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Una estimulante oferta de fiestas en la capital fiestera de invierno: Tulum

Tulum se ha vuelto, indudablemente, uno de los grandes hotspots mundiales para vacacionar con una orientación hacia la fiesta. En la última década, Tulum y la Riviera Maya se han convertido en invierno en algo así como lo que es Ibiza en verano: el centro mundial de la música electrónica. Las playas y junglas del Caribe mexicano se llenan de los DJs más reconocidos del mundo y su entourage de modelos, socialités, productores y technoaficionados. De diciembre a enero, Tulum se convierte en la capital de la fiesta de México y posiblemente del mundo.

La oferta de fiestas y eventos en estas fechas en Tulum es enorme. Se pueden esperar fiestas constantes en el Papaya Playa, como la famosa fiesta del Mayan Warrior o en Maxa Camp, pero desde el año pasado el protagonista dominante es Sound Tulum, una especie de festival itinerante que es hosteado por los mismos artistas o intervenido por famosas fiestas de otras partes del mundo. Sound Tulum es un sello de fiestas temáticas que ocurren entre el 29 de diciembre y el 13 de enero. El festival ofrece eventos casi todos los días en diferentes lugares, incluyendo cenotes en la selva, clubs de playa y playas secretas. Hace unos años este modelo fue de alguna manera establecido por el festival BPM, el cual ha sido cancelado por problemas de violencia. Sound Tulum, sin embargo, es de un nivel superior tanto en la calidad musical como en la producción y por supuesto también en los costos de los boletos, lo cual restringe el acceso a ciertas personas.

Todo arranca el 29 de enero, en la noche presentada por Bedouin con la intervención de Saga (Ibiza). El 31 es la ya tradicional fiesta de Año Nuevo presentada por Flying Circus, con artistas como Audiofly y Olivier Koletzi. El 2 de enero es All Day I Dream, en la playa del Blue Venado Beach Club, con Lee Burridge y otros artistas, empezando desde la tarde. El 3 de enero es Paradise Tulum con Jamie Jones, Art Department y Joseph Capriati en una locación en la selva. El 4 de enero es Frequencies, una noche de techno con Richie Hawtin y Ellen Allien, entre otros. El 5 de enero es el ya clásico de Tulum y del glam techno Solomun +1 y Dixon, en el cenote de Zamna Tulum. El 7 de enero es Dystopia y Luciano, con un line up bastante destacado que incluye a Jennifer Cardini, Nicola Cruz y Oceanvs Orientalis. El 9 de enero es la aclamada noche de Afterlife, presentada por Tales of Us, con artistas como Adriatique, Ame, Stephen Bodzin y otros. El 12 de enero es una fiesta en una “playa secreta” encabezada por Black Coffee. Y el 13 es la fiesta de clausura, de la cual están todavía por revelarse la locación y los artistas.

Como es evidente, la oferta de Sound Tulum es enorme e inabarcable si uno quiere mantener un mínimo de cordura. Dicho eso, habrá seguramente eventos memorables para disfrutar de la belleza paradisíaca de Tulum, con buenos beats, gente de todos lados del mundo y un clima ideal.

Para mantenerte a flote y divertirte al máximo en este largo festival, te compartimos los siguientes cinco consejos:

 

1. Toma agua

Mucho baile y fiesta y calor (a veces empiezan o acaban en el día). Esto es algo bastante obvio, pero no está de más recordarlo. Bebe agua, y tu cuerpo te lo agradecerá después.

 

2. Recuerda que hay muchas fiestas por venir

Hay momentos eufóricos, noches que parecen ser la revelación máxima de la existencia, llenas de  buena música, decoraciones fantásticas, y hombres y mujeres sumamente atractivos y demás. Pero no quemes todas tus naves en una noche. Recuerda que hay más fiestas por venir y que es mejor mantener la calma. Cool.

