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Fotógrafo danés se graba teniendo sexo con una modelo en la pirámide de Guiza; autoridades investigan (IMÁGENES)

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/09/2018

Autoridades egipcias lo han calificado de una violación de la moral pública

Autoridades egipcias investigan el caso del fotógrafo Andreas Hvid, quien aparentemente tuvo sexo sobre la Gran Pirámide de Guiza -o montó un elaborado stunt para hacer parecer que tenía sexo sobre la pirámide-. Las imágenes han desatado una ola de indignación y reprobación en Egipto, para cuya población tal atrevimiento significa una falta de respeto y una agresión a su cultura.

El fotógrafo danés, cuyo tema de Instagram son "los desnudos" y las alturas, posteó este video de la modelo y él escalando la pirámide; ella quitándose la ropa en la cima:

Y subió esta imagen, que luego fue retirada:

Las autoridades egipcias investigan si las imágenes son reales o han sido alteradas. El ministro de Antigüedades, Khaled al-Anani, dijo que escalar las pirámides estaba prohibido y calificó las imágenes de "una violación de la moralidad pública", lo cual es incuestionable. El fotógrafo danés dice que no tuvieron sexo, pero entonces, ¿qué hay de la imagen, fue sexo simulado o está editada? Y ¿para qué?

El tema de tomarse selfies en lugares prohibidos o peligrosos se ha convertido en un problema mundial, particularmente en lugares muy famosos, espectaculares y en esta caso podríamos decir que sagrados. Se trata, podríamos decir, de un atentado de la moda y el hedonismo en contra de la auténtica cultura. Una "hazaña", en este caso bastante espectacular y bastante ridícula, seguramente hecha no por disfrutar sino sólo por obtener likes. Y, por otra parte, bastante sintomática de la vacua "cultura Instagram".

 

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Por: pijamasurf - 12/09/2018

Un vestido inteligente registra los manoseos que suelen sufrir las mujeres cuando salen a una fiesta

El problema del acoso que padecen las mujeres es un problema mundial, particularmente manifiesto en países latinoamericanos, donde existe una cultura muy táctil, por decirlo de alguna manera, y muchas mujeres son tocadas sin su consentimiento. Claro que esto es un tema complicado, pues muchas veces ese tacto es parte de una costumbre cultural que no tiene que ver con el acoso sexual sino con una interacción social tradicional; sin embargo, hay otras veces que sí, y en todo caso existen mujeres que sienten que son acosadas, especialmente cuando salen a lugares nocturnos. 

Para investigar este tema y generar conciencia, la agencia de publicidad Ogilvy generó un vestido con sensores que permiten registrar el número de veces que las mujeres son tocadas y el nivel de intensidad del tacto. Para probar la hipótesis, tres mujeres usaron este vestido y salieron a una fiesta. En un lugar cercano un equipo registraba en tiempo real las veces que eran tocadas, el lugar y la intensidad de la acción.

El proyecto "The Dress for Respect" arrojó que, en menos de 4 horas, las tres mujeres fueron tocadas 157 veces, la mayoría de las veces en los brazos, en la espalda baja y en la espalda alta. Esta cifra llama la atención. Suponemos que las mujeres no iniciaron ellas mismas ningún contacto. De cualquier manera, sería interesante saber cuál era el método que siguieron para el experimento, en el sentido de qué actitudes o modos de comportamiento establecieron, y si acaso hubo alguna indicación preliminar para que el experimento tuviera consistencia.

Más allá de esto último es evidente que el espíritu del proyecto, más que científico, es generar conciencia en torno al problema del manoseo indeseado que sufren las mujeres y, sin duda, fue una manera muy creativa de lograrlo.