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Registran temblor en la Ciudad de México al momento del gol en el México-Alemania

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/17/2018

El brinco al unísono de cientos de miles de mexicanos produjo un sismo en la CDMX

El conjunto de los fanáticos del fútbol reaccionando al gol de México en su partido contra Alemania produjo un pequeño temblor en la Ciudad de México este domingo, según informaron las autoridades. A menudo se hacen ejercicios de pensamiento del tipo ¿qué pasaría si toda la humanidad brincara al mismo tiempo? He aquí una pequeña muestra.   

La excitación por el Mundial de Rusia, la alegría nacional (y alguien podría decir, también, la enajenación del fanatismo) se hizo sentir haciendo retumbar el centro del país a las 11:32am según la red de monitoreo SIMMSA, que señaló que el sismo se produjo de "manera artificial". Esto, como resultado de la euforia del gol con el que México venció a Alemania.

Aparentemente, otro temblor artificial se produjo en Lima el sábado, cuando Perú recibió un penalty a favor (el cual fue fallado) en su partido contra Dinamarca. Perú no había ido a una Copa del Mundo desde hace ya varios Mundiales, por lo cual el nivel de fanatismo peruano parece algo insuperable, con hordas de fanáticos visitando Rusia.

Sin duda, y como es lógico, el triunfo de México generó gran alegría entre los ciudadanos. Pero surge la pregunta en cuanto a qué ocurriría si tal conjunción, tal masiva concentración en la misma cosa, sucediera para algo más importante que el fútbol. Como señalan algunos analistas, hoy en día no hay nada en el mundo que pueda generar tal poder de convocatoria y que cautive tanto la atención como el fútbol. Es, realmente, un fervor religioso de masas.

Como han notado algunos, mientras México estaba distraído por el fútbol y las guerras sucias de las elecciones, el presidente Peña Nieto anotó otro gol y privatizó el agua.

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Sociedad

Por: pijamasurf - 06/17/2018

Un acto de enorme heroísmo ocurrió este fin de semana en París

Ciertas teorías respecto de la especie humana y su evolución aseguran que una de las habilidades decisivas para nuestra supervivencia fue la empatía, esto es, la capacidad para “ponerse en los zapatos de otro”, para decirlo coloquialmente, una suma de percepción, sensación e imaginación que, aunada a nuestra inclinación a vivir en grupos sociales, permitió el desarrollo del cuidado mutuo, de preocuparnos por otros además de por nosotros mismos, y de proteger a otros seres vivos más allá de nuestra familia e incluso más allá de nuestra especie.

Y si bien el mundo contemporáneo parecería estar falto de empatía, lo cierto es que todos los días a nuestro alrededor ocurren gestos que nos recuerdan que el apoyo mutuo es nuestra mejor virtud y sin duda la principal fuente, ya no sólo de nuestra supervivencia sino, también, de nuestro bienestar.

Un ejemplo especialmente heroico de esta cualidad se presentó en París, luego de que un hombre tomó la determinación de escalar a mano limpia un edificio para salvar a un niño que varios pisos más arriba colgaba de un balcón y podría caer de un momento a otro.

Los hechos ocurrieron este sábado 26 de mayo, cerca de las 8 de la noche, en la zona de París conocida como 18e arrondissement. De pronto, varios viandantes se dieron cuenta de que algo pendía de un balcón ubicado en el cuarto piso de un edificio de departamentos. Ese algo, sin embargo, se movía con inquietud y a todas luces se trataba de un niño en peligro inminente de muerte. Más curiosos se juntaron y, en la calle, los autos que pasaban comenzaron a sonar sus bocinas.

De esta multitud salió de pronto un hombre que, sin pensarlo dos veces, comenzó a escalar el edificio a mano sin ninguna otra ayuda más que su propio cuerpo y su determinación. Alentado por los curiosos, el hombre imprimió tanta velocidad como pudo a su esfuerzo y eventualmente arribó al piso donde se encontraba el niño; del otro lado, en el departamento contiguo y separados por una barrera, otros dos adultos visiblemente angustiados hacían también el esfuerzo de alcanzar desde su posición al infante.

Finalmente el hombre, de un salto, cruzó el balcón, tomó al niño de uno de los brazos y sin titubeos, lo movió a terreno seguro. Abajo, la multitud celebró con gritos y aplausos el salvamento.

¿Quién fue este héroe anónimo que salvó una vida y evitó una tragedia? ¿Cómo llegó el niño a esa situación?

Conforme las horas transcurrieron, algunas de esas dudas han sido despejadas. De entrada, el protagonista de tan heroico acto es Mamoudou Gassama, un inmigrante originario de Mali, de 22 años, que llegó a Francia luego de emprender una travesía que lo llevó por Burkina Faso, Nigeria, Libia e Italia. Hasta ese momento se encontraba ilegalmente en suelo europeo, pero este lunes Emmanuel Macron convocó al joven al Elíseo, el palacio presidencial de Francia, para reconocer públicamente su valor y ofrecerle además la nacionalidad francesa y un trabajo en el Cuerpo de Bomberos.

El niño, por otro lado, es el hijo de una pareja que por el momento se encuentra separada. Su madre es originaria de la isla La Reunión (situada en las inmediaciones de Madagascar, uno de los territorios de ultramar de Francia), mientras que su padre habita en París con el niño. La noche del sábado el padre salió del apartamento a hacer unas compras y dejó a solas al niño, pero al parecer tardó más tiempo del necesario en regresar porque al salir de la tienda adonde había acudido comenzó a jugar Pokémon Go y, simplemente, perdió la noción del tiempo. Cabe mencionar que por este incidente el padre no sólo fue detenido y enfrenta la posible pérdida de la patria potestad de su hijo, sino que además podría ir a prisión por 2 años y pagar una multa de hasta 30 mil euros.

En fin; un hecho lleno de contrastes en donde quedó demostrado hasta dónde puede llegar el ser humano en su fortaleza y su determinación, o en su descuido.

 

También en Pijama Surf: ¿Qué es la empatía, cómo cultivarla y por qué es fundamental practicarla?