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Mujer irlandesa que se había casado con el fantasma de un pirata de 300 años anuncia su separación

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/11/2018

El amor entre seres de diferentes dimensiones no es fácil

Una mujer que celebró una boda con un pirata fantasma de 300 años -¿la boda del año en la dimensión desconocida?- ha anunciado su separación, según informa el Irish Post. Amanda Teague, de Louth, Irlanda, se había casado con el pirata haitiano Jack a principios del año, explicando que era su alma gemela. La ceremonia se llevó a cabo en aguas internacionales, cerca de la costa irlandesa.

En ese entonces, Teague había argumentado que su matrimonio no era una broma sino que era un relación espiritual, algo a lo que pocas personas tenían acceso. Anteriormente estuvo casada y tuvo cinco hijos, pero había dicho que su nueva conexión era más fuerte.

Pese a lo anterior, hace unos días Amanda anunció (como todas las cosas importantes hoy en día) en las redes sociales que su matrimonio había terminado. Como podía esperarse, las razones no son fáciles de explicar, pero dijo que las personas "debían ser muy cuidadosas cuando entran en los mundos espirituales, no es algo con lo cual jugar". Tal vez la noticia sea un nuevo revés para el pirata Jack, quien aparentemente fue ejecutado por robar botines en los mares en los años 1700. Anteriormente, Amanda fue también noticia por gastar más de 4 mil libras para mimetizarse con el pirata Jack Sparrow.

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Argentina no puede con la violencia de sus fanáticos de fútbol: imágenes de las agresiones previas al River vs Boca Juniors

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/11/2018

Agresiones hacen que se cancele la final de la Copa Libertadores

La prensa argentina la había llamado la final del siglo: River Plate vs Boca Juniors, disputando la Copa Libertadores, ida y vuelta en Buenos Aires. Era la final del siglo, pero no por el nivel del fútbol, sino por el nivel de pasión que despierta. A veces se confunde el interés que genera algo -el fanatismo y la pasión- con la calidad, con la belleza. Es muy distinto. Y los incidentes de hoy prueban solamente que este es el partido que más pasión, que más enajenamiento provoca, que más priva de sí a los aficionados. 

El primer partido se jugó el 11 de noviembre, después de que se había suspendido por lluvia. En comparación, fue un partido calmado. Empataron 2-2. Hoy cuando el autobús de Boca se acercaba al estadio, fanáticos del River lo recibieron con botellas de cerveza, piedras y demás proyectiles, rompiendo vidrios y lesionando a dos jugadores del Boca que debieron ir al hospital. La policía disparó gas mostaza para contener a los vándalos, lo cual también afectó a los jugadores del Boca. Casi ocurre una tragedia, según el conductor del vehículo, quien narró que en el momento del ataque se desmayó y el vicepresidente del Boca tuvo que tomar el volante. El conductor dijo: "Para mí era una zona libre de fuego, íbamos a un partido de fútbol, no a una guerra". Esa frase lo dice todo. Luego hubo una disputa entre directivos. El Boca y el River querían declarar desierto el torneo. La CONMEBOL -protegiendo su negocio- quería que se jugara. El jugador Carlos Tévez dijo que "los estaban obligando a jugar". La violencia, la ambición y la corrupción del fútbol argentino son una trinidad inseparable.

En las redes sociales se pueden ver videos de fanáticos bebiendo y escondiendo bengalas y proyectiles en sus propios hijos. Videos de aficionados del River rompiendo vidrios y robando pertenencias de autos o atacando a los jugadores del Boca, no sólo afuera, sino incluso ya en los vestidores del estadio. Los miles de aficionados, los "hinchas", se deslindan por supuesto de los "delincuentes" y dicen que son apenas unos pocos, unos 500, algo así. Tal vez. Pero esto ocurre casi siempre. ¿Quién puede garantizar la seguridad? ¿Cuál es el sentido de generar estas rivalidades además de, como ellos mismos dicen, la guita? Los violentos son también víctimas de la operación económica que necesita arrastrar a las masas, vender "el partido del siglo", el evento más significativo en la vida de los fanáticos. El momento culminante de su religión. 

Y sin embargo, el show tiene que continuar. Oficialmente el estadio fue clausurado, pero sólo es necesario pagar una multa y pueden jugar mañana. Lo lógico era que se cancelara el juego o al menos que se jugara a puerta cerrada, pero el negocio manda y según el estatus actual (que puede cambiar si entra un poco de razón) mañana se jugará, con el público llenando las gradas del Monumental. ¿Quizá temen la violencia de los aficionados que ya compraron sus boletos?

Ante todo esto sólo queda referirnos a Borges, el argentino más eminente de la historia, a quien, en contra de toda la marea popular de su país, no le gustaba el fútbol. Le parecía que se trababa más de generar fanatismo que del deporte en sí mismo y que, como el nacionalismo, contribuía finalmente a una pasión enajenante. Quizá Borges no entendió mucho el fútbol, y ciertamente tiene sus aspectos positivos, pero días como este parecen darle la razón.