 

3. Protégete del caos y los imprevistos financieros en Tulum

Entre los viajes, la fiesta y las contingencias de un lugar paradisíaco pero caótico, es posible tener algunos percances (o algunas ansiedades). Revisa si tus tarjetas de crédito tienen servicios adicionales. Por ejemplo, American Express tiene un servicio 24/7 diseñado para resolver imprevistos en viajes. Las tarjetas de American Express además tienen un servicio de Protección contra Fraude, que consiste en una avanzada tecnología basada en un sistema inteligente. Este sistema es capaz de identificar cambios en los patrones de compra para detectar posibles fraudes y evitar el mal uso de tu tarjeta. Toma precauciones y no vivas esta experiencia sin ellas.

 

4. Prepárate para disfrazarte

Varias de estas fiestas son temáticas, generalmente con temas similares a los que se encuentran en Burning Man. Aunque las fiestas proveen a veces pinturas de colores y decoraciones, no está de más llevar algo si es que te interesa este aspecto estético. Generalmente, los looks son lo que podemos llamar “shamanic chic”.

 

5. Aprovecha la oferta gastronómica

Además de ser la capital invernal de la fiesta, Tulum ha desarrollado una formidable oferta de restaurantes que fusionan elegantes elementos de la gastronomía de diversos países con elementos rústicos e ingredientes frescos. Una buena cena antes de ir de fiesta es una gran forma no sólo de tener energía sino de ir entonando y disfrutar de los amigos y del lugar.

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Escuela, trabajo, familia... o la feliz prisión de nuestras vidas

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/21/2018

La prisión convencional de nuestra época

Esta escena de la película Vampire Assistant: Cirque du Freak -una por momentos genial comedia oscura- muestra la situación emblemática de un joven presionado por la sociedad.

College, job, family... College, job, family: a happy productive life. Este es el eslogan, la receta de éxito, el dogma de nuestra sociedad, en la que el éxito mundano y la conformidad con lo establecido por la sociedad son algo así como la nueva religión o al menos el imperativo categórico. Ir a una buena universidad para tener un gran trabajo y así poder tener una familia propia, de esa manera, en pasos bien definidos.

Por supuesto, no es que haya algo intrínsecamente malo, ni mucho menos, en ir a la universidad (si bien merece decirse que contraer deudas estratosféricas para hacerlo tal vez no sea la mejor decisión), en tener un trabajo y en tener una familia propia. Lo que se cuestiona aquí es la noción de que todas estas son indispensables para ser feliz o están indisociablemente conectadas y dependen la una de la otra. Para encontrar su plenitud, el ser humano ciertamente requiere de una búsqueda de la sabiduría, o al menos, de lo que se revela como verdadero -en un sentido ético y hasta religioso, algo que le enseñe cómo vivir, para qué vivir y le dé una repuesta a la pregunta por "quién soy yo"-. La universidad puede ayudar a esto, aunque no necesariamente.

El ser humano necesita también de una actividad en la cual pueda encontrar una salida a su energía, e idealmente, catalizar una cierta creatividad. El trabajo en el sentido de construir algo, de sembrar y cosechar, de crear una obra, de dedicarse a algo bueno, bello y verdadero, es algo que llena y satisface naturalmente a las personas. Las situaciones económicas suelen hacer que muchas gente tome trabajos que no están alineados con su propia vocación, intereses e inquietudes creativas, y que incluso los orillan a situaciones ética y estéticamente deleznables; esto es un fenómeno lamentable, cuyas causas trascienden el límite de este artículo. Dicho eso, muchas personas, pese a crecer en condiciones desfavorables, podrán con un poco de disciplina, pasión y fe sortear las contingencias para que su trabajo no sólo sea un medio para algo más, sino que sea una actividad suficiente en sí misma, grata, estimulante y hasta espiritualmente enriquecedora.

