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¿Anfetaminas para los niños? Tomar Adderall es (casi) igual a tomar crystal meth

Salud

Por: pijamasurf - 12/07/2018

Nuestra sociedad margina a las personas que consumen crystal meth y, sin embargo, dosifica a sus niños con Adderall para que pongan atención, pese a que las 2 sustancias son casi idénticas

El crystal meth o metanfetamina es una droga que se volvió famosa en la conciencia popular por la serie Breaking Bad y popularmente es considerada como una droga dura, adictiva, que destruye los dientes de las personas (algo que, sin embargo, no se debe realmente a esta sustancia). La diferencia entre el crystal meth y la metanfetamina es que el crystal meth suele ser fumado en una pipa de cristal y se trata de una forma concentrada, pero al final es la misma sustancia.

El doctor Carl L. Hart cuenta sobre su experiencia tomando metanfetamina antes de una junta, paradójicamente, del National Institute on Drug Abuse, por la cual pasó sin mayores problemas, si bien él mismo se denomina un experto en las anfetaminas. Hart considera que existe una enorme campaña de paranoia. Ante este mensaje, señala:

el público permanece casi completamente ignorante del hecho de que la metanfetamina produce efectos casi idénticos que aquellos producidos por la popular sustancia para el trastorno del déficit de atención: d-anfetamina (dextroanfetamina). Mejor conocida como Adderall.

Y de hecho, la misma metanfetamina es una sustancia aprobada para tratar el famoso ADHD, y no sólo esto, también está aprobada para tratar la narcolepsia y la obesidad.

Hart señala que él pensaba que la adición del grupo del "metil" la hacía más soluble en lípidos, y por lo tanto, con una acción más rápida en el cerebro y posiblemente más adictiva. Pero hizo un estudio en el que reemplazó metanfetamina con d-anfetamina para el consumo de 13 personas que regularmente consumen metanfetaminas. Los usuarios no notaron grandes diferencias y cuando se les pidió que eligieran entre tomar las drogas o diferentes cantidades de dinero, eligieron tomar la d-anfetamina una cantidad de veces similar a la metanfetamina, lo cual sugiere que los usuarios regulares del crystal meth no pudieron distinguir entre las dos.

Hart apunta que la intensidad subjetiva de la metanfetamina tiene que ver con el método de administración y no con la sustancia en sí misma. El crystal meth suele ser fumado o inhalado. Hart escribe esto no con la intención de que las personas empiecen a consumir metanfetaminas, sino para desestigmatizar su uso. En Estados Unidos existe el término peyorativo "meth-heads", pero estrictamente, todos los niños y jóvenes que son tratados con anfetaminas para sus problemas de atención también son "meth-heads", sin el "meth", pero al final es lo mismo. Quizá, a partir de aquí se debería generar un punto medio. Por una parte, reflexionar sobre el hecho no poco grave de la sobremedicación de fármacos como las anfetaminas, los opiáceos o las benzodiazepinas, todos los cuales pueden ser adictivos y tienen importantes efectos negativos cuando se abusa de ellos. Por otro lado, notar que quizá mucha parte de los efectos negativos que sufren las personas que consumen ciertas drogas no vienen de las drogas en sí mismas, sino de la distorsión social, el miedo y el estigma que se tiene respecto de ellas. Como dijo famosamente Tim Leary en su momento, "el LSD es una sustancia que genera psicosis en personas que no la han tomado". Así que sería bueno pensar dos veces si realmente es necesario que un niño tome anfetaminas para poner atención y también pensar dos veces cuando se discrimina a un consumidor de crystal meth (y en general de cualquier droga) pues, después de todo, lo que está haciendo es algo que la misma sociedad alienta. 

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Los hombres se sienten mejor con un amigo que con su pareja femenina, según estudio

Salud

Por: pijamasurf - 12/07/2018

Un interesante estudio sobre la forma en que los hombres se permiten expresar sus emociones

De todas las relaciones que el ser humano sostiene a lo largo de su vida, pocas tan satisfactorias como la amistad. ¿Pero es posible que lo sea tanto como para situarse por encima de otra como la relación que se tiene con una pareja sentimental?

