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Las preguntas que hacemos podrían estar creando el mundo que experimentamos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/06/2018

El efecto del observador en la física, según la interpretación de John Wheeler, sugiere que vivimos en un mundo participativo en el que la realidad surge de nuestras interrogaciones

El físico John Archibald Wheeler fue sin duda uno de los físicos más importantes del siglo XX, famoso, entre otras cosas, por acuñar el término "agujero negro" y por su interpretación de la mecánica cuántica basada en lo que llamó un "universo participativo". 

Wheeler, quien fue discípulo de Niels Bohr, consideró, después de un largo análisis de lo que implicaba la teoría cuántica, que el cosmos debía de ser un fenómeno participativo, es decir, que sólo existía en dependencia del acto de observación, esto es, de nuestra conciencia, como señala John Horgan en su perfil de Wheeler para la revista Scientific American. Uno de los aspectos más interesantes de la teoría de Wheeler es el paralelo que trazó con la teoría de la información de Shannon. Para Wheeler el bit de información era análogo al quantum de la física, la unidad mínima que es definida por el acto de observación (de allí su famosa exclamación It from bit):

Cada eso [it], cada partícula, cada campo de fuerza, incluso el mismo tiempo-espacio, deriva su función, su significado, su existencia misma -aunque en ciertos contextos de manera indirecta- de las respuestas que se obtienen a preguntas de sí o no, selecciones binarias, bits que se generan a partir de los aparatos [de medición].

Para explicar la naturaleza de la realidad a Wheeler le gustaba contar el siguiente ejemplo, basado en una versión alterna del popular juego "20 preguntas". En la versión convencional, una persona sale de una habitación mientras el resto de los participantes se pone de acuerdo sobre una persona, lugar o cosa que será la respuesta. El individuo que salió luego tiene 20 preguntas, que serán respondidas con "sí" o "no", para adivinar. En la versión de Wheeler, la persona que responde sólo pensará en el objeto de la respuesta una vez que se le haya hecho la pregunta y no antes. Todas las demás personas harán lo mismo, de tal forma que la respuesta sea consistente con todas las preguntas previas. Este ejemplo es ilustrativo, según, Wheeler, porque muestra, al igual que en el caso del electrón que pasa a través de una rendija, que la realidad no emerge hasta que se hace una pregunta. "La situación no se declara a sí misma hasta que has hecho una pregunta. Y el preguntar una pregunta impide y excluye que se pregunte otra". Y si esto ocurre con el acto de observación que determina la posición y el momentum de una partícula, ¿no sucederá lo mismo con la realidad del mundo? Lo que implica esto es que la realidad que vivimos podría ser una función de las interrogantes de nuestra conciencia, algo que emerge a partir de las particularidades de nuestra observación; y si hiciéramos otras preguntas, el mundo sería otro. Por lo tanto, no existe un mundo allá afuera, externo y separado. Por eso Wheeler dijo: "Me tomo 100% en serio el hecho de que el mundo podría ser un producto de nuestra imaginación".

 

Más sobre este tema en Scientific American

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Esta es la razón por la que el sexo se ha vuelto excesivamente importante para las personas, según Krishnamurti

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/06/2018

El sexo es demasiado importante para los individuos, sugiere Krishnamurti; su casi monopolio de nuestra atención oculta algo más profundo que estamos buscando

Jiddu Krishnamurti fue, sin duda, uno de los más importantes maestros espirituales del siglo XX. Krishnamurti se rebeló ante la espiritualidad tradicional -que consideraba supersticiosa y dogmática- y enseñó, de alguna manera, un sendero sin sendero, o al menos sin maestro, donde lo fundamental era el individuo y su propia búsqueda interna, libre de los sistemas políticos, religiosos o sociales. Aunque Krishnamurti tuvo una serie de experiencias místicas -que llamó "el proceso"- su enseñanza fue en extremo racional, dueña de una lúcida deconstrucción del pensamiento para llegar a la esencia silenciosa de la conciencia. Osho, de broma, lo llamó la "reencarnación de Aristóteles", por ser tan racional. Lo consideraba brillante, una de las personas más brillantes del siglo XX, pero, decía, le faltaba sentido del humor.  

En una de sus famosas sesiones de pregunta/respuesta, Krishnamurti respondió a la pregunta de "¿Por qué es tan importante el sexo?" en su manera característica, llevando de la mano a la audiencia en un recorrido hacia los elementos constitutivos de la cuestión, lo cual requiere hacer nuevas interrogaciones. 