El ser humano necesita tener relaciones íntimas para sentirse conectado con la vida, e incluso, hasta para tener una vida saludable. Aunque ciertamente tener una familia propia es algo que brinda gran satisfacción e incluso se inserta dentro de un esquema ideal de plenitud en un sentido sociobiológico, es indudable que estamos presenciando nuevos esquemas en las relaciones de pareja y en los núcleos familiares que muestran que se pueden tener vida plenas sin necesariamente tener una "familia propia". Por otro lado, la razón por la cual es tan benéfico tener una familia propia se debe a que esto alienta en el individuo el amor y la responsabilidad por los demás y tiende, al menos idealmente, a mitigar el egoísmo. Amor, responsabilidad, servicio y autosacrificio son cosas que se pueden obtener sin necesariamente convertirse en un jefe de familia, ya que son parte de la esencia humana en su plenitud. Asimismo, nadie conseguirá estas "virtudes" solamente por tener una familia, tener un buen trabajo o haber cursado una licenciatura o un doctorado. En ocasiones, todo ello puede ir en contrasentido de esto, especialmente cuando se hacen las cosas como medios para algo más.

Desde una perspectiva más radical, que tiene como mira la libertad de la conciencia en un sentido último, la escuela, el trabajo y la familia pueden ser prisiones. Tanto Jesús como Buda y Krishna se describieron en sus enseñanzas como aquellos que cortan los lazos con el mundo, y específicamente, con la familia. Éstos son, finalmente, valores mundanos y hasta burgueses, en tanto que la mayoría de la gente busca estas cosas para obtener seguridad y evitar enfrentar el vacío del infinito y las verdaderas preguntas ontológicas. Como dice un maestro budista estadounidense:

Cosas, posesiones, pertenencias, comodidad, seguridad, poder, romance, aprobación son las barras de la celda de la prisión. Tanto la necesidad de ser o el miedo a ser, son las bases de la estructura de la prisión. Ganancias y pérdidas, alabanzas y acusaciones, fama y sinsentido, felicidad y sufrimiento, éxito y fracaso, placer y dolor, nacer y morir, riqueza y pobreza, todos estos son los contrafuertes de las paredes de la prisión. Si las distracciones de la sociedad, las cosas materiales y las relaciones te pueden hacer olvidar que estás en una prisión, entonces sigue durmiendo.

Las auténticas escuelas espirituales existen para aquellos que saben que están en prisión. Para aquellos que no han sido seducidos por los adornos de la sociedad en las paredes de la prisión -escuela, trabajo, familia, cena de Navidad-. Antes de que alguien sepa que está en prisión no puede ser ayudado. Hasta ese punto toda la llamada vida espiritual es sólo otro abalorio, otro ornamento más en la vida convencional con sus tediosas vueltas hacia la muerte. Pero en algún punto la mente del corazón entiende la lección de la vida y se convierte en una intensa concentración en ser libre. Es sólo en ese punto que una escuela espiritual puede ayudarte.

Para el budismo el mundo en el que vivimos, el samsara, es una especie de demencial y finalmente triste carrusel en el que nos subimos dando vueltas y vueltas, persiguiendo los objetos de los sentidos y de nuestras propias fantasías, sin darnos cuenta de que afuera está el mundo real, infinito y dichoso. La vida humana es una oportunidad para apearse del caballo -que siempre acabará revelándose como una yegua nocturna: nightmare, una pesadilla- y despertar, pero para hacerlo debemos notar que esta vida es una ilusión, que estamos siendo engañados en tanto que creemos que podemos ser felices a través de las cosas. Lo primero es notar que estamos en prisión. Por eso, el sendero budista empieza con la renuncia al mundo. Una renuncia que no necesariamente requiere de renunciar a la familia, al trabajo, a la escuela o incluso a las cosas materiales; significa renunciar a creer que la felicidad puede encontrarse en ellas. Renuncia a todo lo que es impermanente y condicionado y concentración única en lo que es eterno.