*

X

¿Engañó Carlos Castaneda a todo el mundo? Nueva biografía sostiene que Don Juan nunca existió

Libros

Por: pijamasurf - 08/19/2018

El investigador Manuel Carballal mantiene haber desmentido la historia de Carlos Castaneda y su brujo yaqui.

Es difícil pensar en alguien más influyente en la espiritualidad moderna, particularmente el llamado new age, que Carlos Castaneda, el antropólogo peruano que creó una serie de bestsellers relatando sus encuentros con el mítico brujo yaqui Don Juan Matus. A Castaneda para bien o para mal le debemos una especie de romanticismo de la búsqueda espiritual, un revival del chamanismo, las plantas de poder y de la ruptura con el orden convencional para entregarse a una especie de régimen mágico totalitario. Claro que todo esto existía en la figura del gurú en India y en otros países de Asia, pero Castaneda ayudó a crear la idea que algo similar podía ocurrir todavía en América, que había una sabiduría iniciática aún disponible para aquellos dispuestos a seguir "el camino del guerrero". Hasta el punto de que muchos jóvenes emprendieron su propia búsqueda de Don Juan o de alguien semejante. Lo increíble de esto es que algunos lo encontraron, lo cual comprueba uno de los principios básicos de la enseñanzas de Castaneda: la percepción crea el mundo.

Una reciente biografía, La vida secreta de Carlos Castaneda, planea finalmente dar por el traste el mito de Castaneda y su Don Juan. Claro que existía ya numeroso testimonios e indicios que hacían esto evidente, pero el trabajo de Manuel Carballal parece ser el más comprensivo. A la luz de Carballal, merece recordar la descripción que había hecho Jodorowsky de Castaneda, con quien dice haberse encontrado en México:

Según tú, ¿sus libros narran hechos reales o son ficción?

Me es difícil pronunciarme. Mi impresión es que se funda sobre una experiencia real a partir de la cual elabora e introduce conceptos extraídos de la literatura esotérica universal. En sus libros encuentras el zen, las Upanishads, los tarots, el trabajo sobre los sueños... Una cosa es segura: que recorre realmente México para hacer sus investigaciones.

¿Crees en la existencia de don Juan?

No; creo que este personaje es un invento genial de Castaneda, que desde luego, ha conocido a varios brujos yaquis.

Esta versión coincide con la de Carballal en cuanto a la identidad de Castaneda, aunque el investigador español realiza una descripción que retrata a Castaneda como un consumado embaucador y un mujeriego, "las mujeres le interesaban más que el arte", le dijo uno de sus confidentes. En cambio Jodorowsky celebra su obra como "una trampa sagrada".

Castaneda vendió 27 millones de ejemplares, e incluso recibió un doctorado por su trabajo como antropólogo, se hizo amigo  de numerosas personalidades (aparentemente incluso presidentes y miembros de la realeza con intereses esotéricos). Influyó en películas como Las Guerras de la Galaxia y The Matrix. Y sin embargo, nunca nadie le exigió que mostrara fotos, grabaciones o notas de su trabajo de campo. Era como si la gente quisiera creer en esta poderosa historia, urdida de manera magistral. Según Carballal, él mismo conoció a Castaneda en 1994 a través de Concha Labarta, quien "se entregó en cuerpo y alma al culto de Castaneda". El investigador, a la muerte de Castaneda, le siguió la pista y entrevistó a sus compañeros de UCLA, a su hermana Lucy y a otras personas. Aparentemente Castaneda conoció a diversos brujos antes de escribir sobre Don Juan, los cuales habrían sido algo así como estudios de personaje. Según el investigador español, se basó en unos 12 informadores indios. Castaneda murió, según un informe firmado por la doctora Angelica Duenas, el 20 de abril de 1998 de cáncer hepatocelular; tenía 62 años. A su muerte algunos de sus seguidores se adjudicaron el nombramiento de sucesores, aparente de manera apócrifa