Eso sugiere un estudio publicado recientemente en la revista académica Men and Masculinities, editada por la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook. La investigación, realizada por los profesores Stefan Robinson, Adam White y Eric Anderson, encontró que los hombres encuentran mayor satisfacción emocional en las relaciones de amistad estrecha que sostienen con otros hombres que, por otro lado, en las relaciones de tipo sentimental que tienen con una mujer.

Para llegar a esta observación, los investigadores realizaron varias entrevistas, a lo largo de 3 meses, entre 30 hombres heterosexuales, estudiantes universitarios cerca de los 20 años, que tuvieran una relación de pareja con una mujer en ese momento o en una época previa y que reconocieran una relación de amistad cercana y con al menos 18 meses de antigüedad con un hombre, lo cual, en las sociedades anglosajonas contemporáneas, se conoce como bromance, por la fusión de las palabras brother (hermano) y romance (ídem).

Para lograr cierta homogeneidad del grupo, se eligió a estudiantes de alguna carrera relacionada con el deporte. Cabe mencionar también que para prevenir algún tipo de autocensura en las entrevistas basada en prejuicios contra la expresión de las emociones y el afecto (que entre los hombres suele concebirse como actitudes femeninas u homosexuales), los investigadores distribuyeron entre los estudiantes elegidos para el estudio algunos artículos académicos sobre el tema, con el fin de conseguir una opinión más informada.

A lo largo de la investigación, los profesores encontraron que la mayoría de los entrevistados sostenían una relación particularmente íntima con su amigo más cercano, lo cual se expresó en comportamientos como compartir algún secreto, hablar de su afecto e incluso dormir en la misma cama (de hecho, 29 de los 30 estudiantes aceptaron haber abrazado a su amigo durante esos momentos).

Ante estas observaciones, los investigadores buscaron que los propios estudiantes explicaran sus emociones al respecto, sobre todo teniendo como referente el grado de satisfacción encontrado en una relación con una mujer. Varios de ellos describieron la relación con sus amigos como potencialmente más satisfactoria porque en el marco de ésta les era posible abrirse casi por completo, es decir, mostrarse ante el otro física y emocionalmente, sin ningún temor frente a su propia vulnerabilidad. 

En ese sentido, algunos de los entrevistados dijeron no sentirse aptos para hacer lo mismo con su pareja porque, en el caso de una relación de noviazgo, tienen la sensación de que después de mostrarse tal y como son dejarán de ser atractivos para la mujer con la que se encuentran.

Sin embargo, cuando llegó el momento de preguntar qué hacía diferente la relación afectuosa con un hombre que aquella que se puede sostener con una mujer, la respuesta también fue clara: el aspecto sexual. Hacia un amigo se puede sentir interés y amor, pero no deseo sexual, según respondieron los entrevistados.

Sin duda el estudio es particularmente interesante, pues muestra hasta qué grado nuestras emociones están determinadas por el contexto cultural en el que nos desarrollamos. Como señalan los investigadores al inicio de su estudio, es notable que la expresión del amor se ha codificado como algo exclusivamente femenino, como si los hombres no pudieran externar ni ésta ni ninguna otra emoción. De los hombres se espera que sean decididamente heterosexuales, fuertes, serios y aun fríos, una construcción cultural que genera “identidades masculinas estrechas que expulsan lo emocional”, según escriben los autores.

Cabe mencionar, por último, que las relaciones estrechas entre hombres no son desconocidas en la historia de la humanidad y más bien podría decirse que, en el caso de nuestra especie, forman parte del desarrollo natural de la sexualidad. Después del período de latencia en que caen los instintos sexuales en la niñez, la sexualidad revive en la juventud como una energía desconocida y un tanto ingobernable, que en el ser humano debe encontrar cabida en el marco cultural amplio en que cada persona vive. El tipo de relaciones aquí presentado puede entenderse a la luz de ese contexto y, de hecho, muchos de los indicadores ofrecidos así lo sugieren.

 

El estudio A Critical Appraisal of Romantic and Bromantic Relationships puede consultarse en este enlace

 

También en Pijama Surf: La amistad es homicida del amor –una atrevida hipótesis de George Steiner–