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Elon Musk con Joe Rogan, fumando cannabis, tomando whisky y filosofando

Elon Musk, CEO de Tesla (aunque probablemente no por mucho tiempo más), ha tenido un año problemático, por decir lo menos. Hace unas semanas se metió en problemas por llamar pedófilo a uno de los buzos que rescataron a los niños atrapados en la cueva tailandesa (el buzo dijo que era absurdo intentar utilizar el submarino que Musk mandó); hace poco se reveló también que Musk está usando Ambien, un somnífero que tiene notorios efectos colaterales, frente a lo cual los miembros directivos de Tesla manifestaron preocupación. Y ayer Musk apareció en el show del comediante Joe Rogan fumando un blonde de marihuana y tomando whisky. El programa de Rogan se graba en California, donde la cannabis es completamente legal, así que ¿cuál es el problema?

Pues quizá no debería haberlo, pero los accionistas de Tesla reaccionaron negativamente a lo que el NY Times llamó un "stunt", una clara provocación; otros medios, como CNN, sugirieron que era una muestra de privilegio blanco -pues cientos de miles de negros y latinos están en la cárcel básicamente por lo mismo-. En Twitter sobrevino el esperado linchamiento público, la procesión de indignación. Al parecer, el error de Musk fue exponerse sin ninguna razón de peso, en una sociedad sobrepolitizada. Musk, quien es idolatrado por muchos como una especie de superhéroe genial de la sociedad emprendedora, parece no estar actuando con mucha inteligencia últimamente.

Por si esto fuera poco, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, que tienen contratos con la compañía SpaceX de Musk, están investigando el incidente, pues la marihuana es ilegal a nivel federal y existen ciertas normas que señalan que personas que tienen acceso a información confidencial no pueden consumir sustancias ilegales.

Mientras tanto, las acciones de Tesla cerraron con pérdidas del 6%, luego de que miembros de la directiva anunciaron que renunciarán a la compañía y la presión para que Musk deje su puesto como CEO ha aumentado. 

Por cierto, Musk dijo que no fuma regularmente, pues cree que la cannabis afecta la productividad, algo que parece haber comprobado con su reciente tropiezo. A él le gusta hacer cosas útiles para las personas.

En la entrevista con Rogan, Musk habla sobre su compañía mascota, The Boring Company, que desarrolló un "lanzallamas". Hizo 20 mil artefactos, y en pocas semanas se vendieron todos. En un momento extraño, Musk sugiere que la inteligencia artificial ya existe y que empresas como Google son colectivos cibernéticos formados por humanos y máquinas (15:30). En la hora 02:10:00, fuma marihuana. Rogan le dice: "¿Probablemente no puedes, por los accionistas?"; a lo que Musk responde: "Pues es legal, ¿no?". Además de este momento, la entrevista realmente es bastante buena y extraña. Musk cuenta cosas sumamente íntimas e interesantes.

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Elon Musk es el prototipo del multimillonario osado, grandilocuente y hasta megalómano. Musk es seguramente el magnate más popular del mundo -o  lo era hasta hace poco-. Sus incursiones en las energías alternativas, sus proyectos espaciales y en general sus ideas desaforadas pero filantrópicas le han generado una serie de fieles seguidores que lo ven como lo más cercano a un superhéroe y de hecho, según el propio Musk, quien es obviamente también un gran narcisista, Robert Downey Jr basó su personaje de Iron Man en él. 

Pese a todo esto, Musk ha empezado a perder popularidad y a generar enormes críticas. Esto se debe fundamentalmente a que, como Trump, tiene un gatillo suelto en Twitter. Musk utiliza Twitter profusamente y se mete en todo tipo de asuntos mundiales que quizás no le conciernen, enfrascándose en discusiones con cualquiera que lo crítica. Asimismo, hace promesas excesivas que suele no cumplir, como ha ocurrido con su empresa Tesla, la cual se ha quedado muy corta para el estimado de producción que anticipó. 

Hace unos meses lanzó un Tesla a la órbita de Marte sin tener realmente otro motivo más que promover su marca, aumentando de esta forma la basura espacial y gastando una gran cantidad de dinero -si bien, parte de su stunt publicitario era justamente demostrar cómo ha reducido los costos para lanzar objetos al espacio-. 

Como Trump, quien recientemente fue caricaturizado en Londres con un bebé inflable, Musk es criticado por el ser el típico niño rico que cree que todo se puede hacer con dinero y que no acepta las críticas. El New York Times lo compara con Trump tácitamente:

Tiende a erupciones de Twitter desquiciadas. No soporta las críticas. Abomina de los medios por sus supuestas mentiras y amenaza con crear un aparato soviético para controlarlos. Consigue que la gente le dé dinero prometiendo cosas que no puede cumplir. Es un multimillonario cuyo negocio flirtea con la bancarrota. Se ha vendido como un iconoclasta antiestablishment pero es poco más que un trilero aventajado. Sus legiones de fanáticos son, admitámoslo, un poco estúpidos

La semana pasada Musk recibió un revés en su ego, cuando los buzos que rescataron a los niños de la cueva de Tailandia no quisieron usar su microsubmarino que había llevado como una alternativa de punta para rescatarlos. Vernon Unsworth, uno de los buzos involucrados, dijo que lo de Musk era un acto de autopromoción, ya que el submarino no habría logrado penetrar 50 metros en la cueva. A Musk no le gustó que se dudara de su juguete y acusó en un tuit a Unsworth de pedófilo (¿presumiblemente, por querer meterse a la cueva con los niños?). Musk ya borró el tuit, pero Unsworth ha iniciado un proceso legal en su contra.

Por otra parte, Musk no parece caerle muy bien a las feministas, que ven en él una imagen de la masculinidad tóxica, sobre todo por sus hordas de seguidores, los MuskBros, quienes suelen atacar a cualquier persona que se mete con Musk con comentarios ofensivos, y cuando se trata de una mujer, al parecer utilizan comentarios que remiten a la violencia de género. Las redes sociales, merecidamente o no, hoy en día son también espacios de linchamiento. El sitio de tecnología CNET se pregunta si el coolness de Musk está por acabarse y si esto podría empezar a afectar a sus empresas. Mientras tanto, los accionistas de Tesla le han pedido que se disculpe públicamente por llamar pedófilo al buzo.