Ahora bien, el hecho de que Don Juan no haya existido como tal, no necesariamente anula los conocimientos que Castaneda expone en sus libros, aunque obviamente sí los pone en duda, al menos moralmente. Como Carballal señala, Casatenda conoció a diversos brujos y chamanes e incluso se tienen relatos que también conoció a maestros espirituales de India -mucho se ha escrito entre las similitudes entre ciertos tipos de budismo con la enseñanzas de Don Juan-. Como dijo Marco Antonio Karam, director de la Casa Tíbet de México, en la presentación del libro Alicia en el pais de la consciencia, sobre la desaparición de Jacobo Grinberg, la verdadera magia de Castaneda estaba en su escritura.Y quizás no sólo por su capacidad de tejer una ficción tan convincente -un meta-realismo mágico-, sino posiblemente por una capacidad de transmitir ciertos estados de conciencia. Como ha dicho Steven Pinker, escribir es una forma de causar que una idea suceda en la otra, y esto parece haber sido especialmente cierto en el caso de Castaneda. Quizás Castaneda realmente logró transmitir mágicamente lo que aprendió en sus encuentros con ciertos brujos y maestros espirituales o simplemente su talento literario fue "mágico". Las leyendas que circulan en torno a la figura de Castaneda tampoco pueden borrarse por el zarpazo de un biógrafo, no se puede desestimar sin más los testimonios que al menos mistifican su figura, de personas que lo conocieron bien como Claudio Naranjo y otros o de personas que relatan haber vivido transformaciones al leer sus libros. Claro que en el caso de Castaneda todo es enigmático -nos remite todo al arquetipo de trickster- y esto podría ser simplemente mera sugestión, el aura que rodea al misterio. Y una sugestión un tanto peligrosa, pues todo indica que sus aprendices -el grupo de cinco brujas que rodeaba a Castaneda-, se suicidaron justo después de su muerte. Aunque para el fanático del culto de Castaneda ese suicidio puede verse más bien como una trascendencia, un vuelo abstracto hacia la libertad. ¿Qué le vieron a Castaneda estás personas? ¿Tejió su propia vida tan hábilmente como sus relatos de antropología mágica? ¿Qué poder ejercía? Según Amy Wallace, quien mantiene haber sido parte del círculo íntimo, su magia era más bien sexual, basada en técnicas yóguicas de retención y circulación del semen. Lo que parece indudable es que todo lo que rodea a Castaneda es extraño y un tanto taimado. Lo que es difícil de cuestionar, tomando en cuenta los numerosos relatos de las personas que conocieron a Castaneda, es que tenía una obsesión por el poder (ya sea espiritual o material) y el sexo. ¿Quizás Don Juan es, sobre todo, un brujo sexual, el disoluto casanova, un avatar del antiguo personaje de Tirso de Molina que hacía lo que sea por conseguir seducir al objeto de su deseo? Esta sería la gran puntada de Carlos.

Puedes leer la crónica que hace Castalall de la vida de Castaneda en El Mundo

 

Te podría interesar:

10 libros para sobrevivir al canto de las sirenas de la época digital

Libros

Por: pijamasurf - 08/19/2018

¿Qué tan prudente ha sido tomar los frutos obtenidos de la tecnología digital sin antes reflexionar sobre sus efectos en nuestra existencia?

Hasta hace unos años, buena parte del mundo recibió con entusiasmo la ola impetuosa que empujó la tecnología digital, con Internet en su punto más visible. Todo el mundo estaría ahora conectado, podríamos hablar con personas en el otro extremo del planeta y enterarnos de cualquier hecho en el instante mismo en que ocurriera. La información, el conocimiento y el contacto estarían ahí, siempre disponibles, siempre instantáneos, siempre al alcance: ¿qué podía salir mal?

A la vuelta de los años, sin embargo, el panorama no sólo no es prometedor, sino que además se ha vuelto un tanto sombrío. Como bien anticiparon Aldous Huxley y Charles Bukowski, el futuro de saber y fraternidad que se auguraba entonces se ha convertido en un mar de distracción y un páramo de soledad, en los cuales el ser humano parece estar o muy contento o muy entretenido, aunque también es posible que en el fondo esté también insatisfecho.

Los libros que ahora compartimos nos invitan a reflexionar sobre esos frutos supuestamente dulces que cosecharíamos en la época digital pero que, en vista de la situación presente, admiten y acaso necesitan una reflexión antes de tomarlos. En algunos casos, se trata de obras que con varios años de antelación advirtieron sobre las condiciones que nos esperaban y que quizá aún estemos a tiempo de cambiar a nuestro favor. La lista sigue parcialmente la selección que realizó hace unas semanas Julian Gough para el periódico inglés The Guardian.

 

Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano, Marshall McLuhan

Marshall McLuhan fue uno de los primeros teóricos de la comunicación contemporánea. Aunque murió en 1980 y ni siquiera conoció Internet, en su momento comprendió con tanta lucidez las tendencias que seguirían los medios de comunicación y cómo cambiarían las relaciones humanas que anticipó la invención de la red, es decir, vio cómo las tecnologías asociadas a las comunicaciones se encaminaban hacia un medio capaz de conectar a todo el mundo en tiempo real. 

Por estas y otras razones, McLuhan es uno de los autores imprescindibles para entender el momento en que vivimos.

 

La sociedad del espectáculo, Guy Debord

Publicado en la década febril de 1960 (de hecho, pocos meses antes del mayo de 1968, tan significativo para Francia), La sociedad del espectáculo es un texto que sigue los pasos de los manifiestos vanguardistas de principios del siglo XX, pero también la tradición de los panfletos políticos que han buscado incendiar tanto las conciencias como los lugares donde se asienta el poder. 

Guy Debord expuso en este ensayo hecho de fragmentos un fenómeno de su época que le pareció asombroso: poco a poco pero inevitablemente, todo en la realidad se estaba encaminando a formar parte de un vasto, interminable espectáculo. 

Aunque varias décadas nos separan de las tesis defendidas por Debord, es todavía más sorprendente que muchas de ellas no han perdido vigencia.

 

La intimidad como espectáculo, Paula Sibilia

Siguiendo los pasos del situacionista francés, pero ya en el siglo XXI, la socióloga brasileña Paula Sibilia ofreció en esta obra una interpretación lúcida y original de la transformación que ocurrió con el concepto de intimidad a partir de la invención y la popularización de Internet. 

