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Narcos mexicanos se hacen tumbas con aire acondicionado y vidrios blindados

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/25/2018

El colmo del absurdo de la opulencia

Una de las muestras más llamativas del poder y lo absurdamente ostensible del narcotráfico, una cultura de la no cultura, es la reciente tendencia entre capos de la droga de hacerse tumbas con aire acondicionado, vidrios blindados y hasta TV con cable. Ni en la muerte se vale sufrir vejaciones. Tumbas de dos pisos con columnas, escaleras, vitrales y salas para dolientes han aparecido en los últimos años en cementerios como el de Jardines del Humaya, en Culiacán. Otras tumbas cuentan con sistemas de alarma e iluminación nocturna.

Aparentemente, los narcos buscan dejar así sus testimonios de poder y supuesta respetabilidad. Incluso algunos, quizá queriendo ser algo así como nuevos faraones, podrían estar buscando confort y lujo aun después de la muerte. Otros tal vez han sido elevados a cuasi santos de una religión confusa, como el famoso Jesús Malverde. Lo que queda claro es que se llevan su estilo de vida hasta la tumba. Vana esperanza, sin duda, creer que sus posesiones materiales pueden hacer algo por ellos.

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Un vestido inteligente registra los manoseos que suelen sufrir las mujeres cuando salen a una fiesta

El problema del acoso que padecen las mujeres es un problema mundial, particularmente manifiesto en países latinoamericanos, donde existe una cultura muy táctil, por decirlo de alguna manera, y muchas mujeres son tocadas sin su consentimiento. Claro que esto es un tema complicado, pues muchas veces ese tacto es parte de una costumbre cultural que no tiene que ver con el acoso sexual sino con una interacción social tradicional; sin embargo, hay otras veces que sí, y en todo caso existen mujeres que sienten que son acosadas, especialmente cuando salen a lugares nocturnos. 

Para investigar este tema y generar conciencia, la agencia de publicidad Ogilvy generó un vestido con sensores que permiten registrar el número de veces que las mujeres son tocadas y el nivel de intensidad del tacto. Para probar la hipótesis, tres mujeres usaron este vestido y salieron a una fiesta. En un lugar cercano un equipo registraba en tiempo real las veces que eran tocadas, el lugar y la intensidad de la acción.

El proyecto "The Dress for Respect" arrojó que, en menos de 4 horas, las tres mujeres fueron tocadas 157 veces, la mayoría de las veces en los brazos, en la espalda baja y en la espalda alta. Esta cifra llama la atención. Suponemos que las mujeres no iniciaron ellas mismas ningún contacto. De cualquier manera, sería interesante saber cuál era el método que siguieron para el experimento, en el sentido de qué actitudes o modos de comportamiento establecieron, y si acaso hubo alguna indicación preliminar para que el experimento tuviera consistencia.

Más allá de esto último es evidente que el espíritu del proyecto, más que científico, es generar conciencia en torno al problema del manoseo indeseado que sufren las mujeres y, sin duda, fue una manera muy creativa de lograrlo.