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La genial respuesta de J. R. R. Tolkien a editores nazis que querían saber si tenía sangre judía

Arte

Por: pijamasurf - 01/14/2019

En 1938, Tolkien contestó con gran elegancia a una carta de una editorial alemana que estaba considerando publicar "El hobbit"

En 1938 una editorial alemana se acercó a J. R. R. Tolkien y su editor inglés Stanley Unwin, con la intención de publicar en alemán El hobbit. La editorial Rütten & Loening envió una carta en la que pedía que Tolkien comprobara su ascendencia aria. Tolkien, quien antes ya había manifestado su repugnancia al régimen nazi, contestó con gran clase lo siguiente:

[...] No soy de extracción aria: eso es indo-iraní; según recuerdo, ninguno de mis ancestros hablaba hindustaní, persa, gitano u otro dialecto relacionado. Pero si debo entender que están indagando sobre si soy de origen judío, sólo puedo responder que lamento que al parecer no tengo ancestros de ese pueblo lleno de dones. Mi tatarabuelo llegó a Inglaterra en el siglo XVIII desde Alemania... He tenido la costumbre, sin embargo, de estar orgulloso de mi nombre alemán y así me mantuve durante la lamentable guerra, en la que serví dentro del ejército inglés. No puedo evitar, de cualquier forma, comentar que si impertinentes e irrelevantes indagaciones como ésta persisten en cuestiones de literatura, entonces no falta mucho tiempo para que un nombre alemán deje de ser motivo de orgullo.

Una respuesta elegante con una corrección puntual sobre lo que es la raza aria, la cual debemos tomar, por otro lado, como hija de su tiempo, de 1938, antes de que iniciara la guerra pero cuando ya se perfilaban los proyectos raciales de la Alemania de Hitler. A continuación, la carta completa en inglés:

 

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'In Voluptas Mors': Fotos del cráneo compuesto de mujeres desnudas que ideó Dalí

Arte

Por: pijamasurf - 01/14/2019

El matrimonio de la muerte y el placer de Salvador Dalí

La genialidad extravagante y por momentos escabrosa de Dalí se hizo patente en In Voluptas Mors, una escultura viviente en la que el genio surrealista hizo una coniunctio oppositorum, uniendo la muerte con la vida. La pieza (titulada literalmente Muerte voluptuosa), fue creada con siete modelos femeninas que fueron expertamente guiadas para alcanzar en conjunto la silueta de un cráneo; la cabeza de un muerto, en la que sin embargo, se aprecia un delicado placer. Líneas frías y blancas horadadas por la negra oscuridad de los orificios de la cara y a un lado Dalí, el hechicero y dandi, el mago de la muerte.

Dalí trabajó con el fotógrafo Philippe Halsman para crear estas imágenes de un tableau vivant, una "pintura viviente". Para llegar a la definición del cráneo se necesitaron unas 3 horas de arreglo posicional siguiendo un dibujo de Dalí. No obstante, lo fascinante de esto es que parece ser una nueva versión de una visión previa. Según el escultor catalán Xavier Corberó, en su juventud Dalí frecuentó mucho los burdeles y aprendió mucho de su convivencia con prostitutas y matronas, compartiendo jovialmente con ellas. En una ocasión, Dalí tuvo un sueño enigmático de una forma geométrica; en su locuacidad, para poder asir esta figura, la dibujó, pero haciendo una torre humana de prostitutas con las que trazó el enigmático símbolo.