*

X

Reconocen triunfo de López Obrador, quien será el nuevo presidente de México

Política

Por: pijamasurf - 07/01/2018

López Obrador parece haber ganado cómodamente la elección presidencial

Este 1 de julio se celebraron elecciones en México, incluyendo la presidencial. A partir de las 20:00 del centro de México los contendientes a la presidencia empezaron a hacer anuncios, a la luz de las tendencias, señalando a Andrés Manuel López Obrador como virtual ganador de la presidencia. La tercera vez parece probar ser la vencida.

El candidato del PRI, José Antonio Meade, reconoció la derrota: “La coalición Todos por México no es la triunfadora para la Presidencia, de acuerdo con las tendencias es Andrés Manuel López Obrador, (él) va ganando y por el bien de México le deseo lo mejor”.

El candidato de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, también reconoció el triunfo de su oponente, felicitó a López Obrador y dijo que ahora se dedicará a consolidar una oposición firme y democrática. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también reconoció el triunfo de López Obrador y dijo que “anhela poder trabajar en conjunto para el beneficio de Estados Unidos y México”.

Numerosos otros políticos y mandatarios internacionales han reconocido ya el triunfo de López Obrador, y aunque esto no es todavía oficial, parece ya irreversible. Notablemente, también se empieza a notar un clima menos enconado y enrarecido en las redes sociales, y muchos de sus más fervientes opositores parecen tomar el camino del diálogo. Parecen ser tiempos interesantes y entusiasmantes para un país que lleva mucho tiempo sumido en la incertidumbre y en el desánimo. Se respira un aire catártico. 

Los primeros conteos arrojan lo que parece que será una victoria holgada. López Obrador obtendría más del 50% de los votos, un triunfo histórico por su gran solvencia:

Por otro lado, según Bloomberg, el peso mexicano se ha fortalecido con el anuncio del triunfo inminente de Obrador, lo cual es una noticia que merece notarse, ya que se especulaba mucho que su victoria podía desestabilizar la moneda. Dicho eso, por supuesto, hay que esperar a los siguientes días para tener una noción más completa. 

Entre otros de los triunfos electorales que se estiman ya casi seguros está el de Claudia Sheinbaum, quien se convertirá en la primera jefa de gobierno de la Ciudad de México, y también el bastante llamativo triunfo de Cauhtémoc Blanco, el ex futbolista, en la gobernatura de Morelos. 

Te podría interesar:

Noam Chomsky sobre la causa detrás de la era de la posverdad y las fake news

Política

Por: pijamasurf - 07/01/2018

Las causas políticas del estado de desencanto, alienación y animadversión modernos

A sus 90 años, Noam Chomsky sigue teniendo una enorme lucidez y una notable energía que le permite ser un feroz crítico de Donald Trump y el neoliberalismo. En una reciente entrevista para El País, Chomsky explicó cómo el neoliberalismo ha creado las condiciones del desencanto y la polarización que producen las fake news y permiten que personajes como Trump pongan en riesgo las estructuras de la democracia:

Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones.

Lo cual crea el estado actual de desconfianza, propio de la era de la posverdad:

La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie.

Chomsky agrega una idea antinómica: el neoliberalismo sólo existe para los pobres y las corporaciones se benefician de políticas de corte marxista. Es un mundo al revés: 

El neoliberalismo existe, pero sólo para los pobres. El mercado libre es para ellos, no para nosotros. Esa es la historia del capitalismo. Las grandes corporaciones han emprendido la lucha de clases, son auténticos marxistas, pero con los valores invertidos. Los principios del libre mercado son estupendos para aplicárselos a los pobres, pero a los muy ricos se los protege. Las grandes industrias energéticas reciben subvenciones de cientos de millones de dólares, la economía high-tech se beneficia de las investigaciones públicas de décadas anteriores, las entidades financieras logran ayudas masivas tras hundirse… Todos ellos viven con un seguro: se les considera demasiado grandes para caer y se los rescata si tienen problemas. Al final, los impuestos sirven para subvencionar a estas entidades y con ellas a los ricos y poderosos. Pero además se le dice a la población que el Estado es el problema y se reduce su campo de acción. ¿Y qué ocurre? Su espacio es ocupado por el poder privado y la tiranía de las grandes entidades resulta cada vez mayor.

La distopía moderna ya no es la censura, sino la desinformación y la distracción masiva:

Hasta Orwell estaría asombrado. Vivimos la ficción de que el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales. Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿Buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar? Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches. ¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes? Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales. En cambio, lo que vemos es un coche volando, pilotado por un actor famoso. Tratan de socavar al mercado. Los negocios no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos. De otro modo, colapsarían.

Y, a diferencia de otras épocas, el individuo se siente aislado y sin optimismo gregario:

Se tenía la idea de que juntos se podía vencer a la crisis. Y eso se ha perdido. Ahora vivimos la sensación de que estamos solos, de que no hay nada que hacer, de que el Estado está contra nosotros…

 

Lee la entrevista completa en El País