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Estudio muestra que personas que toman pequeñas cantidades de "hongos mágicos" son más inteligentes

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/06/2018

Investigadores estudian los efectos de las microdosis de psicodélicos, con resultados prometedores

Un grupo de investigadores canadienses acaba de realizar uno de los primeros estudios sobre los efectos de las microdosis de sustancias como el LSD y los "hongos mágicos". Existe una creciente tendencia de personas que usan psicodélicos para mejorar sus vidas de manera cotidiana; dosis que son utilizadas apenas en el umbral, acaso como se usa el café o el té. Todo esto en el marco de un "renacimiento de la medicina psicodélica".

Los investigadores midieron importantes factores de salud mental y bienestar. Encontraron que los microdosificadores obtuvieron puntajes más altos en pruebas clínicas que miden creatividad, apertura mental y sabiduría y que tienen menos actitudes disfuncionales y emociones negativas. Los participantes fueron reclutados en línea y contestaron diferentes cuestionarios (que puedes consultar aquí). La medición de sabiduría que utilizaron los científicos tiene que ver con la capacidad de considerar múltiples perspectivas, aprender de errores, estar en sintonía con las emociones de los demás y sentirse conectado. Notablemente, las personas que toman microdosis de psicodélicos también son menos neuróticas. Si bien estos indicadores no son lo que tradicionalmente se conoce como "inteligencia", la cual se mide de manera arbitraria con el coeficiente intelectual (IQ), consideramos que sabiduría, apertura a lo nuevo, creatividad y baja neurosis proveen una definición más comprensiva de "inteligencia".

Los investigadores concluyen que el uso de microdosis -uno de los "hacks" de moda en Silicon Valley- es altamente prometedor en el terreno de la psiquiatría y del aumento del performance. Sin embargo, como suele ser el caso, queda la interrogante de si las personas que toman psicodélicos tienen de entrada estas cualidades o es la práctica de las microdosis lo que mejora su salud mental. Se ha teorizado antes que sustancias como la ayahuasca y otros psicodélicos podrían propiciar la neurogénesis. 

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Philip K. Dick relata su experiencia infernal tomando LSD en este video

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/06/2018

Dick dice haber experimentado un severo juicio final cuando tomó LSD

Aunque la prodigiosa e inquietante imaginación de Philip K. Dick -el más grande novelista de ciencia ficción de los últimos 50 años- suele hacer que sus lectores lo relacionen con el ácido lisérgico y otras drogas psioactivas, a Dick no le gustaba el ácido. Aunque vivió en la California psicodélica sólo lo probó una vez y, según sus propias palabras, fue una experiencia terrorífica e infernal. En una excelente entrevista rescatada recientemente, Dick cuenta sobre su experiencia con el LSD:

Sólo tome ácido una vez que yo sepa. Fue ácido de Sandoz, una cápsula gigante de caballo que obtuve de la Universidad de California. Una amiga y yo nos la dividimos. Y no sé, pero debe de haber sido todo un miligramo. Estaba enorme, ¿sabes?, la compramos por 5 dólares y la llevamos a casa y por un rato sólo la miramos... y la tomamos, y fue algo muy fuerte, deja te digo. 

Me fui directamente al infierno, eso fue lo que pasó. Me encontré en un paisaje congelado y había enormes peñas, y había un profundo estruendo y era el Día del Juicio y Dios me estaba juzgando como pecador y esto duró por miles de años y no mejoró. Sólo se volvía peor y peor y sufría un dolor terrible, dolor físico terrible, y lo único que podía hacer era hablar en latín. De manera vergonzosa, pues la chica con la que estaba pensaba que lo hacía para molestarla, y continuamente decía: Libera me domine in die illa. Ya sabes, y: Agnus dei qui tollis peccata mundi [...] y sobre todo: Tremens factus sum ego et timeotimeo, que significa "Temo", y dije Libera me, domine!, mascullando como un pobre perro que ha sido dejado en la lluvia toda la noche. Y finalmente, la chica dijo "Oh, bah", y se salió de la habitación disgustada.

El lector de Dick reconocerá en esto algunas de las pesadillas gnósticas de sus novelas, particularmente la idea de que el tiempo se detiene y se vive en una especie de tiempo espurio de tortura y engaño; en este caso, literalmente una penitencia infernal. Lo único bueno de la experiencia fue, dice Dick, que al abrir el refrigerador vio una caverna gigantesca con estalactitas y estalagmitas sumamente hermosa. De cualquier manera, cuenta que después de tomar ácido en 1964 le decía, le rogaba incluso, a las personas que no lo tomaran. Más tarde aludiría a su experiencia en algunos textos y compararía las experiencias psicodélicas con las enfermedades mentales.