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La radical rutina diaria del actor Mark Wahlberg que se ha viralizado

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/13/2018

¿Te levantarías a las 2:30am y dedicarías toda tu vida a construir tu cuerpo a través de la proteína y el ejercicio?

Mark Wahlberg, de 47 años, es uno de los actores mejor pagados de Hollywood. Una de las razones principales por las cuales obtiene papeles es, indudablemente, su poderoso físico. (Es interesante notar que el actor que supera a Wahlberg como el mejor pagado es The Rock, lo cual habla claramente del tipo de películas que se están filmando en Hollywood).  

Hace unos días Wahlberg publicó en su cuenta de Instagram su rutina diaria, misma que se ha viralizado y ha generado todo tipo de "challenges" para repetirla, pese a que muy pocos realmente podrían reproducirla, y no sólo porque requiere de una enorme voluntad y disciplina, sino porque también implica una enorme solvencia económica, por ejemplo, para poder jugar golf todos los días y aplicarse terapia criogénica. Esta es la rutina:

2:30 Despertarse
2:45 Rezar
3:15 Desayuno
3:40–5:15 Entrenamiento
5:30 Almuerzo posentrenamiento
6:00 Bañarse
7:30 Golf
8:00 Snack
9:30 Recuperación en la sauna criogénica
10:30 Snack
11:00 Tiempo con la familia; reuniones; llamadas de trabajo
13:00 Comida
14:00 Reuniones; llamadas de trabajo
15:00 Recoger a los niños del colegio
15:30 Snack
16:00 Segundo entrenamiento
17:00 Bañarse
17:30 Cena; tiempo con la familia
19:30 Dormir

Evidentemente, se trata de una vida dedicada religiosamente a tener un cuerpo fit. Casi ninguna otra cosa figura de manera importante en esta rutina. Wahlberg hace tres comidas y tres snacks bastante significativos. A las 3:15am, el actor desayuna "avena, arándanos y mantequilla de maní"; 95 minutos después come "un batido de proteínas, tres hamburguesas de pavo y cinco trozos de camote". A las 10:30, vuelve a comer: ensalada de pollo a la parrilla con dos huevos duros, aceitunas, aguacate, pepino, tomate y lechuga. "A la 1 en punto, almuerzo un bistec con pimientos verdes. A las 15:30 como pollo a la parrilla con bok choy (repollo chino). A las 17:30, un hermoso trozo de rodaballo o bacalao o lubina, con algunas verduras, tal vez algunas papas doradas y bok choy. Y tomo mucho Aquahydrate (marca de agua purificada con electrolitos) durante el día".

Es importante mencionar que aunque muchas personas pueden obtener beneficios de repetir una rutina similar, éstos serán sobre todo por implementar una disciplina, por probar su fuerza de voluntad. El régimen de Wahlberg está orientado a construir un cuerpo musculoso, y no necesariamente a tener una salud integral. Claro que en comparación con los hábitos alimenticios de la mayoría de la gente y los hábitos de ejercicio de la población en general, esta rutina puede hacer una diferencia muy positiva. 

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Grandes anfitriones: el arte de crear atmósferas y reunir a las personas indicadas

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/13/2018

Bajo su carácter ordinario, una fiesta puede ser la ocasión perfecta para hacer surgir grandes proyectos

Una fiesta, una reunión, una comida. Estas son situaciones sumamente cotidianas, comunes, por las que la mayoría de nosotros pasa cada tanto, sea como invitados o como anfitriones, con los motivos más diversos pero siempre con el mismo propósito: convivir.

Con todo, de ciertas reuniones se puede decir que son extraordinarias. ¿Cuántos grandes proyectos no han nacido alrededor de una mesa y acaso una botella de vino? ¿Cuántas complicidades fértiles no se han tejido en la coincidencia inesperada de dos personas que se conocen en una fiesta? ¿Cuántas obras no habrán surgido en un instante en que la mirada del artista se posa sobre dos manos que se estrechan, cuando sus oídos escuchan las historias de otros, o cuando experimenta los placeres que nacen de la compañía?

Esas reuniones son, en varios sentidos, especiales, pero quizá por ello mismo no suelen ocurrir por sí mismas. Con frecuencia, son posibles gracias a la voluntad de una persona. El papel del anfitrión es, en este sentido, fundamental. 

