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Nobel de Física explica por qué duda de que exista vida inteligente en el cosmos (y de haberla, eso no nos convendría)

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/09/2018

Gerard 't Hooft cree que una inteligencia extraterrestre en nuestra galaxia nos controlaría y de alguna manera ya sabríamos de su existencia

Gerard 't Hooft es uno de los físicos más distinguidos del mundo, ganador del Nobel de Física en 1999 y uno de los líderes en el estudio de la gravedad cuántica, teoría necesaria para un acercamiento a una "teoría del todo". Gerard 't Hooft fue entrevistado por el diario El País y dio una respuesta sumamente interesante en torno a la vida extraterrestre. Cuando se le preguntó a Hooft sobre si cree que encontraremos vida en otros planetas, contrario a lo que muchos piensan -en un universo tan inmenso como el nuestro-, respondió que era muy poco probable:

Lo dudo muchísimo. Las condiciones para la vida son tan difíciles de encontrar que me sorprendería mucho si se dieran en muchos planetas. Por supuesto hay planetas en los que sucede y eventualmente los descubriremos, pero pueden pasar cientos de miles o millones de años. No creo que se encuentre pronto.

La vida es una cosa, pero la inteligencia sería mucho más rara y difícil de evolucionar, por lo cual:

Si hubiera muchas inteligencias en nuestra galaxia deberíamos haber sabido de ellas ya. De hecho, si existieran estaríamos totalmente controlados, seríamos como animales en un zoo. Esto no ha pasado, lo sabríamos si hubiera sucedido. Una vaca en un prado sabe que existen humanos que de una forma u otra la dominan. Los humanos somos como vacas, pero en nuestro prado no hay más que naturaleza y otras vacas, ninguna inteligencia superior a nosotros.

La idea anterior, aunque viene de una autoridad en el tema, merece disputarse en tanto que revela un cierto antropomorfismo, quizás falto de humildad o de curiosidad. Pues, ¿acaso no sería posible que una inteligencia superior, tan superior como nuestra inteligencia es a la de una lombriz, pudiera ser imperceptible para nosotros? Y si ésta quisiera controlarnos, de maneras que no podemos imaginar, ¿cómo estaríamos seguros de que no lo hace ya? Las vacas saben que existen los humanos, pero ¿lo saben los peces o los insectos? Es difícil decirlo. Y, por otro lado, ¿cómo saber que una raza más inteligente necesariamente buscaría controlarnos? ¿Por qué no ayudarnos a evolucionar? Todo esto es mera especulación, pero lo único evidente es que no sabemos y no podemos descartar las más amplias posibilidades. 

Curiosamente, Stephen Hawking pensaba como Hooft, en el sentido de que creía lógico que una raza extraterrestre nos controlaría o colonizaría -usando el símil de que los extraterrestres podrían ser para nosotros como las expediciones europeas fueron para los indígenas de América-. Sin embargo, Hawking creía, por probabilidad estadística, que la vida debería de ser abundante en el cosmos.

 

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Una nueva exposición en en el Museo Nacional de Historia Natural de Washington D. C., llamada Objects of Wonder, exhibe una maravillosa muestra de imágenes microscópicas de la estructura celular de diversos árboles: pinturas abstractas y formas matemáticas vegetales que se revelan cuando los troncos de distintas especies se someten a la luz de los microscopios. 

Como dice el sitio Brain Pickings, el cual hace una recopilación de la muestra, estas fotos "ocupan la laguna entre el arte y la ciencia, evocando antiguos tapices, pinturas de Klimt y constelaciones galácticas". Una de las grandes maravillas que la ciencia moderna nos ha regalado es revelarnos la existencia de todo un cosmos microscópico de complejidad, forma, color y consonancia que hace pensar en antiguas ideas como la de un microcosmos que refleja un macrocosmos.

La exposición permite observar hasta 4,637 especímenes, tomados de la colección de maderas de Archie F Wilson, la más grande del mundo en cuanto a especies arbóreas, la cual fue donada a este museo.