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Profesor de Oxford argumenta que beber alcohol es clave para la supervivencia de la humanidad

Buena Vida

Por: pijamasurf - 08/26/2018

Robin Dunbar tiene algunos argumentos muy persuasivos sobre los beneficios del alcohol

Robin Dunbar es un reputado académico que ha escrito recientemente un interesante artículo sobre la relación entre el alcohol y la evolución de la sociedad humana, sus vínculos y su supervivencia. Una versión de este muy bien investigado artículo fue publicada en el Financial Times (bajo paywall) y otra versión en el Daily Mail. Dunbar basa su argumento fundamentalmente en dos cosas: por una parte, en el rol del alcohol en la producción de endorfinas, y por otra, en su rol como aglutinante social. Dunbar sostiene que, en una gran cantidad de culturas, la socialización humana está vinculada al alcohol y esta socialización es vital para la salud. Pero desglosemos su argumento. 

Dunbar explica que para todos los primates, y más aún en los seres humanos, los lazos de unión permiten mantener coherencia social y dan seguridad a la misma sociedad. Las relaciones nos protegen de amenazas externas, pero también de tensiones internas. La sociedad es un sistema de defensa frente a las inclemencias de la naturaleza y las posibles amenazas externas y a la vez la socialización, el sentido de pertenencia, la amistad y la intimidad ayudan a mantener nuestra salud. Como muchos estudios sugieren, las personas con buenas relaciones viven más y se enferman menos.

Pero este no es sólo un argumento sociológico, sino que tiene un aspecto científico (neuroquímico). Dunbar señala que los beneficios del alcohol tienen que ver con que detona la producción de endorfinas (morfinas endógenas) asociadas con la reducción del dolor, pero también con los mecanismos que estrechan los lazos. Esto hace sentido cuando uno reflexiona sobre cómo el alcohol suele protagonizar grandes festejos en los que se realizan diferentes tipos de uniones (o, literalmente, reuniones). Aparentemente, al reducir el dolor las endorfinas también promueven la confianza, un abrirse al otro, y de aquí también la frase "in vino veritas". Asimismo, parece que el sistema de endorfinas promueve actividades como la risa, el baile y el canto, asociadas también con el alcohol.

Dunbar comenta que en las clínicas de desintoxicación una forma de tratamiento es un medicamento que bloquea las endorfinas, lo que hace que las personas no sientan el efecto placentero o analgésico del alcohol, sólo una especie de mareo.

El profesor de Oxford cita un estudio realizado por Julianne Holt-Lunstad en el cual se estudió a 148 pacientes que sufrieron ataques al corazón, con el fin de determinar cuál era el mejor indicador para predecir la probabilidad de sobrevivir durante más de 1 año después de un primer ataque. El primer factor fue el número de amigos íntimos que se tienen. El consumo de alcohol no figuró como un riesgo. Esta investigación sugiere que puedes comer y beber con cierta licencia y ello no afectará tus posibilidades de vivir demasiado, siempre y cuando tengas buenos amigos.

Finalmente, Dunbar advierte que beber demasiado va en sentido contrario a los efectos positivos que puede tener el alcohol, y lo mismo es cierto respecto de consumir proteínas, azúcar, grasas y demás en exceso. Notablemente, otro estudio mostró que las personas que no consumieron nada de alcohol en las décadas de sus 40 y 50 años tenían más riesgo de demencial senil, al igual que los que bebían más de lo recomendado a la semana. Aquellos que bebían moderadamente, tenían un 50% menos de probabilidad de desarrollar dicha enfermedad que los que no bebían nada. Como siempre, la moderación es la clave, e incluso la moderación de la moderación, lo cual significa participar en las fiestas de la vida. Esto refuerza la tesis sobre los beneficios de ser un bebedor social, aunque es de notarse el riesgo que eso puede conllevar, si se pasa a ser un bebedor dependiente.

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Hawa Mahal: el Palacio de los vientos en la India construido para guardar un tesoro

Buena Vida

Por: pijamasurf - 08/26/2018

Un palacio sin igual en el mundo

La India es, probablemente, uno de los lugares más enigmáticos del planeta, en buena medida por la antigüedad y la diversidad de su cultura. Por mucho tiempo fue habitual referirse a la India como un “subcontinente” por la superficie de su territorio y el número de sus habitantes, pero también porque si bien es un país, en su interior conviven decenas de lenguas distintas, al menos tres religiones de envergadura, el pasado ancestral y la influencia del colonialismo inglés, entre muchas otras circunstancias. En ese sentido la India es, sin duda, un polo notable de curiosidad y atracción.

Entre los muchos puntos de interés que se pueden encontrar ahí, en esta ocasión elegimos uno de los edificios más hermosos jamás construidos. Se trata del Hawa Mahal o “Palacio de los vientos”, una joya arquitectónica construida a finales del siglo XVIII en Jaipur, Rayastán, al norte de la India.

El edificio debe su nombre sobre todo a su fachada, una impresionante sucesión de 953 ventanas en forma de nichos (llamadas “jharokhas”) que a la distancia ofrecen la vista de una celosía cuidadosamente labrada y en la funcionalidad del edificio, tuvieron como propósito permitir a las mujeres del harem del rajá mirar hacia la calle pero sin que ellas fueran vistas, según la costumbre del “purdah”, que manda preservar a las mujeres de la mirada de hombres que no sean su esposo o sus parientes.

El Palacio de los vientos fue construido a instancias del rajá Sawai Pratap Singh, quien visitó una vez el Khetri Mahal en Jhunjhunu y quedó vivamente impresionado por un detalle de su arquitectura: se trataba de un palacio sin puertas ni ventanas que pudieran cerrarse. En el Khetri Mahal se adoptó este sistema sobre todo para hacer circular el aire y ofrecer, así, una ventilación adecuada en todo el lugar. 

En el caso del Hawa Mahal el diseño corrió a cargo de Lal Chand Usta, quien sin duda tomó en cuenta las características del Khetri Mahal pero para la fachada se inspiró especialmente en las representaciones de la corona de Krishna, una de las deidades más veneradas del hinduismo.

Sin duda, se trata de un lugar impresionante, ejemplo de lo mucho que la India tiene reservado al visitante curioso (no importa si nuestros viajes los realizamos, de momento, a través de una pantalla).

 

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