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Mujer irlandesa que se había casado con el fantasma de un pirata de 300 años anuncia su separación

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/11/2018

El amor entre seres de diferentes dimensiones no es fácil

Una mujer que celebró una boda con un pirata fantasma de 300 años -¿la boda del año en la dimensión desconocida?- ha anunciado su separación, según informa el Irish Post. Amanda Teague, de Louth, Irlanda, se había casado con el pirata haitiano Jack a principios del año, explicando que era su alma gemela. La ceremonia se llevó a cabo en aguas internacionales, cerca de la costa irlandesa.

En ese entonces, Teague había argumentado que su matrimonio no era una broma sino que era un relación espiritual, algo a lo que pocas personas tenían acceso. Anteriormente estuvo casada y tuvo cinco hijos, pero había dicho que su nueva conexión era más fuerte.

Pese a lo anterior, hace unos días Amanda anunció (como todas las cosas importantes hoy en día) en las redes sociales que su matrimonio había terminado. Como podía esperarse, las razones no son fáciles de explicar, pero dijo que las personas "debían ser muy cuidadosas cuando entran en los mundos espirituales, no es algo con lo cual jugar". Tal vez la noticia sea un nuevo revés para el pirata Jack, quien aparentemente fue ejecutado por robar botines en los mares en los años 1700. Anteriormente, Amanda fue también noticia por gastar más de 4 mil libras para mimetizarse con el pirata Jack Sparrow.

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Por: pijamasurf - 12/11/2018

Un vestido inteligente registra los manoseos que suelen sufrir las mujeres cuando salen a una fiesta

El problema del acoso que padecen las mujeres es un problema mundial, particularmente manifiesto en países latinoamericanos, donde existe una cultura muy táctil, por decirlo de alguna manera, y muchas mujeres son tocadas sin su consentimiento. Claro que esto es un tema complicado, pues muchas veces ese tacto es parte de una costumbre cultural que no tiene que ver con el acoso sexual sino con una interacción social tradicional; sin embargo, hay otras veces que sí, y en todo caso existen mujeres que sienten que son acosadas, especialmente cuando salen a lugares nocturnos. 

Para investigar este tema y generar conciencia, la agencia de publicidad Ogilvy generó un vestido con sensores que permiten registrar el número de veces que las mujeres son tocadas y el nivel de intensidad del tacto. Para probar la hipótesis, tres mujeres usaron este vestido y salieron a una fiesta. En un lugar cercano un equipo registraba en tiempo real las veces que eran tocadas, el lugar y la intensidad de la acción.

El proyecto "The Dress for Respect" arrojó que, en menos de 4 horas, las tres mujeres fueron tocadas 157 veces, la mayoría de las veces en los brazos, en la espalda baja y en la espalda alta. Esta cifra llama la atención. Suponemos que las mujeres no iniciaron ellas mismas ningún contacto. De cualquier manera, sería interesante saber cuál era el método que siguieron para el experimento, en el sentido de qué actitudes o modos de comportamiento establecieron, y si acaso hubo alguna indicación preliminar para que el experimento tuviera consistencia.

Más allá de esto último es evidente que el espíritu del proyecto, más que científico, es generar conciencia en torno al problema del manoseo indeseado que sufren las mujeres y, sin duda, fue una manera muy creativa de lograrlo.