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La forma tradicional de conectarse con esta fecha es realizando un ayuno, el cual tiene importantes beneficios físicos

Este jueves tendrá lugar la luna nueva a las 9:49pm (hora de la Ciudad de México). Este momento marca la conjunción exacta de la Luna con el Sol, en la constelación de Cáncer.  

Astrológicamente la Luna tiene su domicilio en Cáncer, el signo del zodiaco que está asociado con las cualidades lunares, siendo un signo de agua, ligado al crecimiento y las emociones. En este caso ello es doblemente notable, ya que el Sol se encuentra en Cáncer, en el domicilio de la Luna.

Tradicionalmente en la agricultura esta fecha era usada para la siembra, pues se consideraba que el proceso lunar se reflejaba en la naturaleza. La luna nueva, como el nombre indica, significaba la nueva vida y una nueva tendencia hacia la luz y la plenitud. Cabe destacar que en numerosas tradiciones en las que se practican ayunos o purificaciones con un sentido religioso, se suele elegir la luna nueva para realizarlas. Esto se conjuga con la muerte y el renacimiento microcósmicos que se pueden observar simbólicamente con la luna nueva.

En nuestra época, la ciencia ha demostrado que los ayunos pueden ser excelentes coadyuvantes para la salud mental y física. Se han encontrado indicios de que el ayuno puede ayudar a regenerar las células del sistema inmune y de que el estado de ketosis al cual se somete al cuerpo es, para el cerebro, equivalente al ejercicio físico.

Muchas personas buscan alinear sus procesos de salud con procesos espirituales, para encontrar sentido o motivación. Es por ello que la luna nueva es un perfecto momento para hacer un ayunto de 1 día o de algunas horas (se necesitan por lo menos 12 horas para que dé beneficios). El ayuno puede ser complementado con flores, velas, oraciones y demás y así, convertirse en una puja

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Para los astrólogos tradicionales esta conjunción, que se empieza a sentir a finales de marzo, es infausta y funesta y terrible; requiere del más alto cuidado y trabajo

El 2 de abril se presentará la conjunción exacta de Marte y Saturno en el grado 8 de la constelación de Capricornio. La más reciente conjunción entre Marte y Saturno ocurrió el 25 de agosto del 2016 y la siguiente se presentará el 31 marzo del 2020. Según la astrología tradicional, este es un evento sumamente infausto y merecedor del más alto cuidado. Para los astrólogos tradicionales Marte (el planeta de la guerra y el conflicto) y Saturno (el planeta de la muerte y los castigos) son los dos "maléficos", los planetas más adversos y desafortunados. Una conjunción generalmente amplifica sus efectos.

Se debe mencionar que la conjunción está activa por varios días antes y después del 2 abril, ya que una conjunción para algunos astrólogos tiene influencia hasta a 10 grados de diferencia. Por si fuera poco, la conjunción de Marte-Saturno se presenta con una cuadratura con el Sol y Mercurio retrógrado en Aries, dos naturalezas contrastadas y opuestas en un ángulo duro. Aries, el signo en el que Saturno tiene su detrimento, es un signo impulsivo, fogoso, pasional, mientras que Capricornio es reflexivo, cauteloso, conservador. Esta misma oposición es intrínseca a Marte y Saturno, ya que Marte rige a Aries -la energía vehemente, un signo de fuego- y Saturno a Capricornio -una energía melancólica, un signo de tierra, frío y seco-. Por otra parte, esto no es del todo negativo, pues en Capricornio Saturno tiene su domicilio y Marte está exaltado, lo cual permite también la expresión de las mejores cualidades de estos planetas. De cualquier manera se esperan 2 semanas difíciles, desafiantes, en las cuales se recomienda la paciencia, el cuidado, la reflexión, no quemar las naves, no desesperarse y no frustrarse si las cosas no fluyen como se piensa.

El astrólogo helénico Vetio Valente describe a Saturno con palabras como maligno, mezquino, solitario, engañoso, estricto, miserable, falto de energía, lleno de obstáculos, triste... Para Marte usa palabras como violencia, guerra, exilio, mentiras, vanidad, robo, enojo, peleas, pleitos legales, aventuras amorosas, fuerza, liderazgo, acción, fuego, hierro. El astrólogo William Lilly dice de Saturno que, afligido, es  envidioso, ambicioso, celoso, desconfiado, timorato, sórdido, necio, misógino, mentiroso, maligno, nunca está contento y siempre está quejándose. Marte, cuando está afligido, es deshonesto, carece de modestia, ama el conflicto, el robo, el asesinato, la conmoción, la sedición, la traición, es un espíritu turbulento, obsceno, impulsivo, inhumano, inmoral, furibundo. Marte es el planeta de los tiranos, de las arterias, del color rojo, de las fiebres.

Como podemos ver, Saturno y Marte astrológicamente comparten algunos elementos de lo más ruin y bajo de la naturaleza, lo que Jung llamaba la sombra. Asimismo entran en conflicto puesto que uno necesita el reposo, la reflexión, la lentitud, el cuidado y el otro es la explosividad, la vitalidad, el impulso. Esto genera obviamente una dificultad, naturalezas que tiran para lados distintos. Dicho eso, sería absurdo pensar que todo es desgracia y que uno simplemente debe encerrarse y rezar por que las cosas no sean demasiado aciagas (aunque un poco de reserva contemplativa no está de más). Si se consideran estos planetas como arquetipos o patrones colectivos que son parte de la naturaleza y de la psique, entonces uno entiende que también presentan fases de trabajo, aprendizaje e incluso arrojan luz sobre procesos inconscientes que debemos resolver. Ambos planetas hacen énfasis sobre la importancia de la acción y el trabajo. Marte es la fuerza y energía que impele a actuar, y Saturno es la ley moral que obliga a actuar y que castiga o retribuye los actos. Saturno es el arquetipo del viejo, duro y juicioso padre (el Padre Cronos, el Señor del Karma), que exige a sus hijos y que si no obtiene respuesta puede ser sumamente cruel (hasta el punto de devorarlos). Si entendemos a estos planetas como dioses, como númenes que aparecen en la vida, debemos entonces rendirles culto, haciendo sacrificio, como si fuere, en el altar de estos dioses, dándoles la comida que les gusta. Y estos dioses piden disciplina, fuerza, valentía, acción, y a la vez paciencia, tesón y compromiso con una estructura moral. Así entonces, la mejor forma de sortear esta conjunción maléfica es manteniendo el orden y cumpliendo con el deber, con aquello que uno sabe hacer, más allá del placer o el dolor, siguiendo con ahínco y ecuanimidad un propósito trascendental.