Cada tanto surgen en la historia anfitriones con una especie de sentido añadido para reunir, por así decirlo, a las personas adecuadas. A veces se ha tratado de mecenas en quienes confluye la doble intención de patrocinar la labor de uno o varios artistas y, por otro lado, sentirse rodeados de belleza. A veces, esos anfitriones han sido personas no necesariamente acaudaladas pero sí ricas en otros aspectos: en cultura, en buen gusto, en placer por la vida. Una riqueza de otro orden que, sin embargo, también buscan hacer crecer; en este caso, por medio de la reunión con otros.

Posiblemente los ejemplos más célebres a este respecto sean los “salones” que aunque surgieron en la Italia del Renacimiento, florecieron sobre todo en Francia, y particularmente en París. La historia del arte, intelectual e incluso política tanto de Francia como de la cultura occidental no sería la misma sin esas reuniones auspiciadas usualmente por algún miembro de la aristocracia francesa o, después, por algún burgués.

En varios momentos de En busca del tiempo perdido, Marcel Proust evoca con precisión y belleza la práctica de “recibir” (recibir invitados) que en Francia adquirió categoría de arte. Sus ejes son sobre todo dos personajes: Madame Verdurin y la duquesa de Guermantes. Proust refiere con detalle los salones de ambas, a los que acudían pintores, poetas y, en ocasiones, diplomáticos. Pero Proust hace de ellas dos polos opuestos: Madame Verdurin como la representante de la burguesía que aunque ha acumulado el dinero suficiente para hacerse de una posición social, no por ello posee el gusto necesario para apreciar una obra de arte o siquiera para sostener una conversación inteligente; caso contrario al de la duquesa de Guermantes, en quien Proust hace confluir el refinamiento necesario para crear y mantener un salón influyente en las artes francesas.

Condesa Greffulhenote, una de las aristócratas en quien se basó Proust para el personaje de la duquesa de Guermantes
(Fotografía de Paul Nadar, 1895)

Otro ejemplo notable fue Gertrude Stein, que también en París acogió a numerosos artistas y, a su manera, practicó la costumbre francesa del salón. En aquella época (los años 40 del siglo XX), el salón de Stein vio pasar a los miembros más notables de la llamada “generación perdida”, especialmente Ernest Hemingway y Francis Scott Fitzgerald, así como a Ezra Pound, James Joyce, Henri Matisse y, por supuesto, Pablo Picasso, que pintó un retrato de ella. 

Gertrude Stein, Pablo Picasso (1906)

En México, un caso extravagante pero no muy conocido es el de los “Grandes Sábados” que Federico Sánchez Fogarty organizó durante poco más de 20 años en su casa de Tacubaya, al poniente de la capital. Sánchez Fogarty fue uno de los pioneros de la publicidad en México, trabajo que realizó para Cementos Tolteca y que en cierta forma inventó él mismo, pues entró a la cementera como mensajero pero ascendió poco a poco, es de suponerse que apoyado en una habilidad que convirtió en talento: saber relacionarse con los demás.

Sánchez Fogarty reunió en su casa a personajes como los pintores Rufino Tamayo, María Izquierdo y Juan O’Gorman, el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo y los arquitectos Luis Barragán y Mario Pani. Las fiestas solían contar con la crónica de Salvador Novo, que también asistía con frecuencia, y se dice que en cierto momento fueron tan relevantes que Miguel Alemán, en su cargo de presidente, pidió ser invitado.

En su extravagancia, Sánchez Fogarty llamó a estas reuniones las “Fiestas del Tercer Imperio Mexicano”, una denominación grandilocuente pero también irónica respecto de la historia del país y los sueños imperiales que cada tanto se han tenido.

El fotógrafo Agustín Jiménez y Sergéi Eisenstein en casa de Sánchez Fogarty

 

Naturalmente, el ser humano está hecho para estar con otros. Pero a la luz de estos ejemplos podemos ver que, también en ese caso, hemos sido capaces de convertir una necesidad natural en un arte: el arte de estar con las personas indicadas.

 

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Imagen de portada: Midnight in Paris (Woody Allen, 2011)