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Después de leer este libro nunca verás la pornografía con los mismos ojos

Sociedad

Por: pijamasurf - 08/20/2018

El porno podría no ser una mera cuestión de libertad de expresión, sino una cuestión de salud e incluso algo criminal, según muestra el libro "Pornography: Men Possessing Women"

El porno es un tema controversial. Hay muchas personas que creen que es simplemente una cuestión de libertad de expresión y que incluso puede cumplir una función social al permitir que las personas se desfoguen, que satisfagan, aunque sea vicariamente, sus deseos sexuales. Por otro lado, es evidente que muchos individuos se vuelven adictos al porno y la pornografía llega a trastornar su manera de relacionarse con las otras personas; esto ocurre especialmente con los hombres que ven mucho porno y que introyectan la imagen del sexo que produce el porno.

En su libro Pornography: Men Possessing Women, Andrea Dworkin deconstruye la imagen pornográfica y sugiere que en realidad el porno es una cuestión política, y como señala el escritor Will Self, incluso criminal, pues directa o indirectamente produce agresiones. Más allá de que la lectura de Dworkin es radicalmente feminista -y uno puede estar o no de acuerdo con su visión de que todo es un reflejo del heteropatriarcado-, lo que sí parece evidente es que en el lugar donde más claramente están presentes los vicios que se adscriben a esta dinámica del poder masculino y la explotación u objetificación del cuerpo femenino es en el porno común y corriente.

Dworkin sugiere que el porno retrata al hombre de siete formas principales: en la "afirmación metafísica de su yo", en su "poder físico", en su "capacidad de aterrorizar", en su poder de nombrar, en su poder de poseer, en el poder del dinero y en el poder del sexo. Todo estos comportamientos de poder, algunos más naturales que otros, son idolatrados por la cultura. Asimismo, como documenta Dworkin, muchas mujeres trabajan en la industria del porno no voluntariamente, sino que son son obligadas o convencidas por personas que se aprovechan de su vulnerabilidad.

Aunque el tema es complejo y Dwokin sataniza demasiado en ocasiones, no hay duda de que la cultura y la sociedad en general no se benefician mucho de promover estos valores. Incluso porque -y justamente en contra de lo que postula el análisis posmoderno al respecto- el porno lo reduce casi todo al poder, al poder del falo, a la lucha de poderes, a la búsqueda de autoafirmación. Por más que se quiera decir que el porno puede evitar producir violadores, no hay paz en el porno; el porno ocurre esencialmente bajo una cierta lógica de violencia explícita y, sobre todo, implícita. Y por supuesto, tampoco hay lugar para el amor. Como dijo Jung, donde impera la voluntad de poder no hay cabida para el amor. 

Por supuesto no todo el porno es así. Es posible que haya personas que gozan libre y sinceramente de participar en la pornografía y de verla de vez en cuando. Es difícil pensar que se deba regular la fantasía, pero si vemos actualmente en línea una especie de regulación en contra del hate speech y las fake news, es concebible situar al menos cierto tipo de videos pornográficos como hate speech, como contenido que promueve la violencia, lo cual genera importantes preguntas, como por ejemplo, si estos contenidos deberían aparecer en Google o no. Aunque esto nos recuerda que en sus inicios la empresa de Mountain View generaba buena parte de sus ingresos a partir de la pornografía, lo cual, de nuevo, muestra la dinámica de poder que está de por medio en el porno.

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Sociedad

Por: pijamasurf - 08/20/2018

La vulnerabilidad por dentro se percibe como debilidad por fuera como valentía

Mucho de nosotros, especialmente los hombres, crecimos con la noción de que mostrar los sentimientos y más aún la debilidad (pedir ayuda, llorar, aceptar nuestra insuficiencia, y demás) era algo que debíamos de evitar. La razón por la cual se evitaba mostrar esta "vulnerabilidad" era, sobre todo, porque se creía que no era atractivo. Como si mostrar esta vulnerabilidad entrara en conflicto con la fuerza y la seguridad. Es evidente que una de las cosas que hacen más atractivas a una persona es su seguridad, su confianza en sí mismo y de hecho la vulnerabilidad es una muestra de esta seguridad, algo que en primera instancia podría parecer contraintuitivo.

Un nuevo estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology muestra que las personas que muestran su vulnerabilidad suelen ser recompensadas por las demás personas. Esto, según los investigadores, en parte tiene que ver con que para las otras personas aquello que nosotros vemos como algo negativo no suele verse así para otras personas. Por ejemplo, podemos considerar que admitir un error, confesar que sentimos algo por alguien o pedir perdón es una situación que nos hace perder un cierto valor o que nos revela en una luz negativa, pero para las otras personas esto suele ser menos negativo e incluso puede hacer que piensen que somos valientes y que estamos abiertos. Los investigadores describen esto como "the beautiful mess effect", el efecto del hermoso desastre. Es hermoso justamente porque estas situaciones nos revelan como alguien vulnerable, por lo tanto alguien que es permeable, capaz de afectarse por las cosas que suceden, y no alguien que vive reprimiendo sus sentimientos y cerrándose al mundo. 

Una de las investigadoras, Ann Bruk, dice que ha tomado esta idea de la literatura, donde se suele mostrar que las personas aman ver la expresión de la verdad en toda su cruda desnudez en otras personas, aunque temen mostrarla en sí mismas. En realidad, como dice Brené Brown, "la vulnerabilidad es valentía en ti, y una sensación de ser inadecuado en mí". Desde dentro, la vulnerabilidad se ve como debilidad, pero desde fuera como valentía.

En el estudio publicado se realizaron diferentes en los que los voluntarios observaron muestras de vulnerabilidad y las compraron con su propia vulnerabilidad. Casi siempre se evaluó positivamente la vulnerabilidad de los otros. 

Los investigadores notan que los beneficios de expresar la vulnerabilidad tienen que ver con que construye confianza, y puede además incrementar el aprendizaje, y el perdón. Y un otro beneficio, en el caso de confesar el interés romántico, es obviamente el enorme aumento de posibilidades de que una relación se materialice. Pues, como otros estudios sugieren, es más fácil enamorarse de alguien que ya está enamorado de ti: su vulnerabilidad te da confianza.