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Byung-Chul Han: los libros del primer filósofo que necesitas leer para entender esta época

Filosofía

Por: pijamasurf - 12/07/2018

El filósofo fundamental de nuestra época

En Pijama Surf hemos hemos seguido con atención la obra y la trayectoria de Byung-Chul Han (1959-), uno de los filósofos más importantes de nuestra época, en buena medida porque ha sabido enlazar corrientes y autores decisivos de la filosofía del siglo XX con algunos de los problemas más urgentes de nuestra época.

Han es surcoreano de nacimiento y su formación universitaria la comenzó en su país en el sector metalúrgico. A los 20 años emigró a Alemania para estudiar literatura, pero al final se decantó hacia la filosofía. Algunos comentadores han señalado que su particular estilo de escritura –con frases cortas, casi telegráficas, pero profundamente significativas– es resultado de la adopción del alemán como idioma de expresión. 

Vale la pena señalar, además, en este mismo aspecto, que ante los ensayos y libros de Byung-Chul Han podemos juzgar erróneamente su brevedad y confundirla con ligereza o sencillez, pues si bien no son ni extensos ni en apariencia complicados (difícilmente llegan a las 100 páginas), sí son sin embargo densos, y en unas pocas líneas el filósofo es capaz de bosquejar ideas que a otros les toma cientos o miles de palabras exponer y que, por otro lado, son fruto de la discusión que Han sostiene con autores capitales de la filosofía occidental, de Hegel y Nieztsche a Michel Foucault o aun otros más recientes como Giorgio Agamben.

Entre los temas de los que se ha ocupado Byung-Chul Han con lucidez se encuentran el sistema de rendimiento permanente en que vivimos, cómo la sociedad pasó de la vigilancia y la disciplina al poder y la autoexplotación (y la relación de esto con la "epidemia" de ansiedad, depresión y agotamiento que se vive actualmente); también ha escrito sobre la adversidad que enfrenta ahora el amor y por qué casi siempre termina agonizando, por qué la expulsión de la diferencia y la positivización del mundo nos han orillado a vivir en el “infierno de lo igual”, cómo el capitalismo se ha transformado a partir del llamado “Big Data” o por qué parece que hemos perdido la capacidad para apreciar “el aroma del tiempo”. Todo esto Han lo suele exponer con inteligencia, sencillez y a veces también cierta belleza, la cual, en nuestro caso, debemos agradecer a la labor de los traductores que han vertido su obra al español.

Por los temas señalados y por esa asombrosa capacidad de síntesis es que nos atrevemos a decir que Byung-Chul Han es el “primer” filósofo que se necesita leer para entender esta época, pues al tiempo que nos señala algunas de las situaciones subjetivas, sociales y humanas que merecen una reflexión urgente, muestra también el camino para emprender ese mismo proceso de crítica y cuestionamiento.

A continuación, so pretexto de una nota publicada en el diario El País a propósito de la visita reciente de Han a Barcelona, compartimos algunos subrayados de dicho texto y las referencias de los libros de Byung-Chul Han que se encuentran disponibles en español.

Autoexplotación. Se ha pasado, en opinión del filósofo, “del deber de hacer” una cosa al “poder hacerla”. “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”, y si no se triunfa, es culpa de uno mismo. “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador fundido”. Y la consecuencia, peor: “Ya no hay contra quién dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión”. Es “la alienación de uno mismo”, que en lo físico se traduce en anorexias o en sobreingestas de comida o de productos de consumo u ocio.

Comunicación. “Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio de información: las relaciones se reemplazan por las conexiones, y así sólo se enlaza con lo igual; la comunicación digital es sólo vista, hemos perdido todos los sentidos; estamos en una fase debilitada de la comunicación, como nunca: la comunicación global y de los likes sólo consiente a los que son más iguales a uno; ¡lo igual no duele!”.

Jardín. “Yo soy diferente; estoy envuelto de aparatos analógicos: tuve dos pianos de 400 kilos y durante 3 años he cultivado un jardín secreto que me ha dado contacto con la realidad: colores, olores, sensaciones... Me ha permitido percatarme de la alteridad de la tierra: la tierra tenía peso, todo lo hacía con las manos; lo digital no pesa, no huele, no opone resistencia, pasas un dedo y ya está... Es la abolición de la realidad; mi próximo libro será ese: Elogio de la tierra. El jardín secreto. La tierra es más que dígitos y números”.