El celo con que lo íntimo se había creado y conservado durante al menos 3 siglos (del XVIII a finales del XX), cambió radicalmente hacia una apertura casi total, con el yo como protagonista y, más aún, como soberano de este movimiento. ¿O quizá como esclavo? 

Después de todo, dicha exposición de selfies, opiniones, fotografías, etc., se convirtió también en mercancía, y las personas comunes terminaron “trabajando” involuntariamente para las grandes compañías.

 

Ubik, Philip K. Dick

Philip K. Dick es, posiblemente, uno de los profetas más acertados de la época en que vivimos ahora: no en la forma, sino en el fondo. Es decir, quizá no adivinó el tipo de máquinas de las que estamos rodeados hoy, pero sí fue capaz de vislumbrar el “espíritu de la época”, por así decirlo, esta mezcla de vigilancia extrema, distracción sin límites y aceptación voluntaria de la servidumbre que tanto caracteriza a nuestro presente. 

Recomendamos Ubik, pero casi cualquier novela de Philip K. Dick nos invita a reflexionar sobre el lugar tan protagónico que le hemos dado a la tecnología, en detrimento de necesidades históricamente más prioritarias para el ser humano.

 

Neuromante, William Gibson

William Gibson escribió a mediados de los años 80 la novela que dio origen al cyberpunk y, en cierto sentido, aunque previó el totalitarismo que traerían las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, alimentó también algunos sueños de rebeldía.

 

Cultura y simulacro, Jean Baudrillard

Otro profeta que clamó en el desierto: Jean Baudrillard, a quien muchos consideran uno de los mejores representantes del pensamiento posmoderno pero que, más allá de esta etiqueta, supo ver una operación que aunque se desarrollaba bajo la mirada de todo el mundo, nadie pareció notar: la realidad estaba siendo suplantada por una simulación, una miríada de simulacros que de una vez y para siempre tomaron el lugar de los hechos, la Historia, la verdad.

 

La singularidad está cerca, Ray Kurzweil

Ray Kurzweil (inventor, futurista, director de Google) delineó en este libro algunos de los caminos que, a su parecer, seguiría la tecnología en los años por venir, en particular en relación con la búsqueda tan ansiada de la inteligencia artificial que a muchos les parece también polémica y aun peligrosa.

 

Contra el rebaño digital, Jaron Lanier

Publicado en inglés con el título You Are Not a Gadget: A Manifesto, este libro advirtió en el año 2010 sobre ciertas contradicciones entre el espíritu “colectivista” de la Web 2.0 (de la cual nacieron los blogs, las redes sociales y otros proyectos afines) y la tendencia a la concentración y el elitismo del modelo social bajo el cual actuamos los seres humanos. Jaron Lanier, por cierto, es uno de los programadores más renombrados a nivel mundial, y uno de los primeros en desarrollar la tecnología de realidad virtual.

 

El aroma del tiempo, Byung-Chul Han

El subtítulo de este libro es “un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse”, y en cierta forma eso anuncia ya su talante. Con la sobriedad que caracteriza a su estilo y su manera de reflexoinar, Byung-Chul Han expone aquí los cambios tan extraordinarios que han ocurrido con nuestra experiencia del tiempo. Gracias a invenciones como el teléfono portátil e Internet, pareciera que ahora vivimos en un instante sin principio ni fin, un presente perpetuo en donde parece que ya no hay lugar para la memoria, la paciencia o el no-hacer.

 

Ensayos, R. W. Emerson

Nuestra última sugerencia es, no sin un guiño, los ensayos de uno de los autores más importantes del siglo XIX, leído y admirado por Borges y por Kafka y durante mucho tiempo una referencia obligada en la conciencia colectiva de Estados Unidos. Ralph Waldo Emerson fue predicador, pero también un filósofo incipiente del Nuevo Mundo.

Si lo incluimos en esta lista es porque como parte del “trascendentalismo” (corriente de pensamiento cuya fundación le atribuyen los historiadores de las ideas), Emerson defendió siempre que el ser humano necesitar estar en contacto constante con la naturaleza, pues de otro modo pierde pronto de vista aquello de la vida que sí importa, aquello que es necesario conservar y por lo cual todos los esfuerzos, todos los trabajos, valen siempre la pena. 

Leer a Emerson nos hace ver que ese canto de las sirenas con que ha estado acompañada la llamada “revolución digital” en el fondo no ha hecho más que distraeros de lo verdaderamente trascendente: la honestidad, la cercanía con nuestros semejantes, la búsqueda del bienestar personal y colectivo, la vida en comunidad, el equilibrio con la naturaleza y, en suma, esas virtudes que nos aportan muchas satisfacciones mucho más auténticas y perdurables que todos los gadgets o todos los likes del mundo.

 

También en Pijama Surf: 10 libros para ‘acelerar’ tu evolución personal

 

Imagen de portada: Müdigkeitsgesellschaft: Byung-Chul Han in Seoul/Berlin, Isabella Gresser (2015)