naturaleza, como dar un paseo en el bosque, respirar aire fresco o estar en contacto con los animales. Esto ha favorecido que se multipliquen las ofertas de actividades al aire libre, los cursos de meditación en la naturaleza o las excursiones a los santuarios de animales. Este fenómeno habla de lo nociva que se ha vuelto nuestra rutina cotidiana, pues la visión del mundo que mantenemos no considera el bienestar y la armonía entre los seres vivos y el entorno natural (ni siquiera el aire o el agua) como lo más fundamental e imprescindible para una comunidad, sino sólo como una posible salida para el estrés o la depresión a la que podemos tener acceso previa receta médica o en caso de emergencia mental.

Actualmente, los médicos en Escocia prescriben un paseo por la naturaleza para tratar una variedad de enfermedades, incluida la reducción de la presión arterial y la ansiedad, o para mejorar el estado de ánimo general, esto quizás sin tomar en cuenta que justamente la causa de esas dolencias es la separación casi permanente entre las personas y el medioambiente, y por lo tanto, se requiere de un cambio más profundo en el estilo de vida y en la dinámica socioambiental, más allá de un día de campo de vez en cuando. La jardinería, incluso si se trata de una pequeña parcela en un área urbana, podría ser una forma sencilla de incorporar un poco más la naturaleza a la vida diaria.

Tomando en cuenta lo anterior, vale la pena considerar también que la agricultura industrial es altamente contaminante mientras que los agricultores trabajan bajo condiciones difíciles o peligrosas, y además, parece estar aumentando el nivel de alergias de la población mundial mientras baja la calidad nutrimental de los alimentos debido a la alta automatización de los procesos agrícolas. Bajo estas condiciones, el cultivo en casa o en comunidad puede ser una maravillosa opción para vivir mejor.

Thomas Forester, consultor de políticas alimentarias para organizaciones de investigación y agencias de la ONU, menciona lo siguiente:

La realidad de lo que es la agricultura, al menos en Estados Unidos, es mirar a una computadora durante todo el día y ejecutar sistemas para pollos de engorda o instalaciones de contención de cerdos, o sentarse en la cosechadora con aire acondicionado viendo videos mientras cruzas campos monótonos guiados por precisión de GPS.

"Cuando comes verduras que has cultivado tú mismo, cambia todo: tienen un sabor más delicioso y realmente hace una diferencia en las cualidades de salud (vitaminas, minerales, compuestos fitoactivos, etc.)", dice el doctor Willcox de la Universidad de Hawái.

Según Willcox, los cuatro pilares fundamentales para la longevidad son la dieta, la actividad física, el compromiso mental y la conexión social. Hacer crecer perejil o una zanahoria no industrial ofrece la posibilidad de involucrar esos cuatro aspectos. Después de todo, si no disfrutas lo que comes, lo que haces con tu cuerpo, lo que piensas y lo que compartes, ¿para qué quieres estar vivo?

 

Imagen: @karen_de_villa

 

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Salud

Por: pijamasurf - 02/13/2019

Un misterio de la fisiología humana: las erecciones nocturnas, que se presentan en el pene pero también en el clítoris

El cuerpo humano ha sido objeto de estudio desde tiempos remotos y, aun así, algunas de sus funciones han escapado al entendimiento y la explicación.

Uno de esos fenómenos que permanecen en el misterio son las erecciones matutinas, que por razones obvias se asocian sobre todo con el cuerpo masculino pero que tienen también un equivalente en la mujer, como mostraremos a continuación.

Hasta donde se sabe, las erecciones matutinas son un efecto de la tumescencia peneal nocturna, que es como se conoce científicamente a la erección del pene que ocurre espontáneamente durante la noche, entre una y cinco veces (siempre y cuando el hombre no padezca disfunción eréctil). 

Cabe mencionar que este fenómeno es tan propio de la fisiología masculina que, según se ha documentado, comienza en el útero materno, se mantiene a lo largo de la vida e incluso se presenta en otras especies de mamíferos. 

En el cuerpo femenino existe un fenómeno análogo: las erecciones del clítoris, que pueden suceder igualmente durante el sueño. Recordemos que el clítoris y el pene son órganos que en el desarrollo del embrión humano poseen el mismo origen, por lo cual la estructura anatómica de ambos conserva ciertas similitudes.