Otros. Es la clave de sus reflexiones más recientes. “Cuanto más iguales son las personas, más aumenta la producción; esa es la lógica actual; el capital necesita que todos seamos iguales, incluso los turistas; el neoliberalismo no funcionaría si las personas fuéramos distintas”. Por ello propone “regresar al animal original, que no consume ni comunica desaforadamente; no tengo soluciones concretas, pero puede que al final el sistema implosione por sí mismo... En cualquier caso, vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y sólo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original”.

Tiempo. Es necesaria una revolución en el uso del tiempo, sostiene el filósofo, profesor en Berlín. “La aceleración actual disminuye la capacidad de permanecer: necesitamos un tiempo propio que el sistema productivo no nos deja; requerimos de un tiempo de fiesta, que significa estar parados, sin nada productivo que hacer, pero que no debe confundirse con un tiempo de recuperación para seguir trabajando; el tiempo trabajado es tiempo perdido, no es tiempo para nosotros”.

 

Los libros de Byung-Chul Han

La mayoría de los títulos de Byung-Chul Han traducidos en español han sido publicados por la editorial Herder, con sede en Barcelona, que en general tiene una buena distribución en el mercado de habla hispana. A diferencia de otros idiomas, en español contamos con la ventaja de tener al alcance casi toda la obra del filósofo, la cual llamó la atención de Herder antes de que éste comenzara a ganar fama internacional.

Consignamos a continuación algunos de los libros más significativos en el catálogo de Herder. En el sitio de la editorial pueden encontrarse el resto de las referencias.

La sociedad del cansancio (2010; traducido en 2012)

La agonía del Eros (2012; traducido en 2014)

La sociedad de la transparencia (2012; traducido en 2013)

En el enjambre (2013; traducido en 2014)

El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse (2014; traducido en 2015)

Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (2014; traducido en 2014)

La salvación de lo bello (2015; traducido en el mismo año)

La expulsión de lo distinto (2016; traducido en 2017)

Asimismo, la editorial argentina independiente Caja Negra Editora ha publicado también una obra de Byung-Chul Han: Shanzhai. El arte de la falsificación y la deconstrucción en China, escrita originalmente en 2011.

 

También en Pijama Surf: 10 libros para descubrir que la filosofía es, por encima de todo, un método para aprender a vivir

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Cuando la luz pura e incolora se refracta, surgen los múltiples colores. La luz pura contiene sintéticamente a todos los colores pero ella misma no es un color y, no obstante, posibilita la existencia de cada particular. Cada color, a su vez, en su propia singularidad diferenciada del resto de colores, contiene a la luz pura e incolora que subsiste como base universal de todos los colores y en la que todos ellos encuentran su raíz y naturaleza común previa a sus particularidades.

Lo que ocurre con los colores acontece con todo lo demás. Así, por ejemplo, los sonidos están contenidos en el silencio y emergen de él, y a su vez cada nota particular contiene al silencio de fondo, y, finalmente, el silencio posibilita todos los sonidos sin ser ninguno de ellos pero constituyendo su médula. También las formas geométricas están contenidas en lo informe que las contiene sintéticamente, las trasciende y las posibilita, y a su vez lo informe se oculta como el subsuelo fértil que da vida a las diversas formas: círculos, cuadrados, rectángulos, líneas rectas y onduladas, etc. Lo que es la luz pura e incolora a los colores, es el silencio inaudible a los sonidos y lo informe invisible a las formas visibles. Los ejemplos son innúmeros.

Cada uno es un vacío relativo al campo que le compete: lo informe invisible es vacío respecto a las formas visibles, el silencio inaudible es vacío respecto a los sonidos audibles y la luz pura e incolora es vacía respecto a los colores. Todas estas son manifestaciones parciales de la Nada Absoluta cuando se proyecta en un ángulo o área específica: trátase del área del color, del sonido o de la forma. En consecuencia, lo invisible, lo inaudible, lo no inodoro, lo insaboro, lo informal, etc., siendo vacíos parciales referidos a un área particular coinciden y se identifican en la Nada Absoluta que engloba todas las áreas o ángulos y los depura hasta reducirlos a la nulidad plena.

La Nada Absoluta corresponde en el área específica de los números al cero. Se trata del “punto cero” e inicial, la causa ontológica de donde surge todo lo que es y existe.