Krishnamurti empieza diciendo que "el sexo es probablemente lo más placentero que puede vivir el ser humano, pero al exigir ese placer hay innumerables complicaciones". Y aunque se han escrito cuantiosos volúmenes en torno al sexo, no se ha hecho realmente esta pregunta de por qué es tan importante el sexo (obviamente, además de por su función reproductiva). 

La explicación, según Krishnamurti, tiene que ver con que "toda la vida es una lucha, un tumulto, sin nada creativo". O nada realmente creativo, porque el filósofo indio mantiene que no puede haber realmente creatividad mientras haya egoísmo. Sin embargo, aceptamos que cosas como pintar un cuadro o cocinar un platillo son creativas porque producen riqueza, fama, placer, etcétera.

En el estado en que vivimos, pareciere que "tal vez sólo en el sexo hay libertad". En el estado común el individuo vive deseando (en el futuro) o lamentándose y recordando (en el pasado), perseguido por sus pensamientos. El sexo parece darnos, al menos, un descanso de este estado y situarnos en el presente -aunque claro que hay personas que ni siquiera en el sexo están presentes, la mayoría, por la pura fuerza de las sensaciones, olvida por unos minutos sus pensamientos y sus problemas-. No obstante, la libertad del sexo, nos dice Krishnamurti, está circunscrita. No es una libertad completa.

"Estamos privados de la libertad externa e internamente. Por generaciones nos han dicho qué hacer, qué pensar. Pero ahora reaccionamos diciendo 'Haré lo que quiera', pero eso también está limitado, por tu deseo, tu placer, tu capacidad", dice Krishnamurti. El hombre moderno ha descubierto que poder "hacer lo que quiera", tal como el mundo moderno lo permite, no es realmente la libertad, sino algo más parecido al libertinaje. Y es que la libertad es algo que proviene del interior, de uno mismo, y no puede ser otorgada por alguien más:

Donde no hay libertad afuera o adentro, entonces el sexo parece ser la única fuente de libertad. ¿Por qué le damos [tanta] importancia? ¿Le damos igual de importancia al sexo que a estar libres de miedo? No. ¿Le damos igual de energía y vitalidad a acabar con la miseria? ¿Por qué no? ¿Por qué sólo eso? Porque eso es más fácil. Lo otro exige toda tu energía. Energía que sólo puede surgir cuando estás libre. Así que es natural que tantas personas le den una importancia tremenda al sexo. Cuando le das demasiada importancia te estás destruyendo. La vida es todo, no sólo una parte. Si le das importancia a todo, el sexo se vuelve algo no tan importante. Los monjes han negado el sexo y creen que han dirigido su energía a Dios. Pero siguen hirviendo, no puedes suprimir a la naturaleza... Cuando le das a una sola cosa toda la importancia, entonces eso te corrompe.

Evidentemente el individuo está confundido, sugiere Krishnamurti, pues lo que realmente quiere es dejar de tener miedo, dejar de sufrir, pero no logra dirigir su energía a lo realmente importante y se obsesiona con el sexo, pues es el alivio más fácil. Incluso los monjes que buscan suprimir el deseo, no logran librarse de esta obsesión; por el contrario, suelen exacerbarla. Así que, obviamente, la solución no es reprimir la sexualidad. 

Krishnamurti sostiene que existe "un estado de creatividad sin sombra alguna de egoísmo", que "no es autoexpresión, no es autorrealización, es creación". Esto es lo que las personas realmente quieren cuando están buscando la satisfacción a través del sexo. El sexo es un sucedáneo del estado de creatividad libre, no egoísta. Pero el sexo en realidad no es creativo -en el sentido que le da Krishnamurti a la creatividad- en tanto exista egoísmo, mientras se busque el placer personal. Nuestra obsesión como sociedad por el sexo oculta lo que realmente estamos buscando, que es esa creatividad silenciosa, espontánea, natural que ocurre cuando la mente se aquieta completamente  -así, el sexo es sólo una versión limitada de la dicha ilimitada del ser, que incluye e integra todas las cosas-. Krishnamurti habla de una "conciencia sin elección" (choiceless awareness). "La habilidad de observar sin evaluar es la forma más alta de inteligencia", dice.

El video puede verse con subtítulos en español, haciendo clic en Settings/Auto-translate.