El fenómeno de la erección nocturna, tanto en el pene como en el clítoris, está a su vez asociado con la fase de movimiento ocular rápido del sueño, la cual, como se sabe, es el momento en que la persona duerme más profundamente. En este sentido, algunas hipótesis sugieren que en esa etapa el cerebro “apaga” las células noradrenérgicas, un grupo de neuronas encargadas de administrar la norepinefrina, el neurotransmisor de la noradrenalina que, entre otros efectos, inhibe la erección del pene en la vida diurna. Sin dicho neuroquímico en el sistema, los órganos genitales actúan sin restricción, con los efectos conocidos.

Otra explicación del fenómeno apunta hacia la presencia del óxido nítrico en nuestro torrente sanguíneo, químico que las células liberan naturalmente cuando estamos relajados y que por un lado distiende los músculos pero, por otro, dilata los vasos sanguíneos. En el caso del pene y el clítoris, esto último conduce necesariamente a su erección.

'Céphale et Aurore', Pierre-Narcisse Guérin (1810)

Existe también una hipótesis que considera la función reparadora del sueño, la cual involucra tareas de “desecho”. Como se sabe, al dormir nuestro cuerpo se ocupa de numerosas funciones por las cuales “saca la basura” generada en nuestros procesos fisiológicos. Prácticamente todos los sistemas lo hacen. En el caso de la erección nocturna, se cree que una de sus finalidades es “oxigenar” el cuerpo cavernoso del pene, justamente el tejido que hace posible que éste se endurezca y que, sin las erecciones nocturnas, tendría actividad únicamente en los momentos de la excitación sexual. Gracias a dicha oxigenación constante del tejido, se previene la fibrosis cavernaria, esto es, la afectación del tejido que lleva eventualmente a la disfunción eréctil.

Una última explicación fisiológica relaciona la erección con las ganas de orinar. La erección nocturna se considera en este caso una erección reflejo, es decir, una erección que ocurre no como efecto de la excitación sexual (que en ese caso recibe el nombre de erección psicógena), sino como resultado de la presión sobre los nervios sacros y de la espina dorsal asociados con la erección del pene que una vejiga llena de orina es capaz de ejercer. El hecho de que las erecciones se presenten durante la noche o en las primeras horas de la mañana parece ser resultado, por un lado, del hábito adquirido en el ser humano de dormir varias horas continuas, sin pausa y, por otro, del aprendizaje necesario asociado a este comportamiento de contener las ganas de orinar. Esta explicación parece ser coherente con el hecho de que justamente después de despertar es muy común levantarse a orinar y también parece confirmarse en el caso de hombres en edades avanzadas, cuyo pene ha perdido la capacidad de erectarse, cuyo sueño se ve interrumpido por el deseo inaplazable de descargar su orina. Con todo, de todas las hipótesis presentadas, esta es la que se considera menos factible, pues el cuerpo cuenta con diversos métodos para prevenir que una persona orine espontáneamente.

Antes de terminar valdría la pena considerar también el aspecto inconsciente del sueño que, como bien observó Sigmund Freud, se caracteriza por ser un momento en que la mayoría de las represiones, censuras y resistencias se relajan, dando libre paso a todo tipo de pensamientos, fantasías, alucinaciones, ideas, etc. En relación con la sexualidad, el sueño también es importante porque permite la puesta en escena de comportamientos que por nuestro desarrollo civilizatorio aprendemos a reprimir. Con todo, la sexualidad es una energía que emerge, siempre, y en ocasiones encuentra en los sueños uno de sus medios predilectos de expresión. Prueba de ello son las llamadas eyaculaciones nocturnas o “sueños húmedos” que ocurren sobre todo en la pubertad, cuando el período de latencia sexual de la infancia llega a su fin y las pulsiones regresan a retomar aquello que les fue arrebatado. Las erecciones serían, en este sentido, una respuesta natural a una excitación sexual inducida por una ensoñación libre de censuras.

'Morphée et Iris', Pierre-Narcisse Guérin (1811)

En cualquier caso, todo parece indicar que las erecciones nocturnas y matutinas son reflejo de una buena salud física. 

 

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