Podemos retrotraernos a las causas constitutivas de la realidad, desde lo compuesto hacia lo simple, hasta encontrar la causa inicial lógica y ontológicamente precedente a las causas segundas y terceras que forman la realidad compuesta. Por ejemplo, tomamos un cubo: el cubo depende del cuadrado para ser, siendo el cuadrado causa formal-ontológica del cubo. A su vez, el cuadrado necesita de la línea para ser, siendo la línea causa formal-ontológica del cuadrado. Asimismo, la línea tiene menester del punto para ser, siendo el punto su causa formal-ontológica.

Toda la realidad tiene al punto por base. El punto es uno e indivisible. Uno, porque los múltiples puntos que advertimos en el espacio son la proyección del punto que no ocupa espacio en la extensión. Es así, puesto que la extensión tiene por origen al punto, formándose al parecer de múltiples puntos, pero esa multiplicidad es ya una extensión, y hemos acordado que la extensión depende del punto, por lo cual, en realidad se trata de un único punto proyectándose de manera extensiva, de un único punto con el don de la bilocación, de un único punto omnipresente que permite la extensión del espacio y la ilusión de múltiples puntos. Indivisible, porque si pudiese ser dividido no sería ya un punto, sino un conjunto de ellos, estando compuesto por lo que sí es punto. Y si estuviese compuesto, no se trataría del punto, sino de un conjunto extensivo de la proyección del punto sobre el espacio. No obstante, hemos visto que el punto permite la extensión pero él mismo no tiene extensión y es por ende indivisible.

Esto nos remonta a la relación entre lo Uno y lo múltiple, siendo lo Uno la causa de lo múltiple y encontrándose presente en cada elemento particular y, a su vez, conteniendo sintética e indivisamente a todos los elementos particulares que se concilian en su principio unitario y en él trascienden sus diferencias particulares.

Sin embargo, ¿cuál es la causa primera? En la generalidad, ¿es la Nada Absoluta o lo Uno? En el área específica de los números, ¿el cero o el uno? En lo que corresponde al área de la geometría y las dimensiones, ¿el vacío o el punto?

El punto, al no ser extensivo ni divisible, es inconcebible por la mente imaginativa y extensiva, es inconcebible por la mente cuantitativa y tridimensional. El punto es la reducción máxima: cuando el cubo se reduce al cuadrado y el cuadrado a la línea y la línea al punto, aquí ya no cabe reducción posible porque se trata de un simple y no de un compuesto. Siendo así, el punto, que es uno, es en realidad cero: el punto es vacío.

Sostengo que la Nada Absoluta y lo Uno en términos generales, el 0 y el 1 en él área numérica y el vacío y el punto en el área geométrica son lo mismo vistos escindidamente por la mente dual.

¿Por qué? Si lo Uno contiene sintéticamente todo y es causa de todo, lo Uno encierra todas las cosas, es el Todo sin partes que subyace a las partes que son sus múltiples proyecciones o refracciones parciales. El Todo o el Uno, ergo, no está contenido en nada, porque de estarlo, habría otro que lo contendría y ya no se trataría del Uno, puesto que habría otro mayor, y sabemos que él es el que contiene todo y es Uno. Por lo tanto, el Todo o el Uno no está contenido. Si no está contenido, no puede tener límites, puesto que los límites son continentes en los que algo es contenido, marcando además una división que da lugar al dos y en ese caso ya no hablaríamos de Uno. Por ende, el Uno o el Todo no tiene límites, es infinito o absoluto. Pero al carecer de límites, es incomparable, no hay un otro, no puede ser medido en referencia a nada, no hay una alteridad o marco referencial que lo defina al contrastarlo, no hay una forma que le permita ser lo que es y no otra cosa, no hay una forma que lo delimite como algo existente y por ende no existe, siendo, en realidad, la Nada Absoluta.

El Uno es la Nada Absoluta vista desde la existencia en reverso hacia la reducción que desemboca en la no existencia y la Nada es el Uno visto desde la no existencia en anverso hacia la manifestación existencial. Lo mismo aplica al 0 y al 1, al vacío y al punto.

Sofía Tudela Gastañeta

Blog de la autora: Revolución espiritual

 

Imagen: The Sun from Utriusque Cosmi (1617), de Robert Fludd