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Del esperanto al inglés: ¿adoptará la humanidad una lengua universal?

Sociedad

Por: pijamasurf - 08/20/2018

¿El inglés acabará estableciéndose como una lengua universal? Y, en todo caso, ¿sería esto algo positivo?

En primera instancia, un idioma universal parece una buena idea, pues así todos podríamos entendernos. Incluso podemos remitirnos al mito bíblico de Babel, en el que se sugiere que la multiplicación de las lenguas es algo negativo, un castigo, y por lo tanto una lengua universal sería un estado idílico.

En este espíritu, el oftalmólogo polaco L. L. Zamenhof inventó o construyó a finales del siglo XIX el esperanto, un lenguaje que pretendía ser universal, si bien Zamenhof nunca se propuso que se abandonaran todas las otras lenguas, sino que el esperanto se adoptara como una segunda lengua universal. Pese a que hubo un momento de mayor interés global en el siglo XX, hoy en día es bastante poca la curiosidad que se tiene por esta lengua. Existen menos de 2 millones de personas que la hablan en todo el mundo, aunque algunos la han enseñado como su lengua natal a su hijos, haciendo con ello una afirmación categórica de su visión del mundo. El esperanto se usa, si acaso, entre ciertos tipos de comerciantes, en intercambios culturales y viajes, y parece ser una lengua que revela que quien la habla es partidario de la globalización. Y este es un poco el problema, el hecho de que la globalización como tal no es algo que sea fácil de aceptar por todos como algo bueno -pues puede tener algo de colonización y pérdida de la identidad-. La lengua es identidad cultural, y lo que enriquece al mundo es justamente la diversidad de identidades. Incluso la literatura nunca podría ser tan bella y rica en significados si no existiera un intercambio dinámico entre diferentes idiomas. Sería probable que se anquilosara y perderíamos modos nuevos de ver la realidad.   

Actualmente, hay quien habla de que el inglés se está convirtiendo en algo similar a una lengua universal. Según datos recientes 1.5 mil millones de personas hablan inglés, aunque menos de 400 millones lo hablan como su lengua madre. Sin embargo, el mundo consta de más de 7.5 mil millones de personas. En realidad, el inglés no supera por mucho al mandarín, que alcanza mil millones -aunque en ese caso, la gran mayoría son nativos-; el español es la tercera lengua mundial, con casi 500 millones de hispanoparlantes, seguida del árabe y el hindi.

Lo que vemos, obviamente, es que el inglés se ha convertido en la lengua oficial para las comunicaciones internacionales. No obstante, esto no es un fenómeno único, pues ha habido casos de alguna manera comparables, como el latín, que por mucho tiempo fue la lengua culta dominante. Y aunque algunas personas creen que debido a la globalización el inglés podría adquirir una universalidad duradera, es probable que en algunos siglos dicho idioma también llegue a su declive y sea superado por alguna otra lengua, aunque no podemos saber cuál será, por ejemplo, la influencia de la tecnología en la adopción de las lenguas. Y eso podría introducir una variación inesperada.

De cualquier manera, existe una cierta hermandad lingüística en el mundo. Como podemos ver en esta imagen, la gran mayoría de los países de Medio Oriente, el sur de Asia, Europa y América, comparten una misma raíz indoeuropea. Algo que puede apreciarse, por ejemplo, en el hecho de que muchas de las palabras del sánscrito, el lenguaje de los pobladores arios de la antigua India, son cognados de palabras de las lenguas occidentales modernas (por ejemplo: "hrd" y "heart", "jnana" y "gnosis", "manas" y "mente"). (Cabe mencionar que este árbol omite las lenguas afroasiáticas, altaicas, dravídicas, austroasiáticas y otras más).

Aquí hay una versión más completa (del bosque de lenguas):

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Estudio muestra que ver deportes hace infelices a las personas

Sociedad

Por: pijamasurf - 08/20/2018

Estudio indica que ver partidos de fútbol suele ser una receta para la infelicidad, especialmente si no se elige un equipo en lo más alto de la tabla

Ver deportes, ya sea en estadios o en TV, se ha convertido en una parte importante de la industria del entretenimiento. En el último siglo, con los avances del marketing y la tecnología, esto ha llegado a niveles estratosféricos, con miles de millones de personas convirtiéndose en "fans" de equipos o atletas. Se ha dicho que deportes como el fútbol mueven a las masas como ninguna otra cosa -ni siquiera la religión o la política suelen llegar a estos niveles-.

En teoría, la gente observa un deporte porque le produce placer. Sin embargo, posiblemente por la alienación de la era moderna, la falta de sentido y de actividades comunitarias, las personas suelen identificarse con los equipos y convertirse literalmente en fanáticos, casi hasta el punto del fundamentalismo. Como muestra un estudio reciente, esto provoca que en realidad ver deportes no sea algo muy feliz para la mayoría de la gente, lo cual hace reflexionar seriamente sobre el valor de esta actividad fanática.

Economistas británicos investigaron 3 millones de respuestas en una app que monitorea la felicidad de los individuos y brinda, además, información de geolocación. Se estudió a personas en Inglaterra que seguían el fútbol. Los investigadores midieron los estados de ánimo de la gente en diferentes horas y días, para entender el estado general de cada persona independientemente de un partido. Los resultados mostraron que en promedio un fan está 3.9 puntos más feliz 1 hora después de que su equipo gana, mientras que está 7.8 puntos más triste cuando su equipo pierde. Asimismo, se descubrió que la infelicidad dura más que la felicidad asociada al triunfo. Para contextualizar esto, por ejemplo, 3.9 puntos de aumento de felicidad es una cantidad similar a lo que un individuo reporta cuando escucha música. 7.8 puntos más infeliz es hasta dos veces más el efecto negativo que se asocia con esperar en una línea para hacer un tramite, o con el estado de cansancio por trabajar todo un día. Al parecer, el consumo de deportes somete a las personas a un estrés que puede ser innecesario. 

Los investigadores creen que la tristeza que sienten los fanáticos tiene que ver con las expectativas que generan los partidos, muchas de las cuales son irreales, es decir, suelen creer que sus equipos son mejores de lo que realmente son. 

 

Claro que se podría argumentar que la solución es irle a un equipo que siempre gana, pero entonces seguramente el público no sentirá tampoco la felicidad asociada al triunfo, pues no tendrá el involucramiento necesario, a menos de que pueda fingirlo hasta que sea auténtico. El fenómeno es distinto, ya que al menos en Inglaterra existe una enorme cantidad de clubes de fútbol en diferentes ligas -no sólo la Premier- que congregan grandes cantidades de fanáticos, los cuales se sienten identificados con estos clubes. Obviamente, esto significa que los equipos que pierden muchos partidos tienen muchos fanáticos. No todos son aficionados "villamelones" que le van al Real Madrid o al Manchester United. Aunque este sea un pobre sucedáneo del amor, seguramente aplica la frase de que uno no escoge a quién ama realmente.