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Esta es la la solicitud para fumar y cultivar marihuana legalmente en México

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 10/13/2018

Existe ya un formato para obtener permiso para el autocultivo y consumo de cannabis en México

Desde 2017, México legalizó la marihuana con fines médicos, aunque de manera un tanto nebulosa, dejando en manos de la Secretaría de Salud regular quiénes acceden a un permiso para fumar cannabis. Según quedo estipulado:

La siembra, cultivo o cosecha de plantas de marihuana no serán punibles cuando estas actividades se lleven a cabo con fines médicos y científicos en los términos y condiciones de la autorización que para tal efecto emita el Ejecutivo federal.

En realidad, según notó Arturo Zaldívar, ministro de la Suprema Corte, desde hace 3 años existe un campo legal que teóricamente permite que se fume marihuana de manera recreacional:

La Corte determinó que la decisión de una persona mayor de edad de consumir marihuana con fines recreativos —no necesariamente medicinales— pertenece a esa esfera de autonomía personal protegida por la Constitución, ya que a través de dicha actividad se busca experimentar pensamientos, emociones o sensaciones en forma personal e íntima y que, por esa razón, su prohibición absoluta incide o afecta prima facie el derecho al libre desarrollo de la personalidad, por lo que sólo puede ser constitucional si ese grado de intromisión en la esfera de autonomía resulta proporcional a los fines públicos que se buscan tutelar con la medida.

Ahora bien, en la praxis, ni el consumo de marihuana con fines médicos ni su uso con fines recreativos parecen ser legales, en parte porque las personas no conocen los mecanismos legales para ejercer sus derechos, y en parte porque existe una especie de laguna y parálisis (que seguramente no durará demasiado, pues se espera que el gobierno entrante legalice la marihuana).

Las personas que quieren ejercer su derecho de consumir y cultivar su propia cannabis, deben hacer una solicitud ante la COFEPRIS (en el siguiente enlace puedes descargar la solicitud y consultar una guía para llevar a cabo el proceso).

La COFEPRIS ha sido acusada por diversas organizaciones civiles de bloquear las solicitudes y dar largas a las personas que buscan obtener su licencia para consumir cannabis, ya sea médica o recreacionalmente. Ante esto, la dependencia gubernamental ha negado dichas acusaciones y ha declarado:

La COFEPRIS, al día de hoy, ha recibido 534 solicitudes para uso lúdico y personal de la marihuana, de las cuales 9 han sido autorizadas, en atención de mandatos del Poder Judicial, y 180 han sido desechadas; el resto de las solicitudes se encuentran en proceso de resolución. Es importante señalar que de ésas, 290 ya fueron prevenidas aun sin respuesta, con un desistimiento y 57 en proceso de respuesta. Asimismo, se han emitido 305 permisos de importación para diversos medicamentos derivados de la cannabis.

Así que es muy probable que intentar fumar cannabis legalmente en México sea una pesadilla burocrática pero, de todas formas, alguien tiene que empezar a zanjar el camino.

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Philip K. Dick relata su experiencia infernal tomando LSD en este video

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 10/13/2018

Dick dice haber experimentado un severo juicio final cuando tomó LSD

Aunque la prodigiosa e inquietante imaginación de Philip K. Dick -el más grande novelista de ciencia ficción de los últimos 50 años- suele hacer que sus lectores lo relacionen con el ácido lisérgico y otras drogas psioactivas, a Dick no le gustaba el ácido. Aunque vivió en la California psicodélica sólo lo probó una vez y, según sus propias palabras, fue una experiencia terrorífica e infernal. En una excelente entrevista rescatada recientemente, Dick cuenta sobre su experiencia con el LSD:

Sólo tome ácido una vez que yo sepa. Fue ácido de Sandoz, una cápsula gigante de caballo que obtuve de la Universidad de California. Una amiga y yo nos la dividimos. Y no sé, pero debe de haber sido todo un miligramo. Estaba enorme, ¿sabes?, la compramos por 5 dólares y la llevamos a casa y por un rato sólo la miramos... y la tomamos, y fue algo muy fuerte, deja te digo. 

Me fui directamente al infierno, eso fue lo que pasó. Me encontré en un paisaje congelado y había enormes peñas, y había un profundo estruendo y era el Día del Juicio y Dios me estaba juzgando como pecador y esto duró por miles de años y no mejoró. Sólo se volvía peor y peor y sufría un dolor terrible, dolor físico terrible, y lo único que podía hacer era hablar en latín. De manera vergonzosa, pues la chica con la que estaba pensaba que lo hacía para molestarla, y continuamente decía: Libera me domine in die illa. Ya sabes, y: Agnus dei qui tollis peccata mundi [...] y sobre todo: Tremens factus sum ego et timeotimeo, que significa "Temo", y dije Libera me, domine!, mascullando como un pobre perro que ha sido dejado en la lluvia toda la noche. Y finalmente, la chica dijo "Oh, bah", y se salió de la habitación disgustada.

El lector de Dick reconocerá en esto algunas de las pesadillas gnósticas de sus novelas, particularmente la idea de que el tiempo se detiene y se vive en una especie de tiempo espurio de tortura y engaño; en este caso, literalmente una penitencia infernal. Lo único bueno de la experiencia fue, dice Dick, que al abrir el refrigerador vio una caverna gigantesca con estalactitas y estalagmitas sumamente hermosa. De cualquier manera, cuenta que después de tomar ácido en 1964 le decía, le rogaba incluso, a las personas que no lo tomaran. Más tarde aludiría a su experiencia en algunos textos y compararía las experiencias psicodélicas con las enfermedades mentales.