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Ve cómo un tipo fuma cannabis de un bong láser de 2 mil 400 dólares

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/09/2018

La parafernalia de la cannabis ha llegado a niveles muy altos

La inventiva de la gente que fuma cannabis se nota en su capacidad ilimitada de encontrar nuevas formas de consumir su querida planta y en la extraña y divertida parafernalia que generan. A fin de cuentas, el efecto psicoactivo de la marihuana no es algo aislado de la manera en la que se consume -el medio es el mensaje-, y pocas cosas más estimulantes para consumir cannabis que un bong láser. Alta tecnología stoner.

Este aparato desarrollado por la empresa Silicon Cali usa un láser de 2 watts y 445 nanómetros para encender la pipa del bong. Es hasta 400 veces más potente que el láser común. Como podemos ver en el video, aunque bajo los efectos de la luz negra, esto al menos agrega un importante estímulo visual al proceso de fumar. Pero una cosa es lo cool y lo divertido y otra es lo prudente e inteligente, pues este bong se vende en 2 mil 400 dólares, y es parte de una edición para coleccionistas que sólo lanzó 420 al mercado. Así que no es para cualquiera.

Además viene con unas gafas para proteger los ojos del láser, que puede irritarlos un poco, si bien según la compañía el bong "es seguro". A la par, el vidrio del bong cuenta con un juego de luces LED para ambientar cada calada. Y todo el aparato es controlado por una app que se instala en el teléfono.

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Philip K. Dick relata su experiencia infernal tomando LSD en este video

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/09/2018

Dick dice haber experimentado un severo juicio final cuando tomó LSD

Aunque la prodigiosa e inquietante imaginación de Philip K. Dick -el más grande novelista de ciencia ficción de los últimos 50 años- suele hacer que sus lectores lo relacionen con el ácido lisérgico y otras drogas psioactivas, a Dick no le gustaba el ácido. Aunque vivió en la California psicodélica sólo lo probó una vez y, según sus propias palabras, fue una experiencia terrorífica e infernal. En una excelente entrevista rescatada recientemente, Dick cuenta sobre su experiencia con el LSD:

Sólo tome ácido una vez que yo sepa. Fue ácido de Sandoz, una cápsula gigante de caballo que obtuve de la Universidad de California. Una amiga y yo nos la dividimos. Y no sé, pero debe de haber sido todo un miligramo. Estaba enorme, ¿sabes?, la compramos por 5 dólares y la llevamos a casa y por un rato sólo la miramos... y la tomamos, y fue algo muy fuerte, deja te digo. 

Me fui directamente al infierno, eso fue lo que pasó. Me encontré en un paisaje congelado y había enormes peñas, y había un profundo estruendo y era el Día del Juicio y Dios me estaba juzgando como pecador y esto duró por miles de años y no mejoró. Sólo se volvía peor y peor y sufría un dolor terrible, dolor físico terrible, y lo único que podía hacer era hablar en latín. De manera vergonzosa, pues la chica con la que estaba pensaba que lo hacía para molestarla, y continuamente decía: Libera me domine in die illa. Ya sabes, y: Agnus dei qui tollis peccata mundi [...] y sobre todo: Tremens factus sum ego et timeotimeo, que significa "Temo", y dije Libera me, domine!, mascullando como un pobre perro que ha sido dejado en la lluvia toda la noche. Y finalmente, la chica dijo "Oh, bah", y se salió de la habitación disgustada.

El lector de Dick reconocerá en esto algunas de las pesadillas gnósticas de sus novelas, particularmente la idea de que el tiempo se detiene y se vive en una especie de tiempo espurio de tortura y engaño; en este caso, literalmente una penitencia infernal. Lo único bueno de la experiencia fue, dice Dick, que al abrir el refrigerador vio una caverna gigantesca con estalactitas y estalagmitas sumamente hermosa. De cualquier manera, cuenta que después de tomar ácido en 1964 le decía, le rogaba incluso, a las personas que no lo tomaran. Más tarde aludiría a su experiencia en algunos textos y compararía las experiencias psicodélicas con las enfermedades mentales.