*

X

En riesgo población de jaguares mexicanos por Tren Maya, según ambientalistas

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/20/2018

Alerta Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar de posibles riesgos ambientales para la conservación de los jaguares por Tren Maya

El polémico proyecto de construir un tren que recorra tierras antiguamente mayas, de más de 1500 km, podría mermar los esfuerzos conservacionistas que se han venido llevando a cabo para proteger a los jaguares, según expuso la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar.  Según manifestó el presidente de esta alianza, Gerardo Ceballos, ante Fonatur, cerca 2 mil jaguares, mil de los cuales habitan en la reserva de la biósfera Calakmul, podrían estar en riesgo. Por ello resulta vital que el Tren “bajo ninguna circunstancia deberá impactar las zonas núcleo y de amortiguamiento de las áreas naturales protegidas”, dijo Ceballos.

El trazo debe respetar los límites de las áreas naturales protegidas federales, estatales y municipales. Esto es especialmente relevante con el Parque Nacional Tulum (Quintana Roo), las Reservas de la Biosfera Yum Balam y Sian Ka’an (Quintana Roo) y Calakmul (Campeche), y las áreas naturales protegidas estatales de Balam-Ku y Balam-Kin (Campeche), entre otras. Bajo ninguna circunstancia deberán impactarse las zonas núcleo y de amortiguamiento de las áreas naturales protegidas.

Se tienen cifras que sugieren que en los últimos 12 años se ha logrado incrementar la población de jaguares en México, de 4 mil a 4 mil 800; esto gracias a una alianza en la que participan diferentes instituciones y fundaciones. Ceballos aseveró que los estudios deben ser sumamente rigurosos y se debe evitar afectar la reserva de Calakmul, una de las 20 selvas más extensas que quedan en el planeta. Es por esto, señaló, que están preocupados. Sin embargo, comentó que si las cosas se hacen bien y se tienen en cuenta los pasos de protección de la fauna y se cumple con todos los criterios ambientales, el proyecto incluso podría ser benéfico.

Mientras tanto, la Semarnat ha respondido diciendo que toda la ruta del Tren Maya será evaluada previamente para evitar el impacto ambiental. Habrá que ver.

Te podría interesar:
Como penitencia de confesión, Amphilochios de Patmos pedía que se plantara un árbol

La isla de Patmos, además de ser sumamente bella, es un lugar importante para la religión cristiana, pues se cree que allí se escribió el Apocalipsis de San Juan, el último libro de la Biblia. Esta isla, a la par de ser un lugar turístico para cristianos y no cristianos que buscan la belleza de sus playas, es centro de un importante monasterio. El monje Amphilochios de Patmos vivió buena parte de su vida allí y restauró algunos de los templos de la isla pero, más aún, reforestó el lugar, en un hermoso gesto que funde la fe con el amor a la naturaleza.

Amphilochios de Patmos nació en 1889 y entró al monasterio de San Juan el Teólogo en Patmos desde los 17 años. En 1913 viajó a Monte Athos, la famosa isla montañosa que ha sido el gran bastión del cristianismo ortodoxo en su veta mística y es actualmente Patrimonio de la Humanidad. En Athos aprendió carpintería y posteriormente regresó a Patmos, donde fue ordenado diácono. Amphilochios tuvo una vida primero inclinada a la contemplación monástica, que incluyó algún tiempo en la "cueva del Apocalipsis", pero luego tuvo que cumplir funciones clericales.

Según el obispo Kallistos Ware, lo que caracterizaba a Amphilochios es que era un ecologista antes de la ecología. Su frase célebre era "Amen a los árboles. Quienes no aman a los árboles no aman a Cristo". Y según el obispo Kallistos, tenía la costumbre de dictar como penitencia de confesión a las personas de la isla que plantaran un árbol. Plantar un árbol era su oración de penitencia y su alabanza a la divinidad. Y luego Amphilochios, quien se convirtió en el viejo guardián de la isla hasta su muerte en 1970, iba a checar los árboles para ver que estuvieran sanos y fueran regados. Al parecer, este hábito hizo que con el tiempo la isla se llenara de árboles. Algo muy apropiado para su fe y para el bienestar del lugar, pero que además nos regala una bella historia que mezcla la espiritualidad con la ecología, dos aspectos de la existencia que en realidad no pueden disociarse del todo, pues como ha dicho, por ejemplo, el monje zen vietnamita Thich Nhat Hanh, el problema ecológico del mundo es en realidad un problema espiritual, que parte de la concepción del ser humano como separado de la naturaleza.